ENTREVISTA: GABRIEL WEISS (EDIL DE LA VERTIENTE ARTIGUISTA, PROXIMO PRESIDENTE DE LA JUNTA DEPARTAMENTAL DE MONTEVIDEO)

Weiss: "Los ediles del partido de gobierno también tenemos obligación de controlar"

­¿Cuándo empezó su militancia política?

–En el 80, en ocasión del plebiscito. En aquel entonces, mis actividades estaban centradas en la parroquia San Juan Bautista, a cuyo frente se hallaba un hombre muy bien, el párroco Ismael Rivas, que organizó el primer núcleo de resistencia y que impulsó el «No» al proyecto de Constitución elaborado por el régimen militar. Allí se nucleaban personalidades identificadas con la izquierda y otras como Tourreilles, que militaba en el Partido Nacional, un demócrata a carta cabal. En aquel momento la cuestión se planteaba entre dictadura y democracia, y todos los que estuvieran contra la dictadura compartíamos la misma trinchera. Tourreilles tuvo una militancia muy activa y muy arriesgada y lo recuerdo con muchísimo cariño.

 

­¿Podría enumerar, a grandes rasgos, las funciones de la Junta?

­El papel de la Junta es parte del andamiaje del sistema democrático. Nosotros incursionamos en temas que son muy importantes para la vida de los montevideanos. Por ejemplo, por la Junta pasa la aprobación del Presupuesto Quinquenal de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), es decir el cuadro de ingresos y egresos, cómo se va a gastar el dinero de los montevideanos y las montevideanas, y si se cumple o no con lo que se prometió en lo programático. Luego participamos en la discusión de las rendiciones de cuentas, en las que la IMM nos explica cómo gastó el dinero del año anterior y nosotros vemos si ese gasto es acorde o no es acorde a lo que se comprometió a gastar; y después, naturalmente, inquiere sobre el carácter de los gastos, la calidad de los mismos; en ese sentido es un organismo de contralor. Y ese contralor no está depositado solamente en la oposición: los ediles del partido de gobierno también tenemos obligación de controlar, sencillamente porque los gobiernos están en manos de seres humanos y ninguna gestión del universo es perfecta pues siempre hay luces y sombras. Por lo tanto, debemos profundizar en lo que son las luces y tratar de trabajar activamente para que las sombras dejen de ser tales. Esto significa que acá no hay ni fundamentalismos ni brazos de yeso.

 

­Pero además de ese papel fiscalizador, la Junta desarrolla una tarea que podríamos considerar legislativa, ¿verdad?

­Así es. Nosotros tenemos iniciativa en temas de nomenclatura: nombre de calles, plazas, espacios públicos, avenidas, todo lo cual tiene un valor muy importante. Si uno estudia el nomenclátor de Montevideo en los años cuarenta, obtiene una fotografía de lo que era el país en ese momento, ¿no? La mentalidad reinante de quienes tenían ­legítimamente­ las riendas del poder. También tenemos una Comisión de Cultura donde interactuamos con todos los actores culturales del departamento, individuales o colectivos, y realizamos una tarea de apoyo, de promoción y de auspicio. Tenemos una Comisión de Asentamientos cuyos miembros se reúnen periódicamente con los habitantes de esos asentamientos, los apoyan, trabajan para que esa gente tenga canales de expresión y para que pueda acercarse a plantear sus reclamos. Tenemos una Comisión de Obras y Servicios por la que pasan todas las concesiones importantes que plantea la Intendencia, y que también entiende en cualquier modificación del Plan de Ordenamiento Territorial.

 

­Esas comisiones vienen a cumplir un papel de asesoras del Cuerpo.

­Exactamente. Pero eso no quiere decir que sus conclusiones o recomendaciones sean automáticamente votadas favorablemente por el pleno de la Junta. Por ejemplo, la concesión del Hotel Casino Carrasco fue rechazada.

 

­Tengo entendido que la Junta se propone estrechar vínculos con ciudades de la región. ¿Es así?

­Sí, estamos trabajando activamente para vincular a la Junta con los países de la región (con el «vecindario», como decía el embajador de Bolivia) a los efectos de estrechar vínculos con ciudades de la región, porque es claro que se profundiza el vínculo cuando se hacen cosas juntos, cuando se produce. Porque además de hablar, hay que hacer cosas; hay que tener la capacidad de presentar proyectos que nos vinculen con la sociedad y sus diferentes ámbitos, con el país, con la región y con el mundo. Y eso es lo que estamos haciendo desde la Junta.

