El desexilio de los escritos de Onetti
El acto contó con la presencia del secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, el rector de la Udelar, Rodrigo Arocena, el subsecretario de Educación, Felipe Michelini, y la subdirectora de la Biblioteca Nacional, Mabel Batto. También se hicieron presentes varios artistas e intelectuales, como Enrique Estrázulas, Hermenegildo Sabat y Daniel Viglietti.
Muhr entregó anoche de forma simbólica el archivo de Juan Carlos Onetti, en un emotivo acto. También se anunció que la hija del escritor, Isabel Onetti, donó un cuento inédito de su padre, que formará parte de los archivos. La Biblioteca Nacional editó un libro que recopila textos críticos sobre la obra de Onetti, celebrando el evento.
Juan Carlos Onetti fue uno de los más grandes novelistas que dio nuestra tierra. «Dibujaba cada letra con mucha sensualidad», expresó su viuda. El candidato al Nobel de Literatura en 1980, mismo año en el que fue distinguido con el premio Cervantes, tiene su archivo personal en resguardo del Estado uruguayo, «al cual nunca dejó de pertenecer», afirmó su última compañera de vida. Numerosos manuscritos, cuadernos y hojas mecanografiadas fueron donados a la Biblioteca Nacional por la familia Onetti. «Va a ser un gran aporte para los investigadores», dijo la subdirectora de la institución, Mabel Batto.
Gonzalo Fernández leyó una carta fechada el 17 de setiembre de 1990, dirigida al por entonces intendente de Montevideo, Tabaré Vázquez, en la cual Onetti se excusaba por no aceptar la invitación del hoy Presidente de la República para que regresara a Uruguay. «Esta es una forma de que Juan vuelva», exclamó Muhr al referirse a la donación del archivo. Juan Carlos Onetti nació el 1º de julio de 1909 en Montevideo. Con una inagotable lista de títulos reconocidos mundialmente, fue uno de los escritores uruguayos más reconocidos, admirados y leídos. Es autor de varias novelas como «El Pozo» (1939), de la cual hoy circulan en plaza escasos ejemplares a un altísimo valor, «La vida breve», de 1950, así como «Juntacadáveres» (1964) y «La muerte y la niña» (1963), entre otra decena de trabajos. De las primeras obras faltan los borradores ya que según la viuda de Onetti «él tenía la costumbre de tirarlos». El novelista fue encarcelado durante la dictadura militar por haber sido jurado en un concurso de literatura organizado por el semanario «Marcha». Posteriormente inició su exilio en España, de donde jamás regresó. Murió el 30 de mayo de 1994. *
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