La Tota o Gavazzo

Sería el colmo. Habría que morirse de vergüenza si las calumnias de uno de los máximos torturadores, desaparecedores y ladrones de la dictadura, rozaran aunque fuera un milímetro la memoria de esa madre ejemplar, de esa luchadora incansable por los derechos de todos que fue la Tota, María Almeida de Quinteros.

No es necesario dar argumentos. Si así fuera, tendríamos que lamentar no haber aprendido nada de todo lo que nos ha pasado, como sociedad, en las últimas cuatro décadas.

Por eso no es necesario hablar más que lo imprescindible: de un lado la Tota, del otro Gavazzo y sus secuaces. *

Pepe Prieto

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