Protesta desde la caja de un camión
Más solo que la Luna y huérfano de todo apoyo organizativo, un uruguayo de 41 años que dijo ser deudor de la banca privada decidió en la madrugada del pasado lunes 14 estacionar su camión frente al Palacio Legislativo y, encerrado bajo siete llaves, iniciar desde allí una medida de lucha que incluye entre otras cosas, no ingerir ningún alimento sólido «hasta que alguien me de una solución a mi problema».
Se trata de Miguel Johansson que gestionó un préstamo en un banco privado, hoy desaparecido, que luego de unos años no pudo continuar con el pago de las cuotas y que generó una deuda que hoy «asciende a unos 15 o 20 mil dólares». Por esa deuda, Johansson recibió la comunicación judicial del inicio de ejecuciones contra sus bienes. Johansson se encuentra desde las 6.30 horas del lunes pasado en la hermética cabina trasera de su camión el que estacionó y desinfló algunas de sus ruedas frente al Palacio Legislativo. Desde allí no ha salido ni piensa hacerlo hasta tanto alguien interfiera para que le suspendan las inminentes ejecuciones y le refinancien la deuda que reconoce. Es más, cuando algún funcionario policial se ha acercado a hablar con él, éste lo hace a través de las chapas de la caja sin abrir las puertas. Salvo con el periodista de este diario, Johansson abrió una rendija de la puerta y mantuvo un breve diálogo. Junto a él hay unas cuantas botellas de agua mineral y un pequeño baño químico. No tiene radio, teléfono ni ningún elemento de calefacción y la única ropa que tiene es la que lleva puesta. Dijo que no había anunciado previamente su protesta con la prensa ni con ninguna autoridad legislativa. Tampoco con sus familiares. Hasta ayer a la tarde, ninguna autoridad parlamentaria se acercó al manifestante. *
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