El juez Luis Charles y la fiscal Mirtha Guianze, reanudaron la instrucción de la “megacausa” del “segundo vuelo” de Orletti. Ayer declaró Enrique Crossa, es jefe de la Brigada Nº 1 de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU), quien negó haber dado la orden para la realización del primer traslado. Hoy, tomarán declaración a la escribana que elaboró las escrituras de la casona de Millán.
La citación de Crossa tuvo lugar luego que el comandante en jefe de la FAU, brigadier general Enrique Bonelli, ex integrante de la Brigada Nº1 y copiloto del “primer vuelo” de junio de 1976, declarara que el traslado había sido dispuesto por orden superior.
El juez y la fiscal, por lo tanto, decidieron interrogar al ex jefe de esa brigada que tuvo a su cargo el primer traslado de presos políticos del 24 de junio de 1976, cuando de forma ilegal, fueron ingresados a Uruguay una veintena de militantes del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) detenidos en Argentina.
Ayer, Crossa según informaron a LA REPUBLICA fuentes cercanas al expediente declaró que no tuvo conocimiento sobre este traslado, y dijo que recién tomó contacto con información sobre el mismo mediante los medios de comunicación.
El testimonio del ex jefe de la Brigada Nº 1 de la FAU no habría aportado nuevos elementos a la causa que instruyen el juez Charles y la fiscal Guianze. Sin embargo, de la declaración de Crossa, podría concluirse que el “primer vuelo” fue realizado por orden del Comando General de la fuerza de aire.
Hoy, en tanto, comparecerá la escribana Luisa Puig, esposa de un mayor de Caballería, quien realizó las escrituras de la Casona de Millán 4269 que fue comprada por las Fuerzas Conjuntas con dinero robado a militantes del PVP en Argentina.
La propiedad, donde funcionó un centro de reclusión y torturas clandestinas, fue adquirida el 31 de marzo de 1977 bajo el nombre falso de Virginio Pomato. Según las investigaciones realizadas en base a testimonios de sobrevivientes, allí habría sido visto por última vez el maestro Julio Castro. *
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