ENTREVISTA: MARIANO ARANA, MINISTRO DE VIVIENDA, ORDENAMIENTO TERRITORIAL Y MEDIO AMBIENTE

Rendición de Cuentas: "No defendemos chacras sino situaciones familiares muy angustiosas"

El arquitecto Mariano Arana, ministro de Vivienda, habla de los planes inmediatos, de que "la arquitectura de la pobreza no puede tolerar la pobreza de la arquitectura"; defiende al cooperativismo y dice "basta de núcleos evolutivos".

Escrito por: ANTONIO PIPPO

Lunes 23 de julio de 2007 | 4:49
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­Comencemos por algunas cuestiones que ya están planteadas, y a las que aún se les busca solución, para luego adentrarnos en los planes del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma) para los años que vienen. Básicamente, estoy hablando de las deudas de mucha gente con el Banco Hipotecario. Si estoy bien informado, funcionarían dos fideicomisos: uno, el de las carteras más cobrables del banco; y otro, el de las carteras que podríamos llamar “sociales”, que serían manejadas por el ministerio a través de la recién creada Agencia Nacional de Viviendas. ¿Es así?

­Exactamente, pasarían a la Agencia. La idea es que de una manera muy clara podamos definir que el Hipotecario, y ojalá sea así, haga su importante reestructura ­ya que de lo contrario no es viable­ y pase efectivamente a prestar y vuelva ser una esperanza para aquellos sectores de la población que efectivamente pueden ser sujetos de crédito. Sea para construir viviendas, sea para hacer refacciones o sea para comprar vivienda usada. Todas estas alternativas pueden ser válidas a la hora de definir cuál es el objetivo clave de este ministerio: no sólo permitir el acceso a la vivienda sino la permanencia en ella. Así que esta agencia, que hace poco fue consagrada legalmente, deberá construir y administrar ciertas carteras difíciles del Hipotecario, mientras este ministerio establece las políticas sustantivas para que todo vuelva a ser un engranaje autosostenible para beneficio del país y de nuestra gente.

 

­Está bien, pero quiero insistir con una preocupación de mucha gente. Usted recordará que al final de la administración Batlle se convocó a aquellas familias que tenían probados problemas de pago al Hipotecario, con la promesa de estudiar sus casos para resolverlos. Se presentaron miles de personas y se resolvió la situación de unas cuantas decenas, y después todo quedó claro: había sido una maniobra electoral. Pero esas familias siguen esperando una respuesta.

­La idea es hacer compatible por un lado lo establecido por la Constitución, en cuanto al derecho a una vivienda decorosa, y por el otro lado actuar con un criterio inequívocamente social, dando prioridad a quienes están en mayores dificultades económicas. Nuestra voluntad es brindar el apoyo público a aquellos que sin ese apoyo difícilmente accedan a una vivienda o permanezcan en la que están. Que por los distintos procedimientos para acceder a una vivienda ­cooperativas, llamados a licitación a interesados, en fin­ puedan lograrlo…

 

­Pero ahí la herramienta fundamental va a ser el ministerio a través de la Agencia Nacional de Vivienda…

­Exactamente. El ministerio otorgando las políticas, los criterios básicos, siendo fiel a lo estipulado en el Plan Quinquenal… Y creo que es también deseable, y así hemos tratado de impulsarlo, buscar formas de autosostenimiento de un sistema que tiene que dar apoyo a los distintos sectores poblacionales, algunos de los cuales, no todos, podrán acceder a préstamos del Banco Hipotecario y, con algún ahorro que pueda tener la familia, complementar el monto para una vivienda de acuerdo a sus aspiraciones y las características de su núcleo familiar. Mire, pongo el acento en esto porque hay aspectos que queremos descartar de lo que se ha hecho hasta poco tiempo atrás…

 

­Sí, me imagino en lo que está pensando…

­Claro, por ejemplo, los programas de núcleos habitacionales evolutivos…

 

­Iba a ir a eso, ministro. Pero antes, simplemente otra pregunta. De acuerdo a como usted ve que va marchando todo, ¿cree que la aplicación efectiva de los nuevos planes e incluso la atención de las emergencias sociales se comience a concretar este año?

