ENTREVISTA: CARLOS GAMOU (DIPUTADO FRENTEAMPLISTA DEL MPP Y LA CAP-L)

"Hugo Chávez le devolvió la dignidad al pueblo venezolano"

–¿Con qué postura visitó recientemente Venezuela?

–Fui con la convicción de que visitaba a un país amigo y a un pueblo amigo, perro tenía algunas dudas sobre la marcha de la revolución bolivariana. Volví profundamente identificado con las realizaciones que se están desarrollando en Venezuela, fundamentalmente porque Chávez le devolvió la dignidad a su pueblo y eso se vive en las calles y en los barrios más humildes.

–Rodney Arismendi decía que la Revolución Cubana era tan cubana como sus palmeras. ¿La revolución bolivariana es tan venezolana como el petróleo que posee?

–No hay dudas: desde que se llega a Venezuela hay olor a nafta. El presidente Hugo Chávez sabe bien que su país está sobre un mar de petróleo. Esto hay que entenderlo para saber que ese estilo que muchas veces es confrontativo tiene causas reales y profundas. Estamos ante una revolución popular, en la que la dirigencia opositora a Chávez podrá ser de derecha, de izquierda, de centro arrepentido, pero no hay ninguno que sea negrito, ni mestizo, ni pardo, ni achinado.

Una de las cosas que más le molesta a la oposición venezolana es que el presidente de Venezuela sea un pardo medio achinado, como los Chávez. Porque eso les da esperanzas a millones de venezolanos, que saben que la causa de los pueblos no dependen del color de la piel.

Chávez vence el racismo, incluye a los sectores permanentemente excluidos. Cuando digo excluidos lo digo de verdad, porque había millones y millones de venezolanos que no podían caminar por un barrio como Pocitos o Punta Carretas o la Unión.

Mirar a Venezuela con un ojo uruguayo es de una miopía total. Por lo menos. Es como si en la época de Artigas pidiéramos partidos políticos y un montón de cosas más. A veces la pedantería de algunos analistas o de algunos uruguayos cae por su propio peso.

–¿Una anécdota que grafique eso?

–Hablando con ellos, los tipos me decían «¿por qué nos pegan tanto si van cuatro elecciones que le ganamos a la derecha y siguen diciendo que no somos democráticos?». ¿Cuál es el problema?

Mirá, hay mucha gente que rechaza el cierre de Radio Caracas Televisión, sólo por las telenovelas. Pero esos sectores populares que recuperaron su dignidad, que se molestan por la falta de las telenovelas, siguen apoyando a Chávez.

Los cajetillas y los giles se piensan que al pueblo venezolano lo tienen amaestrado con telenovelas. Pero pasó otra cosa, porque en este período de ocho años hubo alfabetización.

–¿Cuánta gente?

–Los alfabetizados andaban en más de un 60%, pero hoy llegan al 98%. Estamos hablando de millones de venezolanos que fueron alfabetizados. Esto no es poca cosa. Que alguien me dé índices de mejoramiento social como los que tiene Venezuela y yo discuto.

–Fue una sociedad muy fracturada. Desde aquí aparecen los sectores medios, los universitarios, contrarios a Chávez. ¿Hay una intención desde la dirección política del país de reconstruir ese relacionamiento o no?

–Venezuela tuvo, durante tres décadas, el famoso pacto del Punto Fijo, donde había una mediación del Copei y del Partido de Acción Democrática. Esto fomentó el clientelismo político, lo que generó una especie de conciliación de elites, pero con una gran exclusión social.

Lo que el proceso bolivariano está planteando es la idea de incluir a todos, para barajar de vuelta. Los sectores que durante decenios fueron favorecidos por un sistema excluyente, que excluía a la mitad de la población venezolana, obviamente no van a estar de acuerdo.

Esos excluidos eran del punto de vista económico, social y hasta racial. Tampoco los médicos ayudaron a atender a las capas populares en Venezuela, por eso hubo que «importar» 20 mil médicos cubanos. Esos sectores poderosos tampoco se mataron por hacer una alfabetización.

Cuando hablamos de las grandes mayorías ¿de qué estamos hablando? ¿Hablamos de las mayorías incluidas o de la totalidad del país? Si yo digo que en Venezuela había 45% de pobreza y un 20% de pobreza extrema y que estos sectores, con el gobierno de Chávez, aumentaron su consumo de alimentos en un 159% y que los sectores pobres gastan un 53% más en alimentos.

 

–¿Cuál es el cambio social que se está procesando en Venezuela?

