Tecnología nuclear genera valor agregado para las exportaciones
En momentos en que el país busca desesperadamente abrir nuevos mercados, algunos permanecen cerrados debido a que Uruguay no dispone del equipamiento necesario para irradiar alimentos, procedimiento sine qua non, sin el cual se hace imposible la entrada en algunos mercados, y en otros, les suma un nada despreciable valor agregado.
Un equipo de más de 20 técnicos, liderados por el licenciado Aníbal Abreu y el ing. Antonio Montalbán, del LATU, viene estudiando desde 2002 la tecnología de la Irradiación en la Industria, ya que existen muchos empresarios interesados en la misma, tanto importadores como exportadores.
Por otra parte, el propio subsecretario de Industria y Energía, Martín Ponce de León sostuvo que «hay que cruzar la frontera, lo más rápidamente posible, en lo que se refiere al tratamiento por irradiación de frutas para exportación».
El jerarca aludía a una solicitud de un empresario privado que, aún contando con todas las habilitaciones ministeriales necesarias, no pudo lograr que la comuna canaria aprobara la instalación de esta nueva tecnología ya que el lugar donde se pensaba instalar la planta no era adecuado para la misma según las autoridades municipales.
«Hasta ahora lo que se ha buscado es conocer a fondo esta tecnología, analizar si se necesita instalar en el país e identificar la potencial demanda de mercado en el exterior», explicó el licenciado Abreu a LA REPUBLICA.
Si bien la tecnología no es nueva, tiene 50 años de utilización en el mundo, en la región compartimos con Paraguay el triste privilegio (o penosa limitación) de no contar con un equipo de este tipo.
Uno de los problemas para ello ha sido que el tamaño del mercado interno no justifica la instalación de una planta tan costosa, explicó Abreu, pero actualmente con una postura netamente exportadora y con mercados que se cierran por no disponer de ella, parecería que el horizonte es otro.
La radiación elimina la posibilidad de contagio de una bacteria o un hongo ya que lo que se busca es bajar la carga microbiana al tiempo que no se genera ningún cambio en el gusto del producto. La pregunta natural que surge es porqué tanto estudio para una tecnología que cuenta con 50 años de utilización, Abreu destacó que lo que los investigadores del LATU han estado realizando y buscando es contar con estudios especializados para los productos propios del país, y pusieron énfasis especial en el estudio de las bacterias ya que ni siquiera existían publicaciones y estudios internacionales al respecto.
Decreto a estudio
«Los expertos internacionales han quedado satisfechos con las investigaciones que hemos realizado», sostuvo Abreu. La tecnología de irradiación radioactiva se aplica fundamentalmente en los productos agropecuarios, citrus (para eliminar el cancro), apícolas, los arándanos, y la carne.
Este equipo multidisciplinario se ha ocupado también de los aspectos normativos, lo cual consistió en aplicar y adecuar lo establecido por un Codex Alimentario Internacional a nuestra realidad, y el trabajo realizado concluyó con una reglamentación y la consiguiente autorización para la instalación de los equipos donde se contempló especialmente la aplicación para alimentos irradiados. Se buscó armonizar la normativa con la legislación para el Mercosur y que cada país se comprometió a incorporar.
En nuestro país el equipo ya la redactó y actualmente se encuentra en manos de las autoridades sanitarias para que la aprueben, por lo que hoy se trata de un proyecto de Decreto.
Hasta el momento las investigaciones y estudios se han podido realizar gracias a la colaboración de las autoridades argentinas que han puesto a disposición de los técnicos uruguayos un equipo localizado en Ezeiza donde han realizado pruebas de determinación de dosis y sus efectos en cítricos, arándanos e incluso con productos elaborados por laboratorios uruguayos.
Tanto los técnicos como el propio subsecretario De León no dudan de los beneficios para el país y sus productos que conllevará el contar con un equipo de irradiación nuclear en el país.
«Este año generaremos un completo informe a los ministerios correspondientes», adelantó Abreu quien señaló que «han venido expertos internacionales de la OIEA que nos asesoraron en el tipo de tecnología que necesitamos».
El equipo, que está integrado también por técnicos del MGAP y del MIEM, se ha visto gratamente estimulado por el interés demostrado por productores interesados en vender en el mercado de EEUU.
Cambio de opinión
Rosario Odino, técnica del MIEM, destacó que todo tiene su tiempo y recordó que la utilización de esta tecnología fue propuesta en el país hace 15 años, pero en aquel momento fueron muchos los que se opusieron pero «hoy son los granjeros los que nos piden a gritos incorporarla».
La tecnología se basa en la instalación de una fuente radiactiva a la que los alimentos son expuestos (cada uno de acuerdo a sus características con una intensidad y por un tiempo determinado) retarda los procesos de descomposición orgánica y funge como una especie de esterilización ecológica ya que la dosis de radiación recibida no contamina.
De esta manera, la carne, granos, cítricos, papa, cebolla, productos de granja, cosméticos, manteca, apósitos etc., verían facilitado su ingreso a países del primer mundo y a valores mucho más interesantes que los actuales. *
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