­Depende de la forma como se dinamice la reestructura del Hipotecario, imprescindible primero para que el banco exista y luego sea banco, o sea, genere efectivamente crédito. Yo estoy muy esperanzado de que pueda ser así, sí, este año. Que la Agencia Nacional de Vivienda pueda también actuar, en la medida de lo posible, en un tiempo acotado.

 

“He sido y sigo siendo

defensor del cooperativismo”

 

­Vayamos a las políticas planteadas de construcción de vivienda para resolver el problema global. Yo conozco, porque en un lapso de nuestras respectivas vidas compartimos la aventura…

­Sí, sí, de trabajar en la creación del movimiento cooperativo de viviendas a través del Centro Cooperativista Uruguayo…

 

­Ahí está. Bueno, yo sé que usted tiene un respeto muy grande por el cooperativismo como herramienta para lograr viviendas dignas y, si hablamos de la ayuda mutua, a costos inferiores al promedio. Ahora, ¿cómo estamos hoy con este asunto de las cooperativas?

­Justamente. Lo he sostenido siempre, lo he dicho hace pocos días…en Salto, la semana pasada. Estuvimos allí en distintas acciones: viviendas para algunos asentamientos irregulares en Salto Nuevo, un grupo de viviendas en La Tablada, que a muy bajo costo está haciendo un grupo de gente joven, con gran dedicación y con gran compromiso solidario, y la inauguración de una cooperativa de funcionarios de Primaria, cuyo instituto de asistencia técnica es precisamente el Centro Cooperativista, donde ambos, usted y yo, trabajamos con tanta otra gente entrañable, alguna que se nos ha ido recientemente, como el Coco Salgueiro, un asistente social excepcional.

Bueno, lo de Salto me recordó lo que hicimos entonces, hace casi cuarenta años: una especie de gran gesta. Y lo llamo así porque en esa época hubo que inventarlo todo. Mucho ayudó aquella Ley de Vivienda de 1968, que fue un ejemplo para el Uruguay, para la región y para algo más, porque a mí me invitaron especialmente a dar una conferencia en Europa, hace ya más de veinte años, sobre los programas de vivienda cooperativa, y en particular los de ayuda mutua, y no tenían idea y se sorprendieron de la magnitud de lo logrado en Uruguay. Esa ley fue muy importante, hubo gente que vislumbró el futuro. Estoy hablando de hombres como Juan Pablo Terra, por ejemplo, de Oscar Bruschera y mucha otra gente que impulsó este mecanismo y cuya instrumentación, incluso antes de la vigencia de la ley, el Centro Cooperativista ya la estaba desarrollando. Me acuerdo de una experiencia muy exitosa en Isla Mala, Florida, hoy 25 de Agosto, y otra en Fray Bentos…una estupenda obra cooperativa, arquitectónica y urbanísticamente…

 

­¿Pero qué ha pasado con el cooperativismo de vivienda por ayuda mutua?

