ENTREVISTA:  MILTON CASTELLANOS (DIRIGENTE SINDICAL, INTEGRANTE DEL GRUPO ARTICULACION)

Para Articulación, "el gobierno no está en disputa", afirmó el dirigente Castellanos

-¿Cómo observan las distintas fracciones dentro del PIT-CNT el relacionamiento con el gobierno de izquierda?

-Creo que para comprender la relación sobre cómo el movimiento sindical debería pararse frente al gobierno, hay que hacer primero dos valoraciones: la primera es tener claro cuál es la característica del movimiento sindical uruguayo, que es programático. La segunda precisión es que hace dos años y medio por primera vez en la historia del país y del movimiento sindical, asumió el gobierno una fuerza política que en su programa tiene aspectos fundamentales que se identifican con los intereses y las propuestas de los trabajadores.

Esto es trascendental porque nunca antes había arribado un gobierno que tuviera, en sus declaraciones programáticas, coincidencias en muchos aspectos con el movimiento sindical.

Pero, además, hay que precisar que a pesar de que es un gobierno que coincide con el movimiento sindical, a su vez, no es el reflejo exclusivo de las posiciones de los trabajadores. En el gobierno actual conviven fuerzas políticas y expresiones sociales mucho más heterogéneas que lo que puede ser la clase trabajadora..

Por lo tanto, los intereses que se expresan en el gobierno son más heterogéneos y eso hace que las propuestas no siempre sean la que nosotros tenemos desde el punto de vista programático, como trabajadores.

Esto es fundamental para entender cómo es que el movimiento sindical se relaciona con el gobierno.

El tercer aspecto es que el gobierno en estos dos años y medio ha hecho un proceso de cambio muy importante que, en un porcentaje alto, los trabajadores y el movimiento sindical compartimos. Este gobierno ha solucionado cosas que en 50 años no se habían resuelto. En materia de relaciones laborales, salvo la ley de Consejos de Salarios que es de 1943, no ha habido leyes más importantes que las que se votaron durante esta administración: libertades sindicales, de promoción al derecho de la organización, carteleras sindicales, negociación colectiva, ley de tercerizaciones, de prescripción de los créditos laborales, etcétera.

Es decir, el gobierno ha aplicado una política sustantivamente diferente a las anteriores administraciones.

 

-En esta realidad, ¿cuál debería ser la posición del movimiento sindical, a su juicio?

-El PIT-CNT tendría que dedicar un gran esfuerzo a que este proceso de cambio se consolide. Es decir, que lo que se ha logrado no se pierda y no haya retorno.

El segundo aspecto que el PIT-CNT debería impulsar es que ese proceso de consolidación se complemente con un proceso de avance, de lograr una profundización en varios aspectos que este proceso todavía no ha solucionado…

 

-¿Cuáles serían esos aspectos que se deberían profundizar?

-Yo creo que aquí hay problemas varios. El Uruguay todavía tiene problemas de empleo serios y por tanto hay que hacer políticas sectoriales y productivas. Hay que seguir intentando mejorar el tema de la deuda externa en relación al PBI, para que se puedan generar excedentes de dinero destinados a la inversión en el desarrollo social, Y lo otro es que después de que se implementen las reformas importantes que están por venir, como la tributaria, la de la educación, de la salud y la de seguridad social, hay que profundizarlas para consolidar la posición que el gobierno logró alcanzar.

 

-¿En la interna del PIT-CNT, cómo visualizan las distintas fracciones la forma en que se debería consolidar el proceso de cambio al cual usted hace referencia?

-Para consolidar y avanzar, lo más importante es la estrategia y ese es el debate que hoy tiene el PIT-CNT. Por ejemplo: cuando hay compañeros que plantean que este es un gobierno en disputa (Partido Comunista), es una propuesta que si yo la analizo desde el punto de vista teórico es indudable que toda la vida está llena de disputas y contradicciones y en eso no hay discusiones. Pero desde el punto de vista táctico, desde el punto de vista político, creo que la definición de gobierno en disputa pone al gobierno al margen de los cambios; y en este proceso los cambios se pueden realizar y procesar con el gobierno.

Los procesos de avance en estos dos años y pico de gestión, no se podrían haber producido si no hubiese un gobierno de estas características.

Entonces, para nosotros (grupo Articulación), el gobierno no está en disputa, el gobierno es parte del proceso de los cambios y como tal refleja un bloque heterogéneo de intereses.

Sobre él debemos de actuar de dos maneras: hoy políticamente es más importante preservar la unidad de ese bloque de intereses que se está construyendo, que pensar en un debate o una definición programática muy pura, pero que está muy alejada en el tiempo de la concreción…

 

-¿Se refiere al 2º Congreso del Pueblo?

-Yo voté en el Congreso del PIT-CNT la realización del 2º Congreso del Pueblo, yo no creo que tenga diferencias sobre su definición, sino que el tema pasa por su contenido.

