"Hablemos sobre el periodismo de la corrupción del silencio de Búsqueda y el que practica LA REPUBLICA"

Fasano desafió a Arbilla a debatir públicamente

Lo que sigue es el resultado de la entrevista transmitida en vivo ayer desde los estudios de Canal 4.

O.G.–No nos es grato a quienes estamos en los medios asistir a esta discusión y a estos puntos de vista tan diferentes. ¿Por qué usted sigue con su prédica desde hace unos cuantos días en torno al caso Búsqueda y Arbilla?

F.F.–Como bien definió hoy mi colega Manuel Flores Silva en la revista Posdata, ese fue un juicio basura, donde un calumniador me acusa de varios delitos, después se desdice y no hay más remedio que terminar el juicio. ¿Por qué es esto? ¿Qué hubiera hecho usted si lo acusan? Primero de indecente, como yo antes había acusado a Paolillo y a su jefe, el ex director de Prensa de la dictadura militar, Danilo Arbilla, director de Búsqueda. Los acusé de indecentes, inescrupulosos y a sueldo de los militares. Ellos hicieron lo mismo. Esos epítetos no fueron el objeto del juicio.

Hasta ahí yo no iba a denunciar a un periodista por eso. Son las reglas de las injurias mutuas, que nunca debieron haberse producido pero se produjeron. Pero si a usted lo acusan de ser estafador, ladrón, delincuente, chantajista, asociado para delinquir tiene tres caminos: o comete el delito de justicia por mano propia y va a la cárcel, o lo reta a duelo, que no sirve de nada. El último reto a duelo fue el que yo le acepté al inspector Clavería y a raíz de ese duelo se derogó la ley y por lo tanto no hay más ley de duelos. Sólo le queda a un ciudadano honesto y decente, a un ciudadano que como yo, hace 42 años ejerce un periodismo al servicio de la gente, que ha estado preso en varias oportunidades en defensa de la libertad de prensa, que ha sufrido atentados, clausuras de diarios, que he sido secuestrado por defender mis ideas y he estado en el exilio y me han confiscado mis bienes y hasta los libros. ¿Qué le queda a un periodista que se juega por la gente? La Justicia. No queda otra cosa. También podría haber hecho lo que más me convenía: violín en bolsa, mirar para el costado, hacerme el «fesa», como se dice popularmente, y aquí no pasaba nada. Pero ese no es Federico Fasano.

–Pero de repente la impresión que causó en algunas personas es que usted inicia un juicio y después decide no continuarlo. Algunos se preguntan ¿qué pasó? ¿Fasano no tenía elementos para seguir adelante? ¿Tenía temor que lo acusaran por algo?

–Bien hecha la pregunta, Omar. El juicio lo inicié porque me acusó de delincuente. Cuando a usted lo acusan de un delito, la única solución que tiene es ir a la Justicia para que se aclare si soy delincuente. Pero cuando va a acusarlo por haberlo acusado de ser delincuente y el acusador dice: «Yo no me refería a Fasano», le quitaron el juicio. No hay más juicio. No va a ser condenado nunca. Ni el fiscal ni la jueza pueden condenar a una persona que dice «Yo no me refería a él. ¿Donde está escrito que me refería a Fasano?».

En ningún momento habla de Federico Fasano, es cierto, pero cualquiera sabe que se refería a mí porque el contexto del artículo estaba referido a mi persona. Pero si usted me acusa y después dice que no me está acusando y que se refiere vaya a saber a quién, porque el artículo a alguien se refería, no hay más juicio.

–Más allá de las razones suyas y las de la otra parte, la opinión pública uruguaya está asistiendo desde hace días a una discusión pública entre dos empresarios periodísticos. Y uno puede pensar, el país tiene una cantidad de problemas a resolver y ojalá lo podamos hacer por el bien de todos. ¿Por qué se sigue en esta línea? Porque esto no empieza ahora. Esto comienza cuando supuestamente Arbilla estaba involucrado en la venta de su casa en Punta del Este. Por un lado, Posdata está alineado con LA REPUBLICA en cierta forma porque coinciden las opiniones. Por otro lado, que creo que no vamos a descubrir nada, tenemos a El País, El Observador, Ultimas Noticias…

–Coincidimos con Posdata y con el director de El Diario de la Noche en desafiliarnos de la SIP ante el insulto a los pueblos latinoamericanos, ese enorme agravio a la nación uruguaya que constituyó la designación de un director de Prensa de la dictadura nada menos que como presidente de la SIP, que debe defender la libertad de prensa.

