Escrito por: DAVID RABINOVICH - SAN JOSE

En 1995 el grupo italiano Stoppani comienza a preparar su desembarco en Uruguay. Adquieren un predio cercano a la ciudad de Libertad (San José) y sobre fines del año comienzan los movimientos de tierra.
Venían precedidos de muy mala fama, por lo que sus proyectos causan alarma en vecinos y productores que se movilizan para impedir la radicación de la industria en ese lugar. Fue inútil.
El 21 de mayo de 1996 la empresa presenta la “Comunicación de proyecto y solicitud de clasificación” al Mvotma.
Tenía previsto iniciar en etapas la producción de:
Taninos, que no generarían residuos líquidos y cuyos residuos sólidos serían “reciclados en el proceso”.
Sulfato de cromo, cuyos residuos líquidos serían reciclados en el proceso y donde no habría residuos sólidos.
Bicromato de sodio, los residuos líquidos se reciclarían y como residuos sólidos se declaran los big-bags (envases de la materia prima) que serían lavados y recuperados. Las aguas del lavado se comprometen a reciclarlas.
Vitamina K3, todos los residuos está previsto reciclarlos en el proceso.
Dirox se declara “categoría B”, que incluye aquellas actividades que tienen “impactos moderados o que afectarían muy parcialmente el ambiente”, cuyos “efectos negativos pueden ser eliminados o minimizados por medidas bien conocidas y fácilmente aplicables”.
El 28 de mayo del ’96 se les clasifica categoría “C”, que significa: “…puede producir impactos ambientales negativos de significación cuantitativa o cualitativa…”
El cronograma previsto por Dirox era comenzar a producir mezcla de Taninos en setiembre de 1996, Salcromo solución en febrero del ’97, Vitamina K3 en enero del 98 y Taninos sintéticos en el correr de ese año.
Una lectura atenta de los primeros mil y pico de folios de expediente deja la sensación de que no se producen emisiones sólidas durante ninguna de las fases de la producción.
Según altas fuentes de Dinama, que confirmarían la versión de la empresa, hay una línea “que pasó inadvertida a los técnicos”, donde la empresa de hecho declara los residuos. Yo tampoco la vi. En la Evaluación de Impactos se prevén accidentes y emisiones gaseosas.
La presentación de la “Gestión Ambiental” es por lo menos intencionadamente poco clara en relación a la generación de importantes volúmenes de residuos sólidos.
El 20 de agosto de 1996 la Unidad de Impacto Ambiental de Dinama realiza una serie de observaciones al estudio presentado.
El EIA presentado no está firmado por los técnicos responsables. No se presentó el EIA resumen. La información es insuficiente.
La Solicitud de Autorización Ambiental Previa (SAAP) fue rechazada en agosto de 1996.
El 21 de noviembre la Unidad de Impacto Ambiental señala en relación la nueva SAAP:
Incoherencia sobre la producción en los diagramas de flujo. Almacenaje de materias primas: No estipulado. Incoherencias sobre la producción estipulada. Producción: No estipulada. No especifica la planta de recuperación de butanol usado.
1) Uso de energía (combustibles).
2) Agua a utilizar (fuentes y volúmenes).
En cuanto a los líquidos se declara una eficiencia de recuperación del 100%. Es insuficiente la información sobre emisiones gaseosas.
También señala la profesional que “No existen efluentes líquidos pero se proyecta controles semanales” (Folio 189).
El 28 de noviembre de 1996 se plantean más exigencias: “plan de gestión de los residuos derivados del proceso de industrialización, almacenamiento y tratamiento de emisiones. Propuesta para partidas de descarte, envases de materias primas, big-bags y partículas retenidas en los sistema de control de emisiones”
Quizá esta frase sea la que blanquea la existencia de los residuos, pero no es la empresa la que los declara, sino la autoridad competente que señala su existencia, aunque parece suponer que se generan en volúmenes marginales.
En el Folio 195 hay una carta de Dirox al doctor Juan A. Gabito Zóboli. Agradece la conversación mantenida el 26/11 y el apoyo para instalar la planta que le manifestó. No será la última vez que la empresa deja constancia de “conversaciones” con las autoridades.
Fines del ’96 es un período en el que Dinama llega a disponer la suspensión de las obras, la empresa argumenta sobre la inversión realizada, la mano de obra, deterioros que se podrían producir por la interrupción. Venían en viaje contenedores con equipos para la planta que todavía no estaba autorizada a instalarse.
En marzo de 1997 Dirox cambia de asesores luego de que se rechazan dos intentos de obtener la autorización para instalarse. El nuevo estudio lo presenta el ingeniero Carlos Amorín Cáceres (Estudio de Ingeniería Ambiental). Amorín había desempeñado, como funcionario, un papel decisivo en la redacción de las disposiciones que rigen desde 1995 los temas de control ambiental.
Quizá a técnicos como ese se refieren dos fuentes de la Udelar consultadas por LA REPUBLICA que ven como inconveniente que se esté alternativamente “de un lado y del otro del mostrador”. Hay quienes hoy controlan y mañana asesoran empresas en base a disposiciones que redactaron. No es ilegal por cierto.
Amorín ha demostrado que sabe cómo hacerlo y sus proyectos son aprobados, hasta donde sabemos, siempre.
