En un clima de presión, "piqueteros" liberaron el paso en Concordia
La ciudad de Gualeguaychú queda como único bastión fuerte de lucha contra la instalación de Botnia en Fray Bentos. La ciudad de Colón no tuvo la adhesión suficiente a la causa antipapelera para efectuar un corte continuo las 24 horas, y con pocas personas debió llevar adelante un corte programado. Desde el pasado 7 de julio, cuando se intensificaron las medidas para afectar el turismo en Uruguay, Colón se transformó rápidamente en el «talón de Aquiles» de los ambientalistas. Ante esta situación, los asambleístas de Gualeguaychú debieron colaborar con el envío de sus miembros para fortalecer y procurar mantener activos los cortes de ruta, especialmente en Colón, y también en Concordia.
Incluso, algunos habitantes de Gualeguaychú, que pretendían que los tres puentes internacionales estuvieran bloqueados, se debieron conformar con los cortes programados y con una asamblea de Colón, que tenía una funcionalidad más verticalista, con el protagonismo de Silvia Echeverría, y no horizontal, como en las otras asambleas.
Si bien en Concordia la primera semana de corte tuvo una fuerza importante, ingresando a la segunda semana comenzaron a visualizarse fisuras y la aparición de un bloque contrario a la medida del corte de ruta.
Primero surgió un incidente que generó polémica. En Concordia los asambleístas dejaron pasar a 6 remiseros hacia territorio uruguayo para trasladar turistas australianos rumbo a la terminal de Salto.
Esta situación motivó críticas tanto desde Uruguay como en la interna de dicha asamblea. El jueves pasado, unas 150 personas, entre ellas comerciantes y transportistas, se trasladaron hacia el lugar del corte para intentar desactivar el bloqueo y manifestar contra el mismo.
En el lugar se vivieron momentos de tensión, con algún insulto y amagues de agresiones físicas.
Aislados, llegaron a los 15 días de corte
El sábado, con un clima sumamente caldeado, unos 50 asambleístas de Concordia se reunieron, y tras haber llegado a los 15 días de corte continuo, decidieron levantar la medida.
A las 20 horas quedó liberado el paso. Su intención primaria era cumplir con dos semana de bloqueo, y lo lograron, pero creció el rechazo a la medida en la población, y se organizó por primera vez una campaña en contra.
Los ambientalistas resolvieron que el próximo sábado volverán a cortar la ruta de 14 a 20 horas, bajo la modalidad de bloqueo «programado».
Acordaron que a poco de que Botnia empiece a funcionar, implementarán una medida aún más extrema, de corte de 25 días continuos.
Pero por otra parte, ayer, un grupo de comerciantes y transportistas se reunieron en la rotonda de la ciudad de Concordia, para recolectar firmas. Llegaron al lugar una veintena de vehículos, y elaboraron dos petitorios: uno para ser publicado en la prensa local y otro dirigido a los poderes públicos: al intendente de Concordia, Juan Carlos Cresto, al gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, al presidente de Argentina, Néstor Kirchner, además a la Fiscalía y al juez federal de Concepción del Uruguay, Adolfo Quadrini.
El sábado volverá la tensión
El despachante de Aduana de Concordia, Fernando Montoriano, afirmó a LA REPUBLICA que hoy será instaladas dos mesas en la peatonal de dicha ciudad, para la recolección de firmas de quienes estén en desacuerdo con el corte de ruta.
El miércoles habrá una concentración en la plaza 25 de mayo por la tarde para reclamarle al intendente Juan Carlos Cresto que se tome cartas en el asunto, y se garantice la libre circulación.
Además, el sábado, cuando los asambleístas vuelvan a cortar la ruta será organizado un contrapiquete, donde comerciantes y población en general se trasladarán donde estarán apostados los «piqueteros» para decirle que «esta medida no corre más», por estar en desacuerdo con los cortes de ruta.
Montoriano afirma que se reclama la libre circulación, y cuestionó a estos asambleístas por prejuzgar lo que será la actividad de la planta de Botnia, «que ni siquiera está funcionando.»
Por su parte, el asambleísta Luis Román criticó a los comerciantes por lo que consideró una «mezquindad» en su accionar. Dijo que tienen una «caja registradora en la cabeza», y sostienen que están a favor del medio ambiente, pero que no quieren que les toquen el bolsillo. *
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