Contrarreloj: anoche mismo el Senado ratificó la votación de la Cámara Baja
Agitada discusión se generó ayer en el Senado. Con el pretexto de tratar la prórroga de la permanencia de tropas uruguayas en la misión de paz en Haití, la oposición aprovechó para jaquear al oficialismo tratando de desnudar las aparentes contradicciones internas de la fuerza política gobernante.
La de ayer fue sin dudas una jornada especial para los legisladores. El plenario de la Cámara Alta estaba citado en sesión extraordinaria para las dos de la tarde a los efectos de tratar –y aprobar– las modificaciones introducidas en la Cámara de Representantes al proyecto de ley de ASSE. Pero hete aquí que a las tres de la tarde, la Asamblea General –en sesión solemne–debía brindar un homenaje al emblemático líder sindical don José D´Elía. De modo que minutos antes de las tres la sesión extraordinaria debió ser interrumpida y pasar a cuarto intermedio hasta que concluyera el homenaje al Pepe en la Asamblea General.
Vueltos al augusto recinto del Senado, se levantó el cuarto intermedio y la Cámara entró a sesionar en régimen ordinario, tal como estaba previsto, aunque como es de imaginar en razón de los extensos discursos de homenaje al Pepe, la sesión comenzó con un considerable retraso, mucho después de las cuatro, hora habitual.
Así que los abnegados senadores anduvieron a los saltos entre el recinto de la Cámara Alta y el de la Asamblea General, ida y vuelta. Realmente, agotador.
El reloj marcaba las 17:30 cuando lentamente los senadores fueron ingresando a sala. Al comenzar la sesión, se dio entrada a un asunto grave y urgente: la prórroga de la permanencia de nuestras tropas en Haití, lo que generó un áspero debate al momento de su discusión en sala.
Pero vayamos por partes. Antes se otorgaron venias para ocupar cargos de dirección en la novel Agencia Nacional de Vivienda; fueron designados el economista Carlos Mendive, la arquitecta Graciela Muslera y el señor César Clelio Gómez. Asimismo, se aprobó la designación como ministro de Tribunal de Apelaciones del doctor Fernando Cardinal Piegas, tal como lo había solicitado la Suprema Corte de Justicia.
Áspero debate
Don José Korzeniak fue el encargado de informar sobre el delicado asunto de la prórroga de la presencia de tropas uruguayas en Haití que, a esa altura, ya contaba con el apoyo de la Cámara de Diputados (ver página 4). La argumentación se centró en la proximidad del vencimiento del plazo y la necesidad de renovarlo.
Sin embargo, un asunto tan sencillo tuvo consecuencias impredecibles. Tomó la palabra el doctor Sergio Abreu diciendo que su partido no estaba preparado para tratar el asunto y que su presentación con carácter grave y urgente los tomaba de sorpresa. Después de elogiar una exposición recientemente realizada por Rodolfo Nin sobre la situación en Haití y sobre la importancia de la presencia de tropas uruguayas en misión de paz, don Sergio planteó el asunto en lo que sería la tónica de la discusión de ayer: la modificación del plazo de prórroga, que en Diputados se aprobó reducir el pedido del Ejecutivo –un año– a 150 días.
«Nos preocupa mucho la modificación operada en Diputados… Estamos dando un mensaje contradictorio o dual. ¿Qué nos proponemos en política exterior? ¿Cuál es el rol de nuestras FFAA? Está en juego una visión moderna del principio de no intervención», afirmó con su estilo mesurado pero firme.
Recordó luego las vicisitudes que habían llevado al P. Nacional a apoyar la fuerza de paz después de haberse opuesto a todo tipo de intervención, y resaltó que ello se debía a que en este caso había sido el propio presidente Preval quien había solicitado la fuerza de paz y el apoyo de la comunidad internacional para tratar de paliar el agravamiento de la situación que había llevado al desdichado país caribeño casi a un estado de disolución.
Su correligionario Heber, siempre dispuesto a echar un poco de pimienta en el debate, fue quien lo siguió en la lista de oradores y llegó a poner en aprietos al oficialismo.
«No lo puedo creer», exclamó con su vozarrón. «Nos piden 150 días de plazo y no tenemos ni siquiera la exposición de motivos sobre nuestra mesa… No se ha reunido la Comisión de Defensa». Y, por supuesto, señaló la contradicción de que el Ejecutivo había solicitado una prórroga de un año y en la Cámara Baja se lo redujo a cinco meses. «¿Con qué criterio se modificó el plazo inicial?», preguntó con su habitual ironía. «No sabemos por qué se fijó ese número; no sabemos por qué se redujo el tiempo solicitado por el Presidente».