Si tomo como referencia el 1er. Congreso del Pueblo, yo rescato de él valores históricos, testimoniales y, lo más importante, el fermento del proceso de unidad.

Sus conclusiones programáticas, hoy a la distancia, sin duda pienso que estamos en otro momento.

Si yo organizo un nuevo Congreso del Pueblo, con el objetivo de profundizar el programa de acción con el bloque que hoy está procesando los cambios en el Uruguay (Frente Amplio), debería incluir al gobierno y a los sectores que están en el gobierno.

Por tanto, concibo ese Congreso del Pueblo como una instancia que sirva para consolidar y avanzar. Ahora, si el Congreso del Pueblo es reunir los más selecto, desde el punto de vista teórico, y el programa más puro desde el punto de vista de las concepciones de los trabajadores y del proletariado, creo que esa definición del Congreso del Pueblo lo único que va a hacer es aislarnos y de una forma u otra va a lesionar aspectos de la unidad, que yo creo que es un valor estratégico.

 

-Cuando se discute en el seno del PIT-CNT la realización de ese Congreso del Pueblo ¿No se maneja la posibilidad de que integrantes del gobierno participen?

-El proceso de discusión de la realización del Congreso del Pueblo todavía está en una etapa embrionaria dentro del PIT-CNT. Tenemos definiciones que son genéricas y que sin dudas hay que hacer un desarrollo de contenido político en el momento. Pero insisto, el problema es definir qué Congreso del Pueblo queremos: exclusivo de actores sociales y trabajadores, o el congreso será parte de ese mosaico enorme, heterogéneo y de contradicciones que se expresan en la sociedad y en el gobierno y que dicho proceso es el que ha posibilitado los cambios.

 

-¿Para Articulación tiene mayor prioridad el Compromiso Nacional que el Congreso del Pueblo?

-No debería de haber contradicciones entre los dos ámbitos, si lo miramos en la óptica de generar las condiciones de ampliar el arco de alianzas posibles para avanzar y consolidar este proceso de cambio. Ahora, si yo pienso en un Congreso del Pueblo reducido a los sectores más puros… sin dudas que el Compromiso Nacional no tiene cabida. Y como yo creo que tiene que tener cabida, aspiro a que el Congreso del Pueblo sea un crisol de opiniones progresistas de cambios y que allí el movimiento sindical no pretenda tener la hegemonía, sino avanzar en la unidad y en el proceso de cambio.

 

-¿La visión de que el gobierno está en disputa es mayoritaria dentro del PIT-CNT?

-Yo creo que todavía hay un proceso muy difuso sobre esa definición. Los compañeros que han planteado que el gobierno está en disputa, tienen asimismo diferentes visiones sobre ese tema, no todos han planteado lo mismo.

Por ejemplo, si al
guien viene y me plantea: en este proceso de cambio disputamos con la derecha y con los sectores neoliberales, del libre mercado, del sálvese quien pueda… con eso sí yo tengo una disputa fuerte e importante. Ahora, si la disputa es con el gobierno o con los múltiples sectores sociales que ven con simpatía el proceso de cambio, yo no lo comparto.

Acá se puede decir que hay que pensar con independencia de clase… pero yo creo que cuando hay un gobierno que aplica una gran parte de las definiciones programáticas de los trabajadores, aunque no sea toda, debemos avanzar y consolidar esos logros.

 

-Esta visión de usted y del grupo Articulación, ¿no los ha hecho blanco de críticas por «pro-oficialistas», en la interna del PIT-CNT?

-Yo creo que en este país se puede ser muy necio y no ver los cambios o vivir en otro mundo. El Uruguay ha iniciado un proceso de cambio que el movimiento sindical viene reclamando históricamente y bueno… si eso significa que yo tenga que salir a decir que está bien, y por eso me tilden de oficialista… no me afecta.

 

-Además de estos temas, que sin duda marcan matices importantes dentro de la interna sindical, ¿qué otros debates se están produciendo?

-Yo creo que el movimiento sindical está viviendo un proceso de transición. Por un lado un movimiento sindical donde en la última etapa se han incorporado miles de trabajadores, que no tienen la misma experiencia o acumulación histórica que tenemos las generaciones anteriores, sino que tienen otras y por tanto traen nuevas energías y renovación, cosas que nos parecen muy importantes. Y en eso, junto a los cambios tecnológicos y en las condiciones de trabajo… se está dando la discusión sobre qué movimiento sindical tenemos. En este marco, entiendo que tenemos que superar, en algunos casos, problemas de corporativismo, para tener una política más amplia, más global. No tener miedo a decir que si una cosa está bien, está bien. Porque los tiempos cambian y el movimiento sindical tiene también que adaptarse y cambiar su cultura de oposición continua.

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