El sindicato del gas cuestionó gestión de Petrobras en Gaseba
En ese sentido, señaló que en la mayoría de los rubros existe una continuación de la mala administración que durante más de una década realizó la firma Gaz de France.
Las apreciaciones fueron realizadas ayer en el Anexo del Palacio Legislativo, en el marco del seminario «¿Qué futuro para el gas natural?», que organizó el sindicato y contó con la presencia del ministro de Industria, Energía y Minería, Jorge Lepra, así como directores de Ancap, UTE y de la Coordinadora de Sindicatos de la Energía del Uruguay.
La apertura estuvo a cargo del ministro Lepra, quien hizo un repaso de la situación actual del gas natural en nuestro país y en la región, destacando especialmente el convenio que firmaron esta semana los gobiernos de Argentina y Uruguay para la creación de una planta de regasificación, que estimó que estará en funcionamiento dentro de tres años.
La parte medular del encuentro estuvo a cargo del sindicato del gas, representado por el dirigente Alejandro Acosta, quien hizo un repaso de la historia de la Compañía del Gas, su pasaje a manos privadas en 1994, mediante una concesión a Gaz de France, y finalmente la gestión que desde el 1º de junio de 2006 precisamente ayer se cumplía el primer aniversario viene realizando la brasileña Petrobras.
Pérdidas millonarias
Recordó que en el año 1993 los trabajadores lanzaron una recolección de firmas para evitar la privatización de la empresa, pero las 160 mil adhesiones obtenidas no fueron suficientes. Fue así que tras la correspondiente licitación, el 19 de enero de 1995 asumió la gestión la empresa francesa Gaz de France, una de las cinco más importantes del mundo en este rubro.
Dijo que ya en la interpelación que se le realizó el 29 de diciembre de 2004 al ministro de Industria de la época, José Villar, «los partidos políticos en su conjunto expresaron su desazón ante el fracaso de la gestión de Gaz de France».
Señaló que el objetivo de la empresa cuando asumió la concesión que inicialmente era por 30 años planteaba llegar a los 80 mil usuarios, pero terminó su gestión con 43 mil, que eran 2 mil menos que cuando inició la tarea. «Tampoco se cumplió con la renovación de la red de hierro fundido, pese a que el contrato decía que había que renovar 8,5 kilómetros por año, y no se hicieron las extensiones necesarias». Acosta dijo que «solamente se renovaron 47 kilómetros de apuro en la zona de Carrasco, poco antes del traspaso a Petrobras».
«Esta red de hierro fundido hoy está perdiendo el 30% del gas que se compra. El contrato establece que el gas no facturado no debe exceder el 7% y hoy estamos en el 30%», enfatizó. Recordó las denuncias que en este sentido ha venido realizando a lo largo del tiempo el sindicato, debido a «que la cañería no sólo es vetusta, sino que estaba hecha para otro tipo de gas». Cabe recordar que en 2002 la firma hizo una reconversión a gas natural, manteniendo prácticamente la misma red.
«Ya en el año 2000 decíamos que el deterioro de los caños era tal que había que tomar medidas inmediatas, además que por la propia conformación de buena parte de la red se iba a perder gas natural. Nos decían que estábamos locos y hoy se reconocen nuestras denuncias», afirmó el dirigente.
«Esto le significa a la empresa, dicho por el actual gerente general Augusto Riezemberg, una pérdida anual de 3 millones de dólares», reveló.
Todo sigue igual
El dirigente criticó la falta de inversiones, incumplimiento de contrato, la política tarifaria, la falta de estrategias para captar usuarios, la mala imagen que dejan las empresas tercerizadas y la represión antisindical practicada por las anteriores autoridades. Sostuvo que al tratarse de un servicio público brindado por una empresa privada, se debe cumplir con determinadas obligaciones.
Estimó «excesivo» el cargo fijo que se le cobra al usuario, el que supuestamente incluía el financiamiento del mantenimiento y desarrollo de la red «pero no se invirtió un peso». Puso como ejemplo, que los medidores instalados actualmente pertenecen a la década del 40 y 50.
Señaló que de los 43 mil usuarios actuales, hay unos 30 mil que se denominan «de cocina», que concretamente refiere a los domicilios particulares. «Esos 30 mil usuarios pagan un promedio mensual de $1.900.000 por metros cúbicos consumidos y $4.624.000 por mes por concepto de cargo fijo», criticó.
Tras realizar un largo y pormenorizado informe sobre los inconvenientes de distinto tipo verificados durante la anterior administración, Acosta dijo que Petrobras asumió hace un año y «lamentablemente tenemos que decir que no ha habido ningún cambio».
«Tampoco se establece un tiempo cercano para que haya un vuelco. Esto va muy unido de la mano a que se ha mantenido el mismo cuadro gerencial y de jefaturas. Lamentablemente, la nueva empresa arrastra una especie de cultura Gaz de France, que hace que los mandos se preocupen más por mantener sus puestos de trabajo y sus altos salarios, que por cambiar la gestión».
Finalmente, el dirigente formuló una serie de propuestas que incluyeron la renovación de la red, modificación de la política de captación de usuarios y mejora sustancial de los servicios, entre otros aspectos.
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