ENTREVISTA: GUILLERMO STIRLING (EX CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA)

"Pedro Bordaberry tiene una brutal ética humana" y su padre "no es un asesino"

-¿Qué etapa está viviendo el Partido Colorado?

Creo que en una etapa de recuperación, luego de vivir una crisis muy profunda que culmina en las elecciones de 2004. Ahí se conjugaron una serie de factores que incidieron en el resultado electoral.

Sólo siendo muy optimista se podía pensar que la ciudadanía no iba a sancionar al Partido Colorado, después de que el país pasara por una crisis muy profunda que comenzó en 1999 con la crisis brasilera, después con la crisis argentina, después le sigue el tema de la aftosa y luego la quiebra del sistema financiero.

Todos fueron factores negativos para la población, desde las personas no pudientes a las pudientes. Todos sintieron los efectos de vivir un país en crisis.

Esto se reflejó en la elección de 2004, donde la ciudadanía votó en contra del partido, más allá de los esfuerzos que se hicieron para que eso no ocurriera.

-¿La crisis fue sólo fruto de un mal momento nacional e internacional o hay responsabilidades del Partido Colorado?

Creo que se juntó todo. Si hacemos un análisis desde 1985, todos los números dan, aún con un gobierno blanco de por medio, dan de forma positiva. El abatimiento de la pobreza y de la inflación, el desempleo ubicándose en niveles razonables, el incremento del PBI, todo fue un proceso de recuperación, después de una crisis muy profunda que vivió el país antes de 1985.

También nosotros sentimos que el Partido Colorado no fue procesando una actualización, a través de la renovación de personas y de métodos. Esos factores se conjugaron y se nos fueron 700 mil votantes del Partido Colorado en cinco años. Esto nos obligó a reflexionar sobre las causas de un deterioro político tan importante.

-¿Cuáles serían hoy las bases de esa actualización?

-Es muy difícil concebir que un gobierno pueda tener respuestas para todos los sectores demandantes, ya sean los funcionarios públicos, los jubilados y los pensionistas, ya sean los productores, los industriales, todos aquellos componentes orgánicos de la sociedad cuando no se tenían recursos. No se tenían recursos porque los sectores que generan esos recursos no los tenían, porque estaban en plena crisis.

Yo estuve en el Ministerio del Interior y recuerdo que venían instrucciones del Ministerio de Economía señalando que parte del presupuesto destinado para nuestra cartera en materia de inversiones, de renovación de equipos, eso quedaba en stand by y que lo único que había que priorizar era el pago de sueldos, jubilaciones y pensiones. Llegó un momento que en el Ministerio de Interior teníamos dificultades para tener créditos para darle de comer al sistema carcelario.

Hoy la coyuntura internacional ha hecho cambiar totalmente el aspecto financiero y económico del país. Por eso tenemos la posibilidad de pagarle al FMI y de que el PBI crezca de la forma que ha crecido, donde la economía ha tenido un vuelco favorable, gracias a la mejoría sensible de los precios de los productos básicos.

Gracias a esta realidad el gobierno pudo instrumentar el Panes y ofrecerle a miles de personas una cuota mensual sin trabajar, así como aumentar los sueldos. Ahora ¿esto es porque ha cambiado la política económica? No. Esto es así porque a este gobierno lo favoreció, fundamentalmente, la situación internacional. Astori prácticamente no ha salido del carrillo que venía marcado anteriormente.

-Si la política económica es continuidad de la anterior, en caso de que el Partido Colorado gane las elecciones ¿se seguiría por el actual camino?

-En la conducción económica ha habido una continuidad de parte de este equipo económico que le ha valido el reconocimiento de sectores productivos del país, sino de los organismos internacionales. ¿Qué ha hecho Astori distinto a lo que hicieron Bensión, Atchugarry y Alfie? Creo que hay muy pocas diferencias. En lo que se va a distinguir Astori de estos tres últimos ministros del Partido Colorado, es en el Impuesto a la Renta. Esta Reforma Tributaria es el cuello de botella que el ministro Astori va a tener que enfrentar, porque va a afectar a un sector muy importante de esta población y porque hoy en el mundo el Impuesto a la Renta concebido como el de Uruguay, no existe. Es que a la expresión «Impuesto a la Renta» se le ha disfrazado de lo que nosotros antes cobrábamos como impuesto a los ingresos.

-En un año, año y medio, ¿usted imagina un escenario complejo para el actual gobierno?

-Yo creo que sí. Si caen los precios internacionales, el esquema del actual gobierno no va a poder mantenerse. Es muy difícil generar políticas sociales regalando dinero, sin una contraprestación. Esto es realmente negativo.

A la persona que necesita hay que ayudarla, pero también hay que ayudarla para que ella haga un esfuerzo de encontrar trabajo, de que realmente exprese deseos de trabajar. Hoy sabemos que de 10 personas que el Panes está ayudando, seis no se saben dónde viven. Si no se sabe dónde viven, no se puede pedir una contraprestación en obras comunitarias que jerarquice a una persona.

-Usted vivió la etapa del malestar social cuando la crisis financiera. ¿Podemos avizorar un país turbulento en el próximo año?

-Creo que no, porque todo está indicando que la bonanza de los precios va a continuar, por lo menos, un par de años más. El reproche al gobierno es porque no aprovecha esta coyuntura para atesorar, para guardar, para hacer lo que hacen los países previsores, como lo está haciendo Chile en este momento, que está generando áreas de reservas para la eventualidad de que baje el precio del cobre.

