El largo camino para ponerle nombre a una escuela o liceo
Días pasados la Comisión de Educación y Cultura de la Cámara de Senadores estaba trabajando en la aprobación de distintos proyectos para ponerle nombre a escuelas, liceos y otros institutos de enseñanza del país, cuando el senador de Asamblea Uruguay (AU) Alberto Cid reclamó por un caso en particular. El legislador pidió acelerar el trámite para denominar con el nombre de «Rosalío Pereyra» a una de las escuelas de La Paloma, Rocha, cuyo expediente lleva mucho tiempo de tratamiento parlamentario. Rosalío Pereyra, que era hermano del ex senador nacionalista Carlos Julio Pereyra, fue una figura emblemática de ese departamento.
Según consta en la versión taquigráfica, los parlamentarios pidieron al secretario de la comisión, Alberto Martínez Payssé, que les explicara el trámite que se sigue en estos casos, a los efectos de buscar una explicación a las demoras.
El funcionario repasó el procedimiento: «Cuando un proyecto viene de la Cámara de Representantes, ingresa a esta comisión. Nosotros elevamos una nota al presidente del Senado y éste al Ministerio de Educación y Cultura. Ese ministerio la envía al Codicen, que distribuye la carpeta a Primaria, Secundaria o UTU. A su vez, UTU, por ejemplo, la envía a la Inspección Zonal. La Inspección Zonal la envía a la Departamental y ésta a la Escuela. Allí se empiezan a elevar informes para ver si el barrio está de acuerdo con el nombre que se propone. Cuando se resuelve afirmativamente, el tema vuelve a la Inspección Departamental. Donde surja algún problema, vuelve a la Central y luego, nuevamente, a la Departamental. Hay proyectos de ley desde 2005″. En ese contexto, el presidente de la comisión, el senador Gustavo Penadés, recordó el caso de una escuela rural de Masoller, respecto a la cual hay una propuesta para que sea denominada «Aparicio Saravia», pero tres padres se oponen y el tema se ha mantenido por largo tiempo sin definición. *
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