La noticia que no fue

"El dictador fue visto en un restaurante"

Una denuncia sobre la posible violación de la prisión domiciliaria del dictador Juan María Bordaberry, recluido desde el mes de enero en la residencia de uno de sus hijos en Carrasco, circuló entre el lunes y martes por Montevideo como reguero de pólvora.

Según esta versión, Bordaberry ­que el domingo cumple 79 años­ había almorzado, el lunes al mediodía, en un conocido restaurante cercano al puertito del Buceo denominado «La Casa Violeta». La supuesta noticia se originó alrededor de las 15.00 horas, a la entrada de esa casa gastronómica. Y se desinfló… a medianoche. Un puñado de testigos presenció la salida de un hombre mayor detrás de otros dos.

 

Alguien asoció al primero de ellos con Juan María Bordaberry, por su parecido físico.

El cuadro se completaba además con otras dos personas, una de las cuales era nada menos que su hijo Pedro Bordaberry. El reducido grupo pasó delante de otras personas que aguardaban para ingresar al exclusivo local. Entre ellas, había integrantes de una comitiva oficial extranjera, que no reconocieron siquiera al ex ministro de Jorge Batlle. Pero uno de ellos, cercano al gobierno, escandalizado, le echó el ojo al individuo que caminaba, lento, en último lugar. Esta persona codeó a otra a quien preguntó: «¿Es o no es quien creo que es?». «Es», le respondió. Poco después, se arrepentiría de no haber obtenido una fotografía desde su celular. En medios policiales, se informó que «una denuncia de ese tipo había llegado y que se está investigando». Allegados al hijo de Bordaberry confirmaron a este diario su almuerzo, el lunes al mediodía, en el citado restaurante del Buceo. Los otros dos comensales eran el ingeniero agrónomo Roberto Vázquez Platero, ex ministro de Ganadería y ex presidente del Instituto Nacional de Carnes y Alberto Gramón, uno de los principales productores de soja del Uruguay. A este último, fue el que confundieron con el dictador, que vive recluido desde enero en la lujosa casa de uno de sus hijos en la calle Potosí 1671, casi Alejandro Schroeder, pleno barrio Carrasco.

 

Antecedentes

Bordaberry fue procesado por el juez Roberto Timbal el 16 de noviembre del año pasado junto al ex canciller Juan Carlos Blanco como coautor de cuatro homicidios especialmente agravados por los crímenes de Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y Whitelaw, ocurridos en Buenos Aires en mayo de 1976.

Posteriormente, el 20 de diciembre del año pasado, la jueza Penal de 7º Turno, doctora Graciela Gatti volvió a procesar al ex dictador por otros diez homicidios ocurridos durante su mandato.

Tras permanecer 72 días en el cuarto piso de Cárcel Central, y luego de haber estado internado en el Hospital Británico, el juez Penal de Feria, doctor Pablo Eguren dispuso el 27 de enero pasado otorgar al ex presidente de facto el beneficio de la prisión domiciliaria, a causa de una aguda afección pulmonar.

Desde entonces, Bordaberry permanece recluido en una lujosa casa de uno de sus hijos, en la calle Potosí 1671 casi Alejandro Schroeder, en pleno corazón del barrio Carrasco. En el lugar, por orden del juez, se dispuso guardia policial permanente, para custodiar que Bordaberry no abandonara el recinto de la propiedad.

El pasado 1º de junio, el Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 2º Turno, ratificó los procesamientos de Bordaberry y Blanco alegando que ambos tuvieron conocimiento respecto a la situación de los ex legisladores en Buenos Aires. En torno al ex dictador, el órgano de alzada sentenció: «En suma, nada de lo que ocurría en su Gobierno le era ajeno, nada le era desconocido, sostener lo contrario no sólo insulta la inteligencia, sino que contraría la naturaleza de los hechos». *

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