A las 5 en punto, homenaje a ex trabajadores de El Popular, 34 años después
A las 5 de la tarde en punto, con un breve pero emotivo acto en la esquina del 18 de Julio y Río Branco, la Junta Departamental de Montevideo rindió ayer homenaje a ex los trabajadores del diario El Popular «por su resistencia a la dictadura», según reza una de las líneas de la plaqueta que se colocó en la pared del edificio donde funcionó el recordado matutino.
A la cita concurrió Laura Abriles, quien cuando se produjo el desalojo del diario estaba en el vientre de su madre Estela, y el fotógrafo de El Popular, Aurelio González, aprovechó para exhibir parte del archivo fotográfico que rescató 30 años después de que los militares lo expulsaran por la fuerza de la redacción del matutino, el 9 de julio de 1973.
Al culminar el acto, González dijo a LA REPUBLICA que «después de 34 años es emocionante que haya llegado público joven interesado por saber qué fue lo que ocurrió ese día», señaló.
El fotógrafo agregó: «Si por ahí hay algún soñador de golpes de Estado, deben saber que este pueblo haría lo mismo que hizo en 1973 y los enfrentaría con el mismo fervor que en aquella oportunidad», sentenció.
González recordó que «El Popular fue el diario de la clase obrera, esa es la verdad, y se lo ganó a pulso, con méritos propios». Acto seguido recordó aquel día y dijo: «Yo por mi profesión tenía que estar enterado de lo que iba a ocurrir ese día y sabía que desde la esquina de 18 de Julio y Julio Herrera y Obres se iba a pegar el grito de CNT y Libertad, y efectivamente así lo hicieron los trabajadores de la bebida».
Luego de que los efectivos represores de la dictadura militar disolvieran la manifestación convocada por la CNT, procedieron a desalojar por la fuerza la redacción del diario El Popular, unos de los bastiones de la clase obrera y desde donde se mantenía la Huelga General.
Sobre el desalojo, García dijo que «fue brutal, no solamente por el uso de la fuerza contra hombres y mujeres indefensas, sino por la tanqueta que voló la puerta de hierro del diario y por los hombres que ingresaron con mascaras antigás y bayonetas caladas».
El fotógrafo dijo que «a pesar de los golpes y los insultos, la gente del diario salió entonando las estrofas del Himno Nacional, con una entereza que sorprendió hasta a los propios represores», recordó.
Por su parte, Tania González, que en aquella época era una auxiliar de la secretaría, dijo a LA REPUBLICA que una de las cosas que no se pudo olvidar «fue cuando los militares nos bajaron dos pisos a patadas y luego simularon que nos iban a fusilar». *
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