Dely Valdés, Manga y la Liga Universitaria

–¿Qué gol es el que más recuerda de Nacional?

–El uno a cero a Peñarol, gol de Dely Valdés, en 1992.

–¿Dónde gritó ese gol?

Estaba en la América. Fue un gol muy especial. También recuerdo los goles de Artime, pero ese me quedó grabado para siempre.

–¿Un jugador de Nacional?

–No quiero ser injusto, porque Nacional ha tenido grandes jugadores: Manga, Artime, Cubilla, Nacho Prieto. Es que en aquella época ibas a un clásico y se enfrentaban los dos mejores arqueros del mundo, como Manga y Mazurkiewics, o los mejores backs como Anchetta y Figueroa. Del equipo de 1988 nombro a Hugo De León, a Dely, a muchos.

–¿Qué es lo que más lo calienta en un partido de fútbol?

–Soy muy frío o siento tanto que muchas veces trato de no ir (se ríe). Creo que hoy el fútbol es una mezcla de inteligencia y de carácter personal con sistema y método. En esto también hay que hacer un cambio cultural, porque hay que superar la idea de que se nace jugador de fútbol y que genéticamente somos distintos.

Hoy vemos que en el fútbol hay sistema, hay organización, hay táctica.

Países como Brasil que antes ganaban por sus jugadores, también ahora muchas veces les cuesta ganar. Usted con un buen método y con un buen sistema, aunque los grandes jugadores siguen siendo muy importantes, neutraliza. Cada vez más el estado físico, la organización influyen de una manera muy competitiva.

–Me dice que usted es muy frío pero jugó al fútbol y no de una manera muy técnica. Alguna patada que otra tiró…

–Eso dicen mis detractores (se ríe). Yo siempre digo que el mejor técnico uruguayo fue Gualberto Díaz, porque me quiso llevar a Rentistas (se ríe). Cuando yo jugaba en Nacional Universitario, fui back de la selección universitaria y salimos vicecampeones mundiales en México…

–Jugaban mis amigos los Olave.

–Exactamente: Miguel, Fefé; también Alejandro Nin, entre otros. Fernando Alvez de golero. Si di alguna patada fue porque conocía mis limitaciones. Nunca fui muy técnico, pero daba todo lo que tenía, y eso me permitió jugar casi 15 años en La Liga Universitaria, donde jugaron Caillava, Bica, Hugo De León. Me acuerdo haber entrenado en la sexta de Nacional. Yo sé lo que es una cancha y un vestuario, donde aprendí mucho. El deporte enseña a saber perder. En la vida hay que tener humildad cuando se gana, pero a la gente se la ve en la mala. La calidad de cada uno de los jugadores y del ser humano aparece cuando los temas están complicados.Yo conocí el mundo gracias al fútbol, en un momento donde no era fácil viajar. Fuimos a China, Corea, Japón, Sudáfrica; con Nacional Universitario conocimos el mundo entero. En estos viajes uno aprende a convivir, a compartir, a que uno no es el centro del universo; uno aprende a ganar, uno aprende a perder, uno aprende a ceder y esto es parte de la vida. El deporte, además, fortalece el físico y el espíritu y aleja a la gente de actividades perjudiciales para el ser humano.

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