Biólogo que trabaja en Ganadería lidera resistencia a las papeleras
El licenciado en Ciencias Biológicas, Oscar Mario Galli, master en Evaluación de Impacto Ambiental, y funcionario de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, es uno de los uruguayos abanderados en «combatir» el accionar de las plantas de celulosa. Incluso, fue uno de los biólogos que firmara una carta de docentes de la Facultad de Ciencias, advirtiendo de los peligros que acarrea el funcionamiento de estas plantas en Uruguay.
Galli participa activamente de las charlas y actividades desarrolladas por el grupo ambientalista Uruguay Natural Multiproductivo, convirtiéndose en cabeza visible de las apariciones públicas en las reuniones con productores del litoral oeste. Este biólogo fue quien dio la charla en una escuela y en un liceo de Nueva Palmira. El sábado por la noche también disertó con productores y vecinos de la localidad de Conchillas, sitio donde se instalará ENCE. La reunión que se llevaría a cabo en el Club Deportivo Uruguayo, finalmente debió hacerse en el domicilio de un particular, porque los socios de dicho centro se negaron a ceder el local. Se estima que el fin de semana vendrá a Nueva Palmira una delegación de asambleístas de Gualeguaychú para efectuar una jornada de coordinación de acciones con productores uruguayos.
En cuanto a la charla y la exposición de una película en la escuela de Nueva Palmira, autoridades de Primaria ya iniciaron investigaciones sobre lo sucedido en dicho centro educativo, ya que se presume que pudo existir una violación a la laicidad.
Ya a fines del año pasado, Galli alertó sobre la contaminación que causarán las plantas de Fray Bentos mediante la descarga de líquidos en el río Uruguay, porque «el río ya está al límite de una ‘eutrofización’ -dice-, un proceso que supone un problema de oxigenación para los peces. A esto se le sumará la contaminación de las fábricas».
Según Galli, las fábricas lanzarán al aire grandes cantidades de azufre reducido y sulfuro de nitrógeno, lo que puede causar un fuerte «olor a huevo podrido» a varios kilómetros a la redonda. Estudios epidemiológicos -señala- demostraron que la exposición prolongada a compuestos malolientes de azufre aumenta el riesgo de contraer infecciones respiratorias agudas. *
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