­Bueno, yo sigo sosteniendo que es un gran sistema y lo sigo apoyando, justamente por lo que usted decía: lo ha demostrado. Yo no diría que en el cien por ciento, pero sí en un altísimo porcentaje. Cuando las cosas marchan con la seriedad debida, cuando los institutos de asistencia técnica efectivamente lo son y cuando hay una clara vocación cooperativista de todos los interesados, se logran, con similares o menores recursos, mejores resultados tanto desde el punto de vista arquitectónico como urbanístico, enriqueciendo no sólo la vida de la gente trabajadora ­muchos han dicho “jamás soñamos en tener una vivienda como ésta”­ sino también al barrio y a la zona. Incluso, en la mayoría de los casos las cooperativas que han tenido salones comunales, campos de deportes, bibliotecas, los han abierto al barrio. Y eso es impagable. Por eso he sido y sigo siendo entusiasta defensor de un
sistema que bien merece un autosostenimiento. Y recordemos que tanto para un país de acotados recursos económicos, no humanos sino materiales, como para los países de otra amplitud económica, no se conoce otro sistema de vivienda de esta característica que no sea autosostenible. ¿Qué quiere decir? ¿Que la totalidad del apoyo público que se les brinda a los sectores de escasos recursos, en particular trabajadores, tiene que amortizarse en un cien por ciento? ¡De ninguna manera! Los apoyos se brindan tanto para la construcción de viviendas por ahorro previo como por ayuda mutua, pero que nadie piense que con la ayuda mutua se logra un porcentaje importante de la construcción: puede significar un 12% o un 14% del valor total de las obras. De manera que a las cooperativas se les otorgan créditos pero también subsidios. Y me parece muy bien, en el bien entendido de que el subsidio, contra la opinión de otros compatriotas, para este gobierno, para este ministerio, no es una mala palabra, siempre que sea explícito, transparente, para atender determinados fines y a determinados sectores. No subsidios en forma genérica.

 

­Y que de todas maneras haya alguna contrapartida de quienes se benefician de esa ayuda…

­Desde luego. Por eso es que las reivindicaciones que las cooperativas de ayuda mutua han estado planteando hay que analizarlas con detenimiento. Es verdad que muchas familias se han visto colapsadas a partir de la crisis económica de 2002. Mucha gente vio reducidos sus recursos o, directamente, perdió su fuente de trabajo y sus ingresos. ¿Qué hacer con esas situaciones? Bueno, ayudar a que se resuelvan. Pero también me parece que es necesario que haya un esfuerzo, razonablemente compatible con los ingresos reales de los beneficiarios, de modo tal que las amortizaciones que se obtienen como repago de los convenios establecidos no vayan a Rentas Generales, sino que integren un fondo rotativo y solidario capaz de permitir que muchos otros ciudadanos, que aún no han obtenido la vivienda necesitada, logren una solución igualmente digna en el menor tiempo posible. No quiere decir, de ningún modo, que esto dependa sólo de ese fondo. Desde luego que hay transferencias de recursos establecidas en los créditos presupuestales, que harán posible nuevos créditos para las cooperativas que vayan surgiendo.

 

­¿Considera entonces que se ha ido disolviendo esa cierta tensión que hubo en algún momento entre Fucvam y el Mvotma?

­El diálogo nunca se ha cortado. Por parte del ministerio se ha hecho un gran esfuerzo para reconocer muchas de las reivindicaciones que Fucvam realizó y confiamos, sinceramente, en función de esos reclamos, que nuestros esfuerzos sean reconocidos. Y creo que así será. Pero, veamos, ¿en qué consiste lo esencial, para que todo el mundo sepa de qué estamos hablando? En primer lugar, una de las reivindicaciones históricas que se hizo es la reducción de la tasa de los intereses. En algunos casos era del 6% o del 7% y el ministerio decidió reducirla al 2% para el repago, lo que significa, aproximadamente, un abatimiento de las cuotas de alrededor de 40%, muy, pero muy significativo. Esto se hace a nivel público, con un sentido social. Obviamente, no sucede en transacciones privadas, del mercado inmobiliario convencional o con bancos privados.

 

­¿Y eso no ha satisfecho a Fucvam?

­Y…pero, mire, de todos modos hay más. Si aun así, con la rebaja sustantiva de las cuotas, las familias tuvieran que distraer más del 20% de sus ingresos mensuales para pagar, estamos dispuestos a subsidiar con fondos públicos la diferencia que pudiere existir entre el monto de la amortización y ese 20%. E insisto: en el bien entendido de que todo lo que se pueda recaudar de este modo vaya destinado a nuevas cooperativas de ayuda mutua, para retroalimentar al movimiento y darle un impulso aún mayor al que está previsto ya en los créditos presupuestales.