-Chile, desde hace años, reserva el 1% del PBI, pero ahora lo redujo al 0,5% para atender la demanda social. ¿Cómo se responde a la demanda de los pueblos?

-En la medida que se mejora la recaudación, en la medida que se mejora la situación financiera, si hay que acentuar las políticas sociales, pero tienen que tener un sentido más trascendente que regalarle dinero a una persona necesitada.

Del punto de vista sicológico, social, del punto de vista cultural, hay que buscar la contrapartida para sacar del estado de necesidad a una persona ayudándola, pero a su vez generando cierto tipo de obligaciones que realmente le hagan bien a él y su familia.

-¿Hay que establecer políticas sectoriales de desarrollo?

-Creo que sí.

-¿Dónde haría la apuesta?

-Hay que seguir profundizando y acompañando al sector agropecuario que ha dado un vuelco formidable a la economía del país, hay que seguir con la política de incentivos que ha tenido este sector y que ha respondido muy rápidamente. Hay que generar la posibilidad de que se gane dinero, para generar fuentes de trabajo, créditos y reservas.

Vamos Uruguay, sector que habla de renovación y que mira el futuro, pone el acento en continuar las políticas sociales, pero con otro sentido social para las personas que accedan a esas políticas.

-Astori habló, hace pocos días, de asociar las empresas públicas al sector privado extranjero. ¿Llegó ese momento?

-Por supuesto, por supuesto. La sociedad uruguaya está mancando costos de los entes autónomos: costos de UTE, de OSE, de Antel. A nuestros entes autónomos hay que hacerlos competir contra la actividad privada, fundamentalmente impulsando asociaciones. Inclusive haciendo participar al obrero en los capitales accionarios: hay que darle al sector obrero posibilidades para que realmente pueda sentirse promotor de cambios sustanciales en las áreas de los distintos organismos públicos. Si el ministro Astori avanza en esa dirección, bienvenido sea, porque es uno de las carencias que este país tiene. Quizás nosotros también fuimos responsables de haber dilatado tan
to los cambios, por no haber tenido las mayorías.

-Recuerdo que el Foro Batllista, junto al Frente Amplio, se opuso a la ley de privatización de Antel, que impulsó el doctor Luis Alberto Lacalle. ¿Fue un error haber votado contra esa ley?

-No, creo que no, porque se pasaba del monopolio público al privado. Acá se trata de que no haya monopolios, lo que importa es que haya competencia y desafíos. A partir de ellos debe mejorar el producto y las tarifas de los usuarios.

-Con la creación del sector Vamos Uruguay se ha producido un claro alejamiento de algunos dirigentes, de los dos líderes históricos: Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle. ¿Esas dos figuras están desgastadas?

-No se puede decir que Sanguinetti y Batlle están desgastados. Otra cosa es decir que hoy pueden no tener la llegada que generaron en su momento, cuando fueron electos presidentes.

Por distintas circunstancias, de forma justa o injusta, esa llegada a disminuido, pero expresan dos sectores fundamentales para que el partido se recupere. Son dos sectores que tienen que competir y eso por eso que yo creo que la competencia le va a hacer mucho bien al partido. Quizás yo, en 2004, fui la víctima de la falta de competencia.

-¿Sintió en algún momento que no lo apoyaban?

-Creo que faltó una elección interna.

-¿Por qué Stirling elige a Bordaberry?

-Elijo a Bordaberry porque lo valoro como persona. Es un hombre que demostró, en su actividad como ministro, sentido práctico, ser sencillo, comunicativo, motivador de programas y de gente.

Mostró ser una persona con una «brutal» ética humana. Si se hubiese quedado callado frente a la situación que vivía su padre, tenía asegurado un lugar de preponderancia en el esquema político. Como hijo reaccionó y no fue a reivindicar políticamente a su padre, en ningún momento lo hizo. Tiene una referencia crítica a la disolución del Parlamento que gestó su padre. Lo que Pedro Bordaberry le transmitió al país, de forma pública y a través de una polémica muy fuerte que tuvo con el senador Rafael Michelini, fue: «Mi padre no es un asesino y esto como hijo lo voy a defender». Esto fue así, aún con todos los riesgos que podía suponer esa actitud, lo hizo. Eso merece una gran consideración. Una persona que actúa con esa ética, creo que tiene los valores suficientes como para poder liderar un movimiento que hable de transparencia, de ética, de honestidad de procedimientos.

-Recuerdo hace unos años, durante una entrevista que le hice, usted me contó que estuvo en el entierro de Zelmar Michelini…

-Exacto.

-¿Estuvo en el cementerio?

-No en el cementerio, porque no me dejaron llegar.

-En ese momento usted era un funcionario público…

-Exacto, era director del Registro de Traslaciones de Dominios.

Para usted: ¿Juan María Bordaberry es un asesino?

-No, Bordaberry no es un asesino. Que haya cometido un brutal error político al disolver las cámaras, que haya ­digamos­ mantenido esa actitud de ilegalidad en el manejo, es una cosa. Eso lo censuramos. Yo estuve políticamente enfrentado a eso. Pero pensar que Bordaberry y Juan Carlos Blanco tengan algo que ver en todas estas lamentables desapariciones, digo que no.

-Ahora, están detenidos y procesados… ¿Hay un operativo político contra ellos?

-La Justicia ha entendido, de una forma muy particular, que son responsables. No hay pruebas, porque lo curioso de todo esto es que se les tipifica coautoría de asesinato. Ahora, los autores no se saben quiénes son. Es tan curioso esto de que es coautoría, sin saber quiénes son los autores. *

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