La Columna de Sherlock

* Sanguinetti no quiere saber nada con el cangrejo rojo

-¿Es verdad que Julio María Sanguinetti tiene limitada su carta como gourmet?

-¿Por qué me lo pregunta?

-Me han dicho que no quiere saber nada con el cangrejo rojo y mire, hay unos enlatados importados de Irán, de chuparse los dedos… con una fresca ensalada alcanza.

-No haga chistes. Usted está hablando del programa «El pueblo quiere saber», que dirige el periodista Gerardo Sotelo y que tuvo como protagonista a Julio María ¿verdad?

-Y claro, lo que ocurrió durante un corte publicitario fue espectacular ¿no le parece?

-Me contaron algo por arriba, pero todavía no conozco a fondo cómo fue el asunto. Usted conoce los detalles…

-Entonces lo ilustro. En el programa al que fue invitado Sanguinetti, uno de los panelistas al fin de un bloque le preguntó algo sobre el affaire del famoso «cangrejo rojo». Cuando se suspendió la transmisión para pasar la tanda publicitaria, al parecer Sanguinetti se paró y dijo: «Si quieren entrar en este tema me voy ya del programa en este momento».

-¿Y? ¡Me imagino la tensión del momento!

-Fue cuando intervino el propio Sotelo para apaciguar los ánimos y asegurarle a Sanguinetti que el tema no sería tocado… Que no se preocupara.

-¡Qué duro es el ex presidente con este asunto!

-Y, según me dijeron, se iba nomás abandonando el programa luego del primer bloque del reportaje.

-Mire usted…

-Así son las cosas. *

 

* ¡Che!, eran chistes porno los que le costaron el cargo

-Debo reconocerle su sagacidad, amigo Sherlock.

-¿Qué está diciendo?

-Que usted fue el primero en informar sobre la destitución del ahora ex agregado militar en la Embajada uruguaya en España, coronel Rubén Yáñez, ex edecán militar del propio Presidente Tabaré Vázquez.

-Claro, esa información fue correctísima y llegó de fuente inobjetable. El coronel en cuestión envió una serie de comunicaciones a Uruguay solicitando que no se las mostraran al propio Presidente de la República.

-Pero, ¡usted no se refirió a la razón para ello!

-Es que no la sabía y ahora la tengo bien clara.

-Sabe lo de los chistes «porno»…

-Claro… Los mail del coronel contenían una serie de chistes porno, con alegorías incluidas, bastante ofensivos, que por la reacción de Vázquez y de la ministra Berrutti debieron ser de muy subido tono.

-Claro, de tan subido tono que en el Ejército le quieren iniciar un Tribunal de Honor al coronel por tamaña barbaridad, que deja a los militares como unos «mal educados».

-Pero, ¿cuál es la barbaridad? ¿Los chistes porno?

-Me han dicho que no es por el continente mismo, porque los chistes de este tipo abundan en la correspondencia diplomática, sino por su contenido específico.

-¡No lo comprendo!

-Si el tema se dilucida en un Tribunal de Honor, se dará cuenta de lo que estoy diciendo.

-Entonces usted maneja información reservada…

-Y claro, cuando se informa hay que ser responsable y no decir una cosa por otra. *

 

* Una nueva interpretación de un discurso de Rosales

-¿Vio?

-¿Qué?

-Ahora, después de conocida la situación del coronel Yáñez, se tiene otra interpretación de las palabras del teniente general Rosales durante la conmemoración del Día del Ejército.

-Recuérdemelo.

-Claro, Rosales dijo, palabras más palabras menos, que la fuerza de tierra no debía «ser juzgada por eventuales acciones individuales incorrectas desarrolladas por algunos de sus integrantes».

-Lo que cayó muy mal en las organizaciones defensoras de los derechos humanos al interpretarse que Rosales estaba desligando a la institución de las violaciones cometidas durante la dictadura por los terroristas de Estado entre 1973 a 1985.

-Veo que me sigue…

-Claro. Y ahora usted dice que existe otra interpretación de ese discurso. ¿Es así?

-Más bien se han comenzado a aclarar las situaciones, porque ahora se tiene otra interpretación de ese discurso. Algunos entienden que el comandante del Ejército se refería a casos como el del coronel Yáñez, y que para nada tuvo ver con los hoy nostálgicos y ayer violadores de los derechos humanos.

-¿Le parece? Pensándolo bien parece ilógico que Rosales le dedicara parte de su discurso a un caso tan escandaloso como el de este coronel, que obviamente, es totalmente una acción personal. ¿Quién puede asignarle una responsabilidad al Ejército por los mail porno?

-Le aseguro que es la interpretación que ahora se está haciendo del asunto y que mucha gente entiende que es correcta.

– A usted le cierra esa versión, ¿sabe?, a mí no. Me parece que el tema de Yáñez es realmente menor.

-No lo sé. Mire que Yáñez fue edecán del Presidente durante largo tiempo, luego, a instancias del propio Vázquez, el coronel fue designado agregado militar en la sede diplomática española. Luego de pasado un tiempo la Cancillería admitió que algunas actitudes del coronel habían generado malestar en la embajada en Madrid y, fundamentalmente, en el Ministerio de Defensa y en la propia Presidencia de la República.

-Pero, ¿había más cosas?

-Eso no lo sé, pero la verdad es que el asunto de los mail porno fue la gota que desbordó un vaso que, al parecer, terminará con un Tribunal de Honor.

-¿Y?

-Como van las cosas, las veo mal para el coronel.

-Qué quiere que le diga. *

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