Esa es la única coincidencia que tenemos. Nosotros renunciamos masivamente a la SIP porque entendemos que es como poner al zorro a cuidar el gallinero. No se puede poner a un jefe de prensa de la dictadura, que clausuró 62 publicaciones y encarceló periodistas, a defender la libertad de prensa. Esa es la gran coincidencia que tenemos. También tenemos discrepancias y estilos distintos.

Todo esto surge cuando LA REPUBLICA comete el delito de informar a sus lectores que un funcionario público, en documento público, dice que el señor Arbilla, ex jefe de prensa de la dictadura militar, es agente del narcotráfico en Uruguay del Cártel de Juarez. No lo decimos nosotros, lo dice un funcionario público y teníamos la obligación de informarlo. ¿O teníamos que ocultar a la opinión pública que un funcionario público lo acusaba?

Arbilla no quiere que se investigue, golpea todas las puertas del poder, va a ver al presidente Batlle, al vicepresidente Hierro, al ministro del Interior y logra el archivo del expediente. No se investigó absolutamente nada. Hasta es presionado el fiscal que pide el archivo del expediente. No hay careos, no hay diligencia ampliatoria, no hay nada. No se pudo probar por qué el escribano de Arbilla fue el administrador de todos los bienes de los narcotraficantes aquí. No hubo nada. Hubo archivo.

Cuando nosotros le decíamos que se presente, que se investigue, que se llegue al final de la situación, a partir de ahí comenzó esta guerra, guerra que nosotros no provocamos porque nosotros informamos sobre un hecho absolutamente probado: que un funcionario público lo acusaba a él.

–¿Pero cuál es el objetivo, Federico? El suyo y el de LA REPUBLICA.

–Informar. Omar, yo estuve en 33 juicios penales. Jamás acusé a nadie de ser delincuente, jamás injurié, siempre di noticias. Dije el señor tal, el día tal, cometió la estafa tal. Cuando me demandaban, yo tenía que ir y presentar las pruebas. Por eso gané todos los juicios, absolutamente todos incluido este porque, en este logré lo único que quería: salvar mi honor de que no era un chantajista, no era un delincuente, no era un asociado para delinquir y eso ocurrió porque el señor Paolillo dijo: «No me refería a Fasano».

No sabemos a quién se refería pero al no referirse a mí este juicio quedó saldado. Sus abogados le aconsejaron decir que no se refería a mí, para salvarse de una condena, ya que no aportó una sola prueba sobre delitos.

–¿Usted nunca condicionó su empresa a alguna casa comercial para apoyarla o no en la medida que esa empresa lo apoyara a usted?

–Jamás. Tenemos ejemplos y usted tocó un buen punto, Omar, porque acá en el fondo se están debatiendo dos tipos de periodismo. Un periodismo como el que hacen Búsqueda y su director, Danilo Arbilla, que está basado en la corrupción del silencio, en la genuflexión ante el poder, el ocultamiento. Usted no va a encontrar en Búsqueda una sola noticia que perjudique a uno solo de sus múltiples avisadores.

Y por otro lado está el periodismo que practica LA REPUBLICA y este periodista desde hace 42 años: un periodismo basado en la ética de la exhibición impúdica de los hechos, perdamos o no avisadores. Hemos perdido cantidad de avisadores porque no les gustaban las noticias que publicamos. Tenemos páginas enteras en donde en medio de ocho avisos de un avisado
r había una noticia en el centro que perjudicaba a ese avisador. Lo pongo incluso como ejemplo en las conferencias internacionales que doy y tengo varios ejemplos de eso. A nuestro periodismo lo califican de periodismo basura, pero es más, es un periodismo deshollinador, es el periodismo que busca la basura donde está escondida y la extrae y la exhibe y luego la elimina. El otro periodismo esconde esa basura bajo la alfombra porque perjudica a los agentes del poder y este esbirro de la dictadura que es Arbilla y su amanuense nos han acusado sin poder defenderlo.

Fíjese que todos mis abogados y mis amigos me decían: «No lo denuncies porque van a montar un gran escenario y como vos sos el acusador, no podés presentar pruebas. Las pruebas las tiene que presentar él». Y yo dije: «No tengo más remedio. Sé que iba a beber la cicuta, sé que iba a enfrentar un escenario más mediático montado sólo para destruir mi imagen para eso pero no me dejaban más alternativa, absolutamente ninguna».

–Federico, sin embargo todos los empresarios periodísticos de América eligen a Arbilla como presidente. ¿Usted cree que no están informados? De acuerdo a su opinión, si fuera como usted dice, Arbilla no sería designado presidente de la SIP. Es el segundo uruguayo que ocupa ese puesto. Franzini, del diario El Día, fue el que la ocupó hace unos cuantos años.

