Mañana Vázquez buscará que a los dirigentes no se les escape la moto
«La para Montaño, la pisa Montaño, le hace un caño al defensa –la tribuna ruge–, levanta la cabeza — ¡qué jugador Montaño!–, lanza un pase de 40 metros y se la pone en la cabeza al número 8, pero la pelota se va sobre el travesaño».
Este era Elio Montaño, un jugador argentino de Peñarol, que tenía la costumbre de jugar al fútbol relatando el partido, lo que dejaba caliente a todos los contrarios, aunque ese no fuera su objetivo. El tipo sentía así el fútbol, como un relato radial en el cual la ficción y la realidad se entremezclaban como una sinfonía. Fue un adelantado en el manejo de la comunicación.
Hay otros jugadores que no mezclan su juego con el relato pero trancan, son los armadores del equipo, también dan pases de 40 metros y disfrutan del juego. En la gran mayoría de los casos estos son los imprescindibles, donde también están los que andan carajeando todo el día y los que nunca hablan, porque les sobra el poder de una mirada y de un simple gesto, que establece empatía con el resto del equipo y de la tribuna.
El presidente Tabaré Vázquez está entre estos últimos: ni carajea, ni relata sus jugadas, es de los que juegan casi en el silencio y le alcanza para hacer sentir su presencia, con emitir un gesto, una señal. Por eso en determinados momentos se agranda en la cancha y cambia el ritmo del partido, a pesar de que minutos antes estaba como perdido en medio de los pelotazos y la gente ya comenzaba a chiflarle.
Mañana, seguramente, va a aparecer ese caudillo, cuando a las 10.00 horas les informe a los uruguayos cuál es el sentido del «Nunca Más», mientras todos los legisladores y ministros, sentados ordenaditos, seguirán sus palabras con atención y disciplina. Pero los caudillos, algunas veces, no ganan.
¿Se les escapará la moto?
El Presidente llega a esa instancia en un buen momento global, pero en un mal momento en su interna que está impregnada de miserias políticas, pero también de justos sueños de su gente. Hay resistencias de sectores políticos, de los familiares de los desaparecidos y de sectores sociales que no quieren coparticipar de la jornada del 19 de junio junto a los uniformados. Familiares ya dijo que no concurre, el PIT-CNT y Fucvam, lo mismo.
En la negativa también están los maestros y los profesores de Secundaria, al igual que el PCU, el PVP y el núcleo más duro del MLN. El 26 de Marzo no sacó ni entrada y el 19 se va a otra cancha, en tanto algunos dirigentes dicen que van siempre que les llegue una invitación formal (¿?), pero que no les gusta la idea. La senadora Lucía Topolansky ha llegado a decir, sin expedirse sobre si concurre al acto o no, que no le gustan los desfiles militares «porque me aburren».
A la vez, está herida la sensibilidad de izquierda, debido a que no se llega al 4,5% del PBI para la enseñanza o que se intente reparar, en una sola ley, a familiares de perseguidos políticos, junto a familiares de las fuerzas policiales y militares. De los sueños nítidos que se visualizaron en marzo de 2005 se pasó a sueños difusos, a pesar de que hay avances concretos en materia de puestos laborales, de salarios y de producción.
El Frente Amplio está más chato que un plato, profundamente desmovilizado. Danilo Astori y José Mujica discrepan, una vez más, sobre cómo tratar el endeudamiento del sector productivo del campo. La Intendencia de Montevideo es una olla de grillos. Fucvam dice que va a ocupar terrenos linderos a Botnia. Los educadores están que arden con el ministro Astori por la Rendición de Cuentas. Los blancos ganan la presidencia del Sindicato Médico del Uruguay y la lista que tenía el visto bueno del MSP no sacó un solo directivo. Brovetto planteó en la Mesa Política emitir una declaración de rechazo a las palabras del jefe del Ejército, Jorge Rosales, el pasado 18 de mayo.
El bloque del cambio, tal como lo querían Rodney Arismendi, Vivian Trías o Raúl Sendic –pongo a los tres para no expedirme sobre quién tuvo más razón (es que elijo con quién pelearme) -, cruje por los cuatro costados. El Presidente se juega todo. No sólo necesita que el FA diga que sí al «Nunca Más», sino que sus dirigentes se arremanguen y trabajen para que la población se arrime a la Plaza Independencia, consciente de que se dio un gran paso hacia la reconciliación, sin dejar de lado la verdad y la justicia.
«Esta es la gran oportunidad de Vázquez, porque va a tener que resolver en una sola jugada el partido y el campeonato», bien podría decir el comentarista del partido de fútbol, si es que la política se transmitiera en vivo.
«Se lo ve tranquilo, mira a la tribuna, hay silencio en todo el estadio, da un paso, otro ¿podrá?», dirá mañana el mismo comentarista, un minuto antes de las 10.00 horas.
La opinión del Presidente será, entonces, trascendente porque con su discurso tendrá que alinear a su interna, pero a la vez hablando y convenciendo a todos los uruguayos, incluso a las multitudes de izquierda. Pondrá en juego todo su potencial de jefe político, en el momento en que el bloque del cambio sufre de un permanente y ya molesto desafinar.
Una buena noticia se confirmó el pasado viernes, cuando las agujas del reloj entraban en la tarde: el procesamiento de Juan María Bordaberry y Juan Carlos Blanco fue ratificado por el Tribunal de Apelaciones. Se hizo justicia, una vez más, sin derogar la Ley de Caducidad, debe de haber comentado el Presidente en su intimidad.
En los próximos días se sabrá si Tabaré Vázquez, el primer presidente de la izquierda uruguaya, logró alinear a sus cuadros fundamentales y a sus representantes en las organizaciones sociales o si a éstos, en sus aceleramientos, se les escapó la moto. *
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