Posdata: "El juicio basura de la barra brava de Búsqueda"
Marcando la diferencia con el resto de los medios, que publicó información parcial para hacer creer a la población que el resultado fue negativo para Fasano, Posdata elaboró un informe que detalla la evolución completa del juicio. Para el semanario dirigido por Manuel Flores Silva fue «muy gruesa» la actitud asumida por los periodistas «aliados a acusados de corrupción», quienes «montaron un gran operativo de desinformación en los medios de comunicación».
En una nota titulada «Paolillo y la treta», Posdata señala que el juicio llegó a tomar un cariz «extremadamente circense», al punto que uno de los presentes afirmó: «Acá no se trata de periodismo basura sino que esto se está convirtiendo por parte de la barra brava de Búsqueda en un juicio basura». Sin dejar de lado la crítica a la conducta asumida por la jueza María del Rosario Berro, Posdata profundiza en la postura asumida por los medios, que luego de dos audiencias que concluyeron cuando Paolillo se desdijo de su acusación a Fasano, trasmitieron a la población su propia versión de los hechos.
Contradicciones evidentes
Posdata recuerda en su última edición que el juicio comenzó con un intento del director de Búsqueda, Danilo Arbilla, y su editor intentando demostrar que Fasano era responsable de casos de extorsión. En la audiencia efectuada el viernes 20, los dos periodistas revelaron un artículo publicado por su semanario el 20 de junio de 1996 donde se «aludía sin mencionar su nombre a Federico Fasano como el autor del intento de extorsión, el que se había materializado a través de una comunicación entre un profesional y el propio (Pablo) García Pintos».
Pero poco después comenzaron las contradicciones, porque ante la falta de pruebas sobre el presunto chantaje cometido por el director de LA REPUBLICA Paolillo dijo que «no había aludido a Fasano cuando había señalado en su artículo periodístico que éste era ‘chantajista, estafador y delincuente'». Aunque, según Posdata, Paolillo «lo había dicho en el propio juicio y sus testigos venían a atestiguar justamente eso», el editor de Búsqueda aseguró que «sólo se refería a Fasano cuando lo trató de ‘indecente'». Posdata señala que «la defensa de Fasano observó que los delitos por los que se había acusado a Fasano, el acusado negaba habérselos endilgado a Fasano y que el adjetivo ‘indecente’ no es una figura penal. En consecuencia, lo que estaba haciendo Paolillo era desdecirse de lo dicho y eliminar las causales del juicio. Paolillo dijo que no se retractaba de nada porque cuando había dicho ‘chantajista, estafador y delincuente’ estaba aludiendo a una situación general, no particular».
Conducta recusada
La actuación de la jueza Berro durante el juicio, que continuó en la segunda audiencia pese a haber sido recusada por Fasano, también fue severamente criticada por Posdata.
El semanario rememora que después de la primera instancia la magistrada fue recusada por «un cúmulo de circunstancias irregulares, cuyo entrelazamiento afecta la imparcialidad de la señora juez». Posdata apunta que «en el escrito de recusación de la jueza Berro –quien enfrenta otra recusación por su accionar por parte de Eladio Moll–, Fasano señala la insólita irregularidad de que contra la más elemental garantía y procedimiento común «la magistrada permitió la presencia en sala de todos los testigos del ofensor desde el comienzo de la audiencia, lo que vicia irremediablemente la objetividad de éstos».
