ENTREVISTA: INGENIERO AGRONOMO GONZALO PEREIRA (DIRECTOR DE AYUDA Y PROGRAMAS DEL MINISTERIO DE GANADERIA)

"En el país ya murió la idea de la plaza financiera, la hizo morir la crisis bancaria"

-¿Cómo surgen estas ideas?

-A mí me viene preocupando desde hace 20 años. Me pareció interesante aportar a la comprensión de ese fenómeno que ha dejado el tendal de heridos sobre todo en la campaña.

 

-Cuando ocurre el atraso cambiario usted plantea que se genera una catarata de golpes en el aparato productivo.

-Tomaría el caso de un productor que va notando que por lo que vende en dólares empieza a recibir menos pesos. Eso es en definitiva una situación de atraso cambiario, es decir cuando el dólar está barato. El productor empieza a notar que sus ingresos, para resolver lo cotidiano son cada vez menores. Cuando un salario baja un 5%, se considera una situación muy grave, pues para tener una idea de la gravedad de lo que sucedió, durante el atraso cambiario se generaron reducciones que significaron la mitad del ingreso del productor. Desde mi punto de vista es la explicación fundamental de los episodios de endeudamiento agropecuario que aún no terminan de resolverse.

 

-Se genera el endeudamiento cuando el productor entra a perder competitividad.

-El productor está acostumbrado a que haya años buenos y años malos, por razones de clima por ejemplo. Los años malos se pueden compensar con los buenos. Entonces viene un año malo por el dólar barato y el productor genera pocos pesos con los que tiene que sostener la empresa y también su nivel de vida, entonces es muy frecuente que se apele al crédito para mantener las condiciones de vida. La dinámica establece que la situación se equilibre cuando hay años buenos, pero nos encontramos que en este país hubo 10 años de atraso cambiario, considerando sólo el último episodio.

 

-¿De qué período estamos hablando?

-Desde 1992 a 2002, el último, un período larguísimo, muy penoso para los productores. Con el desastre suceden las cosas que han acontecido en el país, la velocidad de cambio de propietarios de los últimos años sobre la tierra no tiene antecedentes, yo creo que de los más de 3 millones de hectáreas que se han vendido en un plazo breve, la mayoría se ha debido a que esas tierras fueron garantía de préstamos.

 

-En su libro está muy bien explicado cómo primero se resiente el aparato productivo del sector agropecuario y después se genera esa catarata donde digamos al principio la persona que tiene un ingreso fijo no percibe.

-Eso es muy interesante, a mi me parece que las movilizaciones que hizo el campo en Montevideo mostraron a la ciudad un problema que no estaba siendo percibido, adelantaron lo que le iba a pasar, la crisis en el 2002.

Para la persona que tiene un ingreso fijo, el atraso cambiario le permite comprar más barato electrodomésticos, autos o lo que sea y no está percibiendo lo que se viene, le duele cuando se desencadena la crisis y no puede pagar, no se puede devolver el dinero a los ahorristas, empieza la fuga de capitales. Entonces llega el desempleo, la caída del salario real. Aparece como un fenómeno sin antecedentes cuando en realidad un mirador atento podría pronosticar que el desenlace iba a ser ese.

 

-Luego de los atrasos cambiarios siempre hay un adelanto cambiario que compensa al aparato productivo pero que en el fondo no lo hace con los productores agropecuarios.

-Durante el adelanto cambiario el productor empieza a recibir más pesos por el mismo dólar, el negocio mejora, pero tiene que haber aguantado, si no se hubiera endeudado, si no hubiera quebrado, si no hubiera abandonado el campo. Por ello no puede decirse que simplemente hay una compensación porque entre tanto hay dolores muy grandes.

-Usted dice que en este momento no hay atraso cambiario comparando los últimos 50 años. ¿Cuál sería la situación? Porque los productores sienten que se les achica lo que ganan en pesos.

