Uruguay también impulsa impuesto a transacciones

"Imponer la lógica de la satisfacción de las necesidades"

Ayer, en el Paraninfo de la Universidad se realizó la primera actividad de la Asociación para la Tasa Tobin de Ayuda a los Ciudadanos (ATTAC) en el país.

El grupo uruguayo integra la red ATTAC mundial y procura la aplicación de un impuesto del 0,1% a las transacciones financieras en moneda extranjera concretadas a escala mundial, como forma de «ejercer un control democrático de los mercados financieros y de sus instituciones». Esta tasa proporcionaría alrededor de 100 mil millones de dólares anuales, con destino a combatir las desigualdades, promover la educación y salud pública en los países pobres.

Esta red, conformada en 1998 a partir de una iniciativa de la revista francesa Le Monde Diplomatique, se ha expandido por el mundo y realizado acciones concretas de protesta allí donde se reúnen los organismos financieros internacionales.

La primera de las acciones tuvo lugar en Seattle (Estados Unidos) en diciembre de 1999, cuando en dicha ciudad se dio cita la Organización Mundial de Comercio (OMC). La última acción de protesta ocurrió en setiembre pasado en Praga, en ocasión de la reunión del Banco Mundial y el FMI. Las sesiones, previstas para tres días, debieron suspenderse al segundo ante la magnitud de las manifestaciones.

El movimiento amplió sus reivindicaciones, agregando el tema de la deuda externa, la eliminación de los paraísos fiscales y asuntos ecológicos sociales.

Cambiar la lógica

«ATTAC es un vocablo que nos convoca a pensar en ataque, es un puño cerrado que empuja para adelante, que pega», subrayó Gambina en párrafos centrales de su intervención.

La tasa Tobin, agregó, «no la negocia el capital. Es la forma de meterle el dedo en el corazón del mecanismo de funcionamiento del capitalismo en la actualidad. Por tanto es una medida revolucionaria. Es un impuesto que desmorona el funcionamiento presente del capitalismo».

Más adelante, el coordinador de ATTAC Argentina, relató que dicho impuesto fue una iniciativa lanzada por el Premio Nobel de Economía, James Tobin, en la década de los setenta cuando se desmoronaba el estado de bienestar, con la intención de impedir la evolución hacia la especulación financiera. «Hoy se trata de obstaculizar la principal forma de obtener plusvalor, ya que el capitalismo privilegia la forma ‘dinero'», indicó Gambina.

ATTAc es, añadió, un movimiento de resistencia tendiente, a organizar a la sociedad para enfrentar a la globalización neoliberal. «Tenemos la obligación de hacer simple algunas complejidades. Si para ellos es simple instalar la lógica de la competitividad, que lleva a la baja del salario, a la disminución del gasto público social y al incremento de la rentabilidad de los capitales, nosotros tenemos que imponer otra lógica, la de la satisfacción de las necesidades. Hoy el desarrollo científico tecnológico permitiría que no hubiera hambre en el planeta. Por eso ATTAC propone otra subjetividad: ayudar al ciudadano, resolver sus necesidades», sostuvo Gambina.

Y defendió la postura de recuperar la simpleza de argumentos en el enfrentamiento al neoliberalismo y oponer al «poder de los poderosos el poder de los pueblos»

También cuestionó el deslumbramiento ante la «nueva economía» (vinculada a la informática y el comercio por Internet). «Parece que volvemos al viejo mercantilismo donde la riqueza la produce el comercio. No hay riqueza electrónica sin computadoras y sin satélites, que son productos bien materiales elaborados por la fuerza de trabajo explotada a nivel mundial. No hay nueva economía comercial, siguen habiendo las mismas esencialidades de la explotación capitalistas bajo otras formas».

En los tramos finales de su intervención denunció que «el capitalismo ha llevado a casi la desaparición de las grandes concentraciones fabriles. Si bien la mayoría de las personas son trabajadores, lo hacen en negro, en changa, por cuenta propia, etcétera. Hoy la mayoría de la población es trabajadora pero ya no bajo la forma conocida de los últimos 200 años».

Por su parte, los dos panelistas uruguayos –el economista Daniel Olesker y el profesor universitario Rodrigo Arocena–, coincidieron en señalar la importancia de un movimiento que alcanza nivel mundial y concordaron en que no son posibles soluciones nacionales a problemas surgidos de la mundializacion.

Olesker sostuvo que la globalización ha acentuado la transferencia de recursos de los países dependientes hacia los centrales, lo que ha aumentado la pauperización de dichas sociedades

Arocena advirtió que la resistencia a la globalización neoliberal crece, y que aunque no forma parte de ATTAC, es conteste en señalar la importancia de la lucha abierta por este movimiento.

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