Y continúa Posdata: «Agrega Fasano que la jueza Berro no le permitió interrogar a la parte denunciada tal cual lo solicitó. Añade que la jueza no ‘examinó en contradictorio la publicación incriminada’ como lo manda la ley, esto es pone el objeto del juicio en evidencia y recaba las ratificaciones o rectificaciones pertinentes. Señala Fasano en su escrito de recusación de la jueza que se le denegaron todos sus planteos de manera que ‘la magistrada actuante resolvió todos los incidentes y recursos planteados por nuestra parte sin expresión de fundamentos’. La jueza, dice el acusador, distribuyó los tiempos de las exposiciones con evidente parcialidad, acotando a breves minutos las nuestras, mientras al ofensor le concedió más de 90 minutos de exposición’. Además ‘impidió expresamente que la extensa exposición del contrario fuera contestada por mi parte, limitando también los temas de nuestra intervención con prohibición expresa de hacer referencia a los nuevos hechos introducidos por el denunciado’, el cual, ‘como consecuencia de no discernir (por parte de la jueza) el objeto del juicio, de no permitir de nuestra parte interrogar al denunciado y de no interrogarlo la propia magistrada, éste pudo decir lo que le vino en ganas, volviendo a injuriarme gratuitamente y abarcando temáticas totalmente ajenas a la publicación impugnada’. Finaliza Fasano observando que ‘la jueza recusada permitió insultos al ofendido y aplausos al ofensor por parte de una inmensa cantidad de gente que, convocada por el denunciado, colmó totalmente la sala'».
El cronista indica en su nota que «uno de los presentes, al presenciar el cariz de un juicio extremadamente circense, señaló: «Acá no se trata del periodismo basura sino que esto se está convirtiendo por parte de la barra brava de Búsqueda en un juicio basura».
El País «absurdo»
Bajo el subtítulo «La campaña mediática a favor de Paolillo», Posdata critica particularmente la acitud asumida por los diarios El País y El Observador que «olvidaron» mencionar partes del juicio y sacaron de contexto las declaraciones de Paolillo.
Respecto a la primera de estas publicaciones apunta que «el diario El País –cuyo título de tapa del año fue aquel a toda página donde sostenía que según la embajada de Estados Unidos no había actividad del Cártel de Juárez en Uruguay (desmentido claro al día siguiente)– empezó a desinformar de inmediato. Al día siguiente de la primera audiencia tituló en primera página: «De acusado a acusador.
El periodista de Búsqueda Claudio Paolillo respondió a la demanda en su contra formulando 116 cargos». El artículo al interior de El País señalaba: «Cambio de roles. Claudio Paolillo acusó al director de La República de incurrir en chantaje, plagio y organizar campañas difamatorias». Un subtítulo expresa «Extorsión de un emisario de La República». Una página resume el discurso escrito que leyó Paolillo.
Posteriormente el artículo de Posdata señala que «el miércoles pasado –al día siguiente a la segunda audiencia– dice El País en primera página: «Sorpresivo final. Paolillo ratificó y Fasano abandonó».
Un subtítulo en artículo al interior del diario titula que Paolillo dijo «no me rectifico ni un punto ni una coma». Se olvidó de decir que no se rectificaba porque antes había negado haber dicho lo que sí había dicho.
El antetítulo general de la nota dice: «El editor general de Búsqueda reiteró que el propietario de La República es ‘indecente’ e ‘inescrupuloso’.
Se olvidó de decir que las afirmaciones que habían motivado el juicio eran otras (chantajista, delincuente, estafador, etc.) y que de éstas Paolillo se desdijo, negando que estaban dirigidas a Fasano y dejando sin caso el juicio pese a que sus testigos estaban sosteniendo justamente que Fasano era chantajista. Paolillo entonces pasaba a no sostener lo que los testigos que él traía decían. Absurdo».
«Premio a la desinformación»
Sobre los titulares de El Observador, Posdata también afirma que «desinforman», ya que el título principal era «Fasano retiró la denuncia aunque Paolillo no se retractó». El semanario apunta que en este caso «de vuelta
no se retracta porque dice no haber dicho lo que sí dijo». En este caso el subtítulo fue: «Cuando el director de La República dio marcha atrás, diez testigos esperaban para declarar en su contra».
Pero a entender del semanario «el premio a la desinformación se lo llevó el Canal 10, el que a lo largo de muchos montajes mezcló partes del discurso de Paolillo de la primera audiencia con partes de la segunda e hizo aparecer a Fasano como un nabo que dice que desistió de su denuncia puesto que el acusado ha subrayado que no había aludido a Fasano en ningún delito, cuando momentos antes pone a Paolillo diciendo que no se retracta de nada (sin poner la parte en que dice que no puede retractarse porque lo que dijo no lo dijo por Fasano, sino en general). Muy grueso».
Compartí tu opinión con toda la comunidad