–El gran demócrata que fue Franzini ocupó ese lugar e hizo honor al mismo. La SIP ignoraba esa condición de jefe de prensa de la dictadura. La ignoraba hasta hace poco y ahora la va a ignorar un poco menos ante la renuncia de algunos medios uruguayos y de muchos más medios de América Latina que se van a desafiliar de la SIP a raíz de esto.

La SIP también ignoraba las 62 clausuras en el período de Arbilla, como ignoraba el apoyo de Arbilla no durante el tiempo que fue director de prensa de la dictadura, que fueron tres años, sino que mucho después de que fue despedido por razones nada honorables y como no me meto en la vida privada de las personas, no las voy a mencionar, él vuelve en 1981, después del histórico plebiscito del No, a apoyar al dictador Alvarez en una revista en la que era el editor general. Sigue apoyándolo hasta que ve que la democracia se viene y ahí empieza a acomodar el cuerpo.

Pero en este debate no sólo se discute mi honor, que ha salido libre y sin mancilla al afirmar mi calumniador que no me ofendía a mí porque no se refería a mí. Acá se debaten dos concepciones. El periodismo que practican Arbilla y Paolillo, que es un periodismo realmente enamorado del poder, es un periodismo que quiere ser poseído por el poder. Es su mayor orgasmo. El mayor orgasmo de la gente de Búsqueda y de Paolillo es ser poseídos por el poder. El nuestro es justamente desnudar al poder.

Yo le voy a dar una noticia. Hace escasos días en medio de este tiroteo, que coincido con usted es vergonzoso, porque hay temas mucho más importantes que esto. Pero insisto: he sido atacado y no puedo hacer otra cosa que defenderme, no tengo otra alternativa, no puedo hacerme el «fesa», tengo que dar la cara como la di siempre en todos los juicios donde probé lo que dije. Yo jamás me desdije de lo que digo. Voy, enfrento los juicios, presento las pruebas y si me condenan, voy preso. No me condenaron nunca porque pude probar. Jamás me desdije de un juicio como estos cobardes. Hay que ser más hombre.

Pero ese no es el problema central. Hace pocos días un gran conductor de televisión, colega suyo con el cual yo tengo profundas discrepancias pero al que tengo un gran respeto profesional, entendió que el pueblo uruguayo debía conocer las dos campanas y organizó un debate público entre el director de prensa de la dictadura militar, director de Búsqueda y presidente de la SIP, Danilo Arbilla y mi persona. Consultado, se negó a debatir conmigo públicamente sobre el periodismo que él practica y el periodismo que yo practico. Yo hubiera aceptado incluso aceptando como moderador a esta persona, más afín al grupo de poder que apoya a Arbilla que al grupo antipoder en el que estamos nosotros hace tantos años luchando. Lo hubiera aceptado. No lo aceptó pero de repente acepta que usted sea el moderador.

Yo desafío al señor Arbilla en este programa a un debate público con el moderador que él elija, llámese Néber Araújo, llamese Omar Gutiérrez, llamese cualquiera. Lo desafío porque ahí la gente va a poder descubrir quién tiene razón, cuál es el periodismo basura, cuál es el periodismo indecente.

–La del estribo, Federico. Usted dice que tiene un periodismo distinto pero a veces los trabajadores de LA REPUBLICA no comparten mucho. Dicen que usted es muy duro con ellos, que es realmente combativo pero con ellos.

–Pregúntele a los trabajadores de LA REPUBLICA, que han sacado, incluso, sin que yo les sugiriera en lo más mínimo nada, notas de opinión. Incluso hay una nota firmada por los periodistas de LA REPUBLICA enjuiciando la actitud de Arbilla y enjuiciando la actitud de sus otros colegas en todo esto.

Creo que es todo lo contrario, Omar. ¿Sabe cómo se dirime esto? Interrogándolos a ellos. Incluso si se quiere hasta en forma anónima, para que yo no sepa quiénes son.

Los periodistas de la casa plural de LA REPUBLICA coinciden francamente con el periodismo que nosotros hacemos junto con ellos.

Quiero agradecerle a usted, a su programa y a Canal 4, que es el primer medio audiovisual que después de la catarata de vómitos contra mi persona, en donde se les entregaron minutos y decenas de minutos a la contraparte y a mí no me permitieron un solo minuto para defenderme, en donde mis seis hijos, mi esposa, mi hija de cuatro años tuvieron que ver llorando esa catarata de acusaciones sin poder defenderme y sin tener un solo medio audiovisual donde poder defenderme.

Usted fue la excepción. Quiero destacar este gesto porque esta es la verdadera libertad de prensa y no la seudolibertad de prensa que practican otros medios expertos en impedir que se conozcan todas las posiciones. Esto es democracia informativa y quiero resaltárela. Muchas gracias.

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