El obispo de Salto, monseñor Pablo Galimberti, entiende que la propuesta del Poder Ejecutivo de instaurar la fecha del Nunca Más es comprensiva, por una intención de alcanzar prontamente un final, y una meta “en este camino tortuoso de recuperación de verdades, fragmentarias de memorias y de ocultamientos intencionales”. El prelado aclaró que no participará del acto en Plaza Independencia por razones de agenda.
El religioso explicó que el Nunca Más fue establecido en algunos países que padecieron violaciones a los derechos humanos, con la pretensión de dar vuelta la página. Galimberti sostiene que este planteo es una meta anhelada por todos; no obstante aclaró que también coincide con las expectativas no colmadas de los familiares, quienes dicen que todavía no es tiempo para este final. El ex presidente de la Conferencia Episcopal Uruguaya, dijo que el Nunca Más no puede ser un concepto vacío, ya que puede provocar rechazo a esas fachadas. Empero destacó la intención del gobierno de ser generoso y audaz, y plantear un calendario a las metas, para que el Nunca Más no sea una eterna espera. Pero por otro lado, dijo estar de acuerdo con que mucho de los familiares “no van a coincidir con estos calendarios”. *
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