Y a partir de ahí fue una andanada tras otra contra el oficialismo. Recordó los cambios de criterio, recordó la renuncia de Chifflet, recordó la postura asumida por Lorier, y reclamó insistentemente y con inusual vehemencia que se procediera a una discusión a fondo sobre el tema, a un debate en profundidad, y que los legisladores frentistas dejaran la actitud robótica de la práctica de las manos de yeso.
«Queremos votar lo que vino del Ejecutivo, pero ustedes han dejado solo al Presidente. Merecemos una discusión seria y queremos la exposición de motivos sobre la mesa», concluyó con amargura.
Rafael Michelini se ofreció para responder a las inquietudes de Heber. Con su romántica melena entrecana y con una vehemencia no menor a la de su colega, el senador neoespacial respondió: «que voten lo que quieran, lo que se les ocurra si están dispuestos a jugar al todo o nada». Explicó que al votar la prórroga de cinco meses votada en Diputados, se estaba dando respuesta a la urgencia por el vencimiento de los plazos y, al mismo tiempo, posibilitaban que en ese lapso se discutiera a fondo, tal como lo querían los blancos, todo el asunto. «Queremos convencer, queremos dar la discusión que exigen Abreu y Heber», exclamó Michelini.
Pero los blancos no estaban dispuestos a dejar las cosas por ahí. Larrañaga arremetió expresando: «Aquí, de lo que se trata es de un fenomenal cambio de posición del partido gobernante». Recordó que cuanto era oposición, el FA era contrario al envío de tropas a Haití, y que luego, siendo gobierno, había mudado su punto de vista. «No se puede manejar la política exterior de esa manera errática», sostuvo y agregó que se percibe una gran contradicción: «Hay cosas de Ripley; hace poco la ministra otorgó autorización al general Gloodtodfsky, jefe de las tropas uruguayas, por un año, y resulta que ahora, a los soldados sólo se les autoriza a permanecer cinco meses… Es como para ganar un campeonato del absurdo», concluyó el también vehemente líder nacionalista, y volvió a reclamar los antecedentes.
El asambleísta Baráibar retrucó señalando que en realidad, había llegado a la conclusión de que el P. Nacional se mantiene en la estrategia de cobrar todas las cuentas al gobierno. Explicó que si no se había distribuido el repartido reclamado, era porque no había habido tiempo de hacerlo pero que de todos modos el Senado estaba en condiciones de votar.
Y luego, con marcada ironía expresó: «Que se queden tranquilos, no sea cosa que no puedan dormir pensando que los parlamentarios no apoyamos a nuestro Presidente y que lo hemos dejado solo. No se pongan nerviosos, el Presidente tiene todo nuestro apoyo; no sueñen con una crisis política a la interna del Frente (que mucho les gustaría que existiera)». Terminó diciendo que no es novedad que haya discusiones y debates en el Frente.
A continuación, Larrañaga y Heber insistieron en la necesidad de tener el mensaje del Ejecutivo y en la incoherencia del partido de gobierno, lo que demuestra que el FA no está preparado para gobernar.
Don Alberto Breccia (E. 609), con su calma habitual, tomó la palabra para llamar la atención a sus colegas sobre lo perjudicial que resultan estas discusiones para la imagen de los políticos, e hizo un razonamiento lógico diciendo que quien puede lo más puede lo menos: «Si el Partido Nacional está dispuesto a votar la prórroga de un
año, no hay razones lógicas para no votar una prórroga de 150 días».
A todo esto, el presidente del cuerpo había hecho llegar el mensaje del Ejecutivo a los legisladores de la oposición. Entonces, éstos, ni cortos ni perezosos, hicieron suyo el pedido del Ejecutivo y presentaron una moción alternativa por la que se otorga la prórroga de un año. ¡Vaya paradoja: la oposición apareció apoyando al Presidente! Lo que son las pequeñas maniobras, ¿no?
Finalmente se votó y la prórroga de cinco meses resultó aprobada sólo con los votos de los 16 senadores oficialistas.
Al fundamentar su voto, el doctor Korzeniak expresó: «Me ha resultado una sesión sumamente divertida».
Antes de entrar en sesión secreta para tratar dos venias de destitución de funcionarios, el presidente Nin introdujo otro asunto: la anuencia del Parlamento para la salida del buque ROU Gral. Artigas con el objetivo de transportar las tropas de relevo en Haití. En medio de gran hilaridad, se votó afirmativamente. *
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