“La arquitectura de la pobreza de ninguna manera

puede tolerar la pobreza

de la arquitectura”

 

­Tomo algo que me parece que usted deslizó al pasar, al comienzo. No más núcleos habitacionales evolutivos. ¿Es así?

­Así es. ¿Por qué? Bueno, en primer lugar se han construido muchísimos de esos núcleos, no digo todos, que se hacían llave en mano, rápido, y que dejan mucho que desear desde múltiples aspectos. Hasta desde el punto de vista constructivo, y de qué tipo de imagen se le ofrece a la ciudad donde se instalan esos núcleos. Aun en los barrios pobres, la dignidad es la dignidad. No basta con metros cuadrados. Con la misma plata se puede hacer lo bueno y lo malo. Se ha hecho demasiado malo y muy poco bueno. Para simplificar las cosas ­y lo he repetido muchas veces, a mis estudiantes, en conferencias, en escritos, y lo vuelvo a repetir­ yo diría que la arquitectura de la pobreza de ninguna manera puede tolerar la pobreza de la arquitectura. Es el respeto mínimo que merece cualquier ciudadano, sobre todo aquel de escasos recursos a quien la mínima riqueza que se le puede ofrecer es que, a través de la sensibilidad de quienes diseñan los conjuntos de viviendas, tenga una vida mejor, más digna.

 

­Hablando de vivienda social, el Mvotma puede ser una herramienta fundamental en un objetivo que se ha planteado esta administración: repoblar el campo, como forma de hacer viable al país. A la primera visión del ordenamiento territorial, de dónde se planta o se produce qué cosa, de llevar industrias al campo, se suma la otra, la de que la gente que se afinque allí necesita una vivienda digna.

­Mire, en Mevir se están haciendo cosas muy importantes. Pero en cuanto a repoblar el campo, en primer lugar habría que decir que tenemos que repoblar el Uruguay, ¿no? Acabamos de enterarnos de que la tasa de reposición en el país es negativa. Un país que tiene, además, una escasísima población. Es preocupante, es terrible. Es una de las metas que este gobierno, y los futuros gobiernos, tendrán que afrontar con mucha seriedad. ¿De qué modo logramos que un país que tradicionalmente ha tenido una baja densidad, revierta esa situación? Vea…, independientemente de repoblar el país, me bastaría, por lo menos en una primera etapa, con no despoblar lo poco que tenemos poblado en la campaña. Comparto lo que tantas veces ha dicho el ministro Mujica: la emigración permanente de pequeños y medianos productores, que de alguna manera son una tradición, una identidad, una muestra de conocimientos a través de las generaciones…

 

­…y que hay que evitar que sigan viniendo a engrosar los cinturones de miseria alrededor de los grandes centros urbanos.

­Exactamente.

 

­O sea, este tema lo tiene muy claro…

­Sí, porque, mire, puede pasar también que las cosas como están sean el trampolín para que la muchachada más joven, y de pronto la más dinámica, después se vaya del país. Qué cosa más injusta, que un país acotado económicamente como Uruguay todavía hoy esté formando a costos muy importantes una juventud que, después, se la regala a los países ricos. Ahora, volvamos al principio: no es sólo Mevir para el Interior. Estamos haciendo una licitación por alrededor de 1.700 viviendas para todo el Interior, también para jubilados y pensionistas, cuya adjudicación depende del BPS y los propios pasivos. Es bastante significativo, aunque de manera alguna suficiente. Aparte de eso, las demandas para Mevir son muy importantes y apoyamos con mucho calor no sólo
la construcción de viviendas para núcleos de asalariados rurales, sino también lo que se llama “apoyo a unidades productivas”, vinculado a familias de pequeños y medianos productores, situadas en el centro mismo del medio rural, y a las que facilitamos diversas cosas para su afincamiento. ¡Hay productores rurales que siguen habitando ranchos de terrón y paja en pésimas condiciones! Y cuando tienen una vivienda digna, de pronto no tienen agua potable. No está a su alcance la perforación de un pozo hasta encontrar una napa freática que les permita una calidad de agua adecuada…