-Hay que medirla porque si es por sensibilidad o percepción uno puede equivocarse mucho. No tengo ninguna medida con respecto a 2003 tenemos una situación distinta eso es clarísimo, pero si miramos 50 años, el nivel actual del precio del dólar es parecido al promedio de 50 años.

 

-Entonces el productor quizá esté extrañando esa otra situación de adelanto que le sirvió para recuperarse.

-Exactamente. Ahora, si bien fue más breve y menos profunda, hubo elementos favorables para la producción, una situación de precios que la ayudaron y que siguen ayudando a la mayoría de los productores.

 

-Pero el atraso cambiario tiene mucha relevancia tanto en la actualidad como en la historia, ya que el libro plantea que ha sido una forma oculta pero causal de cambios políticos muy importantes en el país. ¿Cuáles son los principales elementos que respaldan esa idea?

-Creo que en otros países esto no pasa. Parece que la particularidad de nuestro país, con esta apertura tan grande que tiene al mercado internacional, la forma en que se inserta con productos agropecuarios como forma vital para hacer funcionar todo, facilitan el hecho de que los episodios de atraso cambiario sean muy fuertes y que tengan un impacto social que yo creo que en otros países no acontece. ¿Por qué? Los productores agropecuarios lo saben, si tenemos 10 años de atraso cambiario del 92 al 2002, lo vivieron en el bolsillo, en sus dolores, en sus lágrimas. Ahora, lo interesante es que el ciudadano urbano se da cuenta recién cuando revienta, y muy fuerte para él, sobre todo con desempleo y caída de los salarios reales a una velocidad que en los países desarrollados no pasa. Se acumula, se acumula y de repente toca a todos, entonces se provoca una situación de descontento inmenso.

 

-En cada ejemplo se dio un cambio cualitativo muy importante.

-Quiere decir que las crisis económicas están detrás de esos cambios que fueron mojones de la historia nacional, y desde mi punto de vista, el atraso cambiario fue el detonante principal causal de esas crisis económicas.

 

-Al final del libro queda esbozada la interrogante sobre el posible impacto que pueden llegar a tener las grandes inversiones que llegan al país desde el primer mundo, no por vía de créditos para financiar el consumo interno, sino para invertir en emprendimientos productivos. ¿Está generando este movimiento un exceso de dólares en el mercado cambiario actual? ¿Cómo se puede leer este hecho en el marco de la afirmación que aparece en su libro acerca de lo que sostiene George Soros quien afirma que el movimiento de capitales hacia nuestras economías puede operar como una «bola de demolición»?

-Cuando en el libro se pone que el atraso cambiario es un protagonista oculto de la historia nacional, al estar tan vinculado a esos terremotos políticos, en realidad es una broma, porque el atraso no puede ser protagonista, no hay una voluntad del atraso cambiario. El de la tablita de la dictadura estuvo fuertemente ligado a la voluntad de tomar créditos externos. Voluntad también existió cuando en el período más reciente se estimula ese movimiento de capitales con aquel Uruguay plaza financiera. Por lo tanto podemos pensar que hay alguna manera de decidir sobre las cosas, el ser humano no solamente sufre la historia, también la hace. Me parece que en el país ya murió la idea de la plaza financiera, la hizo morir la crisis bancaria. Pero cuando Soros habla de movimiento de capital sobre frontera, se refiere a ese movimiento de capital bancario que con velocidad puede aparecer y desaparecer simplemente con la tecla de una computadora. Me parece que las inversiones productivas tienen un carácter distinto, son menos móviles, no llegan y se van con esa velocidad de golondrina que después provoca la agudeza de las crisis.

Me parece que hay un gran desafío para la conducción económica p
ara evitar lo que se vivió en el pasado, que es un tema muy importante, hay que entenderlo, naturalmente no quiero decir que yo lo entienda en profundidad, sino que se necesita un pensamiento colectivo para tomar ese tema y tratar de tener la mejor conducta posible para tratar de evitar que se repita lo que sucedió. *

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