La nueva solicitud explicita que “El proceso industrial no tiene efluentes líquidos, generando sólo emisiones de tipo gaseosas, sonoras y algunos residuos sólidos. Sin embargo, trabajan con sustancias peligrosas como es el cromo exavalente, altamente tóxico”. (subrayado por el redactor)
Los residuos sólidos serán “lavados, compactados y enfardados”, la estimación es “400kg/semana máximo” y serán dispuestos como residuos sólidos urbanos.
Eso sí, se comprometen “monitoreos”.
El 11 de abril del ’97 se acepta la presentación del SAAP. Firma el ingeniero Andrés Saizar (director de la Unidad de Evaluación de Impacto Ambiental en aquellos años), el ingeniero Carlos De María, director nacional de Medio Ambiente, y el 4 de setiembre el ministro, Juan Chiruchi, firma la Autorización Ambiental Previa (AAP).
La documentación revisada, hasta acá sugiere que los residuos son los envases y poca cosa más. Dirox logra autorización para “mezcla de Taninos” el 7 de julio de 1998, luego de la inspección que se realiza el 30/12/97. 15 meses después de obtener la AAP.
Durante todo este periplo los controles lucen severos, pero la realidad es que se dejaron resquicios por donde se coló la generación de residuos peligrosos, para los que el país no tenía y no tiene una disposición adecuada.
Cuando Juan Chiruchi señala que la empresa se había comprometido a trabajar con un “circuito cerrado” y no generaba residuos sólidos, es porque eso era lo que él creyó. O eso fue lo que le hicieron creer, o lo que quiso creer… ¿quién puede saberlo?
Leyendo “el diario del lunes” es fácil acertar las carreras del domingo. Pero con la documentación a la vista, se despiertan suspicacias y fuertes dudas sobre el papel de algunos técnicos que tuvieron una responsabilidad importante en el proceso de instalación de Dirox.
En otra nota, Dirox hace mención a una reunión que mantuvieron el 6/07/98 Chiruchi, Cantón, Mallo y Saizar con el ingeniero Carlos Lorenze gerente general de la empresa.
Dirox obtiene la autorización definitiva en setiembre del ’98.
Luego de transitar por muchas hojas llenas de datos sobre la Gestión Ambiental, que elabora el Estudio de Ingeniería Ambiental (ingeniero Amorín), y que parecen intrascendentes se llega al año 2001.
Para el desprevenido lector, los residuos aparecen como de la galera de un mago. Lo que se dice que no había está allí y son muchos
metros cúbicos.
En el folio 1024, con fecha 6 de abril de 2001, la empresa comunica a Dinama (ingeniera Marisol Mallo) “…a partir del 5/04/01 nuestra empresa cuenta con autorización de la IMM para depositar en la usina Nº 5 los residuos sólidos producidos en nuestra planta industrial”.
Son 30 toneladas mensuales de sales, muy lejos de los 400 kg por semana.
El 24 de mayo la IMM comunica que “analizado el lodo procedente de la recuperación de Butanol, contenía un concentrado de cromo en el lixiviado del mismo, de 130 mg/l”. Para las autoridades municipales lo aceptable son 5 mg/l que permite categorizarlo como “Aceptable no peligroso”. Los residuos contaminados vuelven a la empresa.
El 16 de abril el ingeniero Carlos Lorenze explica por nota a la ingeniera Marisol Mallo (folio 1031) “La recuperación de dichas sales estaba fundada en la posibilidad de realizar su incorporación como ligante y reforzante en la fabricación de ladrillos de la empresa Profundo, la cual nos manifiesta la imposibilidad de realizar dicha operación”. Parece broma. (Ver aclaración del señor Rista, actual gerente general de Dirox, en nota aparte)
El 5 de setiembre de ese año se resuelve: “corresponde intimar a Dirox SA a presentar (30 días corridos de plazo) proyecto definitivo para el tratamiento y disposición final de los residuos sólidos generados”.
Pocas páginas más adelante hay una sorpresa. La ingeniera Marisol Mallo “solicita ser exonerada de la responsabilidad del control de la empresa Dirox SA”; esgrime “razones de carácter estrictamente personal”.
La solicitud anterior no impidió, que las nuevas autoridades le hayan encomendado la responsabilidad de la Comisión de Seguimiento que controla la empresa actualmente. Incomprensible.
Mientras tanto, en setiembre de 2001 los residuos eran 282 m 3 y se seguían acumulando a razón de 15 m 3 por mes como mínimo. Durante un tiempo fueron a parar a un predio donde se los quemaba junto a los de otras empresas. El que los quemaba, quizá ignoraba la gravedad de lo que hacía, los técnicos a cargo de la planta lo sabían perfectamente.
Fuentes de la Dinama dijeron a LA REPUBLICA que se pueden exportar los residuos a países que tienen tecnología apropiada para su disposición. Tendría un costo alto para la empresa que no quiere ni escuchar hablar de eso. Ya le pasó el problema a Uruguay “que no tiene solución adecuada para los residuos industriales”.
Según Dirox, ellos están dispuestos a realizar a su costo las instalaciones para la disposición de los residuos, pero la Intendencia de San José les habría dicho que no les autorizaba ninguna localización en el departamento.
Se hace impostergable revisar con atención y rigor el proceso de instalación de Dirox. Cómo ha sido su funcionamiento y qué soluciones hay para los residuos de esa y otras industrias. Todo lo anterior, sin desmedro de revisar actuaciones y responsabilidades, porque estamos hablando de millones de dólares y el expediente, en principio, deja muchas dudas. *
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