–Se están dando créditos para la micro y mediana empresa, se está intentando construir un proceso de producción nacional, mientras se enfrenta a un gran enemigo que es la burocracia «chupóptera» que en los últimos 30 años se apropió del excedente venezolano.

Mientras que nueve venezolanos de diez vivían sin dientes, esa burocracia iba al dentista en Miami. Por todo esto digo que vamos a tener un poquito de respeto por este proceso que le ha devuelto la dignidad a esta gente.

¿Dicen que es asistencialismo? Bueno, pero yo me puedo juntar contigo en un local alfombrado, tomando whisky y comiendo sándwiches y decir: «No hay que ser asistencialista». Ahora, el que está pasando hambre lo que quiere es comer. Y Chávez le está dando de comer.

–¿Hay nuevas relaciones dentro de la propia economía del sector productivo?

–Hay enormes avances en cuanto a la redistribución de la riqueza. Hay un intento de generar nuevas formas de propiedad, de generación de riqueza. Chávez ha logrado bajar la informalidad de la economía del 52 al 35%. Vamos a darle tiempo a este hombre, que está actuando en el marco irrestricto de la democracia, en el marco de la más absoluta libertad de expresión. El que diga lo contrario es un ignorante o miente o le está haciendo algún mandado a la gusanería de Caracas. Si yo llego a escuchar en la televisión uruguaya una pequeña parte de lo que dicen de Chávez, al otro día van a un juzgado y salen presos por difamación e injurias. La oposición se mete con él, lo tratan de chorro, se meten con la familia, en el marco de la grosería más absoluta y sin embargo sigue saliendo al aire. Yo entiendo que algunos políticos uruguayos quieren tener sus cinco minutos de fama, en alguna televisión como CNN o TV Martí, pero cualquier uruguayo honesto que vaya a ese país no puede decir que en Venezuela no hay libertad de expresión. Reconozco que fui con algunas dudas, pero cuando llegué ahí y vi eso ¡por favor!

–¿Tiene idea de si hay un crecimiento numérico de la clase obrera, un crecimiento de la industria?

–Hay cambios en lo político, en lo social y en lo económico. Con esto no estoy diciendo que mi análisis de Venezuela, tenga que ver mis propuestas para Uruguay. Si yo hubiera vivido en 1811, hubiera sido artiguista. Si hubiera tenido edad suficiente en la década del 60 hubiera sido tupamaro. Hoy soy frenteamplista.

Hecha la aclaración, señalo que desde el punto de vista económico cuando tú mejoras la redistribución del ingreso que termina incluyendo gente, hay que dar un cierto tiempo para que eso vaya generando una nueva estructura social. Estamos hablando de gente que hasta hace dos años no tenía cédula, no sabía leer y escribir, no tenía la más mínima idea de lo que era la educación en salud.

Desde el punto de vista político: sin que todavía exista el Partido Socialista Unido de Venezuela, ya tiene 5.800.000 afiliados.

 

–¿Venezuela sigue estando dentro de una estructura capitalista?

–Sí, sí, sí. Pero la renta petrolera de Venezuela termina yendo a los sectores más necesitados. Antes esa renta no iba a la industrialización de Venezuela, sino que enriquecía a esa capa burocrática que se quedó con medio país.

Me hace gracia cuando la socialdemocracia europea critica al modelo chapista. Me da risa. En su momento la social democracia fue el taller de reparación del capitalismo.

 

–Nunca estuve
en Venezuela, nunca hablé con Chávez, pero como me quemé con leche, veo una vaca y lloro. Muchos fueron a Cuba y se enamoraron, otros fueron a la RDA o a la URSS y les pasó lo mismo. Tengo la sensación de que la izquierda no logra resolver los proyectos de largo plazo. ¿Su punto de vista?

–No, no. En la URSS y demás, el famoso socialismo real, siempre fue muy burocrático. Chávez tiene algunas cosas importantes. Es profundamente latinoamericanista, profundamente popular, es profundamente antiimperialista y profundamente antiburocrático.

Sabe que es tan peligroso el imperialismo, como las burocracias «chupópteros». Estas burocracias las combate él y su pueblo, a medida que se va construyendo el poder popular.

No digo que en Venezuela tocaron el cielo con las manos, pero digo que un hombre, un gobierno, un proceso, que logra incluir a millones y millones de venezolanos y que les devuelve la dignidad de ser seres humanos, que les devuelve la esperanzas de encontrar su lugar en el mundo, merece el respeto nuestro. *

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