 

­…y se está ayudando a esa gente también a satisfacer esas necesidades…

­Eso es invalorable. Como lo es que puedan hacer un galpón para sus tareas, o para el acopio de determinados productos, o para una pequeña sala de ordeñe en los tambos chicos, o de un pequeño equipo de frío… Si no es con el crédito público, no lo podrían hacer. Eso le cambia la vida extraordinariamente a la gente del campo. Nosotros estamos respaldando la transferencia de recursos del ministerio hacia este programa, porque lo consideramos muy eficaz. Mevir está a punto de inaugurar la unidad número 21.000. Y aquí las familias también participan, tanto en la construcción de las viviendas como en las otras áreas de que le hablé, con el concepto de ayuda mutua.

 

­Usted habló de las viviendas para jubilados. Hay dos cosas: un programa que depende del BPS, pero que enfrenta problemas de ubicación y los jubilados al final no van; y, por otro lado, viviendas que son ocupadas por intrusos antes de que lleguen los beneficiarios.

­ Hay un caso muy serio, que son las viviendas que han sido invadidas, de pronto por personas que tienen tantas carencias como los jubilados. Pero, claro, la ley indica que fueron construidas y destinadas para pasivos que ganan menos de 12 unidades reajustables. En esos casos, se han pasado cedulones para el desalojo judicial, en la medida que la ley es clarísima. Ahora bien, a veces, esas familias invasoras están constituidas por mujeres solas a cargo de varios hijos. Es un poco insensato que se les vaya a dar el lanzamiento y se las deje en la calle. Estamos buscando, en los casos en los cuales la situación es ésa, algunas alternativas. Claro, en el bien entendido de que no estamos dispuestos a aceptar una situación irregular, ni nosotros ni el BPS. Y quiero decir algo más: también estamos resolviendo el problema de las personas que no son autoválidas, que son solas o cuando se trata de una pareja, que tienen alguna incapacidad. Se convino con el BPS un sistema que permite contratar casas de salud, controladas por el propio BPS, donde haya condiciones favorables para alojar a esas personas. Incluso hemos otorgado créditos para que esas casas de salud mejoren sus instalaciones, y el pago es la incorporación de esas personas o familias por determinado plazo.

 

­La última pregunta es casi obvia. Se trata de un asunto que todos los ministros tienen encima de su mesa de trabajo y buenos dolores de cabeza les ha traído. ¿Cómo siente que lo ha tratado la Rendición de Cuentas, en relación al cumplimiento de los planes que había diseñado?

­Bueno, la Rendición de Cuentas ha sido tratada por el Ejecutivo y también por el Parlamento, muy debatida en realidad, con mucha responsabilidad. Procura, como toda norma, ser lo más amplia y equilibrada posible para atender la multiplicidad de las demandas y de las necesidades. Digo esto porque a veces las demandas dependen de quién tiene más fuerza para reclamar, pero las necesidades y también los compromisos, son objetivos. Compromisos asumidos mucho antes de llegar al gobierno ¿no? Estas restricciones que se han determinado van a ser estudiadas, tal como el propio ministro de Economía lo ha dicho, por el gabinete ministerial y el propio Presidente de la República. Nosotros trataremos de actuar con el mayor cuidado posible, no para defender chacras sino para ser conscientes de que estamos hablando no sólo de construcciones, también de situaciones familiares que en algunos casos son muy angustiosas. Nos obligará a todos a actuar con la más amplia sensibilidad. *

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