 

­Y ahora mirando hacia adentro, ¿cómo es el vínculo de la Junta con los montevideanos y sus organizaciones sociales?

­Hemos desarrollado vínculos estrechos con el mundo académico, con el movimiento sindical; nos hemos vinculado con la colectividad armenia en la denuncia del genocidio perpetrado por el gobierno turco, hemos estado con la colectividad judía cuando se conmemora el Holocausto. Asimismo hemos establecido vínculos con organizaciones comerciales; hemos homenajeado los cien años del bar Los Yuyos, los 111 años del bar Fun-Fun. Nuestros vínculos con la cultura están a la vista: con músicos, con plásticos, con músicos internacionales.

 

­La Junta también es vista como el primer escalón en la carrera política, un trampolín para después acceder a otros cargos.

­No es tan así. Julio César Grauert, figura del Partido Colorado, resolvió ­después de haber transitado por ámbitos importantes como el Parlamento o el gabinete ministerial­ finalizar su carrera política presidiendo la Junta. Es una señal inequívoca de que este ámbito vale por sí mismo. Cierto es que todo tiene un ciclo. Si uno se pasa 25 años en el mismo lugar, llega un momento en que eso lo desgasta, ¿no? y eso impide crecer.

­Usted será el próximo presidente de la Junta Departamental de Montevideo. Aparte de dirigir el debate y ordenar el desarrollo de un plenario, ¿qué otra función cumple el presidente de ese Cuerpo?

­El presidente es quien representa al organismo no sólo aquí sino en la región y en el mundo. Creo que después del intendente es la figura más importante del gobierno departamental, dicho esto sin desmerecer a los directores municipales, que son designados por el intendente y pueden no haber sido electos directamente por el pueblo. En este período la composición de la Junta sufrió una renovación impresionante porque muchos ediles fueron a cumplir tareas en el ámbito nacional. Y esta renovación, que es muy importante, no debe conspirar contra la tan necesaria continuidad, porque de lo contrario la institución puede tambalear; debe haber un equilibrio.

 

­¿Y qué metas se ha propuesto alcanzar durante su presidencia?

­Yo, que tengo un afecto muy marcado por esta casa, por la institución, voy a poner el máximo de los empeños para que esta casa esté abierta a los montevideanos y montevideanas, que esté integrada al circuito cultural de Ciudad Vieja, para que esta casa sea un ámbito donde los ediles puedan desempeñar sus tareas lo mejor posible, donde los funcionarios tengan la posibilidad de capacitarse, de crecer y de ser servidores públicos en el mejor sentido de la palabra, donde la prensa pueda venir a trabajar con comodidad y con tranquilidad…

 

­Ese es un reclamo que los periodistas tenemos que hacer y me alegra saber de su intención de concretar la aspiración de contar con una sala de prensa bien equipada.

­No soy el único que comparte esa preocupación; es una preocupación que está instalada entre todos los ediles y me consta que el presidente actual, el compañero Pablo Ferrer, se ha movido intensamente en ese sentido. Ocurre que durante su presidencia tuvieron lugar los concursos para el ingreso de nuevos funcionarios y otros temas relevantes que hicieron pasar a un segundo plano el problema de la sala de prensa. Aquí teníamos unos cuantos funcionarios en condiciones de retirarse anticipadamente. En 1990 había alrededor de
400 funcionarios y hoy tenemos 180. Los que ingresaron desde entonces lo hicieron por concurso o sorteo.

Pero volviendo al tema, pensamos desarrollar un fuerte impulso desde la Presidencia de la Junta para que ésta se revalorice, y estamos pensando en actividades que nos vinculen efectivamente con la prensa. Seguramente vamos a consultar a los periodistas y los medios que vienen habitualmente y a los que no vienen, acerca de estrategias que permitan que la Junta se vincule de manera más estable y más efectiva con la opinión pública.

 

­¿Usted considera, entonces, que en la relación con la prensa hay una carencia?

­Sin dudas. Advierta que el único homenaje en vida que se hizo a Darnauchans fue una iniciativa que yo presenté en la Comisión de Cultura y fue la primera sesión de la historia de la Junta en el Teatro Solís; y no había ni un solo medio de prensa cubriendo el acto, siendo que el teatro estaba colmado de bote a bote. Homenajeamos a diversas personalidades de la cultura nacional y también a figuras como Sabina o Serrat, homenajes que aparecieron en El País de Madrid con más destaque que en la prensa montevideana. Tenemos que preguntarnos qué está fallando, porque la prensa tiene que colaborar con la consolidación y la profundización del sistema democrático. *

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