Elección del vice, como  "condición"

Mujica y Topolansky se trasladaron anoche hasta el nuevo local de la Agrupación Itacumbú del MPP, en La Blanqueada. Allí, en plena avenida Montecaseros, cortada al tránsito y bajo un intenso frío, Mujica realizó un encendido discurso. Ante unas 80 personas, el secretario de Estado defendió los resultados del actual gobierno y deslizó críticas y advertencias hacia quienes cuestionan a la administración de Tabaré Vázquez «sin comprometerse», tanto desde afuera como desde las propias filas. En ese sentido, recordó que la historia de la izquierda a nivel mundial está repleta de ejemplos de «luchas intestinas» por lo que «ese dilema lo tenemos y lo tendremos» siempre.

También llamó a construir una fuerza política más amplia y capaz de acoger a muchos más ciudadanos porque «hoy no estamos todos los que somos» y porque, además, ya no se trata de alcanzar el gobierno sino de conquistar el poder político.

Sobre el final de la oratoria, el ministro volvió a referirse al tema de su eventual candidatura presidencial. Advirtió que, a título personal y «en esta coyuntura», es partidario de una reelección porque «tengo un candidato de lujo: pa’ qué voy a experimentar», en referencia a Tabaré Vázquez, cuya gestión goza de un 60% de aprobación. Empero, agregó, «no sé si la ‘víctima’ agarrará viaje», lo que provocó algunas risas. Mujica insistió con que una reelección sería «la solución ideal» porque, además, «nos arregla todos los pleitos internos».

No obstante, sostuvo que si esa idea no prosperara, habría que convocar a un Congreso, procedimiento estatutario previsto en el FA y elegir al candidato entre «tres o cuatro posibles». Pero Mujica, avanzó un paso más.

Dijo que si esta instancia también se frustrara, entonces habría que apelar a «que lo resuelva el pueblo frenteamplista». Y ahí, «en ese caso, es que digo, si tengo que salir, salgo», agregó, lo que generó una ovación. Empero, Mujica advirtió que éstos no son tiempos electorales ni de definición de candidaturas.

Por último, con la mano en el bolsillo, Mujica hizo un silencio final que interrumpió para decir: «La única condición que pongo es poder elegir la gurisa o el gurí que me tenga que acompañar».

Insistió con que quiso hablar «sin tapujos» sobre el tema publicitado por la prensa porque «soy el único que lo dice de frente, ¿tá?» y porque, además, en «la política se pelea por el poder; lo demás es como hacer manito en el zaguán». *

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