Política energética se bajó del banquillo
Una sesión que osciló entre el diálogo de guante blanco y algunas pullas o alusiones que generaron alguna rispidez pero que no llegaron a límites enojosos.
Diez minutos antes de la hora señalada el senador interpelante (bueno, en realidad, habría que decir el senador llamante ya que se trata de un llamado a Sala y no de una interpelación) verifica los últimos detalles informáticos: controla el buen funcionamiento de los controles de su laptop de modo que aparezcan oportunamente en las pantallas dispuestas a tal efecto los datos y gráficas que han de apoyar su exposición.
Al rato irrumpe, en solitario, el ministro Jorge Lepra y se sienta en medio de la bancada del Espacio 609, entre Rosadilla y Breccia; Sanguinetti se acerca a saludarlo cordialmente y también lo hace el doctor Abreu. Uno tiene la impresión de asistir a los prolegómenos de un lance caballeresco antes del cual los duelistas se saludan cortésmente.
Antes de que Abreu empiece a hablar, Bentancor presentó una moción de orden para que pueda ingresar a Sala la nutrida comitiva que acompañaba a Lepra: el subsecretario Ponce de León, el director de Energía, ingeniero Triunfo, los directores de UTE Beno Ruchansky y G. Rey, y los de Ancap Daniel Martínez, Raúl Sendic y Germán Riet. La bancada nacionalista, en la voz de don Pancho Gallinal, entiende que las disposiciones constitucionales y reglamentarias sólo prevén la presencia del viceministro y de un director por empresa pública involucrada en el tema. De todos modos, la mayoría resuelve dar su aquiescencia al ingreso de toda la patota, y el senador Korzeniak fundamentó la posición mayoritaria sosteniendo que el reglamento no impide al Senado autorizar la presencia de otras personas. El asunto genera la primera escaramuza en la que se aducen razones de cortesía y por otro lado se traen a colación situaciones similares; concretamente, Aguirrezabala recordó: «cuando fui interpelado, los legisladores del Frente Amplio votaron en contra del ingreso de mis asesores».
Los cuestionamientos de la oposición
Superado el incidente, tomó la palabra Abreu para agradecer la presencia del ministro y sus asesores y aclarar que su propósito es el de juzgar responsabilidades políticas. Se explayó en consideraciones sobre las características del país, su vulnerabilidad y su dependencia en materia energética, planteó que no existe una verdadera política energética de Estado, y adelantó lo que sería el leit-motiv de su exposición: la inconveniencia de los acuerdos petroleros entre Ancap y Pdvsa. Recordó la famosa frase de Luis Alberto de Herrera «no queremos ser una estrella más en la bandera del imperio ni sovietizar el país» para afirmar «no queremos ser una estrella más en la bandera venezolana… estamos entregando soberanía nacional». Consideró que los países no tienen amigos sino intereses y que Uruguay no puede depender de los amiguismos, y se preguntó qué pasará si dentro de unos años los gobiernos de Uruguay y Venezuela no tienen la afinidad ideológica de hoy, e ironizó diciendo que los que se opusieron a la ley de asociación de Ancap porque «no querían vender las joyas de la abuela» tal vez ahora están dispuestos a vender las joyas y a la abuela también… Cuestionó duramente que no se haya llamado a licitación y que no se haya dado información al Parlamento sobre un acuerdo que terminará convirtiendo a Ancap en una sucursal de Venezuela. También reafirmó la necesidad de diversificar la matriz energética y buscar fuentes energéticas alternativas, no contaminantes y renovables, y volvió a plantear la posibilidad de explorar la energía nuclear. Pero lo sustancial fue su oposición al acuerdo con Venezuela.
Responde Lepra
Realizó una enumeración detallada de los innumerables proyectos que lleva adelante el gobierno desde que asumió, algunos de los cuales ya están concretados. Habló de desarrollo sustentable, de la eficiencia de la política energética diseñada por el gobierno y de la diversificación de la matriz energética; aludió, asimismo, a las buenas relaciones con los vecinos en materia de complementación energética.
Detalló los avances en la incorporación de biocarburantes, la prospección y explotación de hidrocarburos en varios ámbitos y destacó los beneficios que obtiene el país gracias al acuerdo con Venezuela; también se refirió a los proyectos para el uso del gas natural y a la posibilidad no cerrada de analizar la factibilidad de la energía nuclear a pesar de que su uso está prohibido por ley.
Réplica de Abreu
El interpelante no se consideró satisfecho con la exposición de Lepra pues sostuvo que no hubo respuestas a sus preguntas concretas ni se explicitó cuál es la política energética del gobierno. Al mismo tiempo consideró que el Ejecutivo debería enviar un proyecto de ley para habilitar la asociación de Ancap con Pdvsa ya que no es de recibo la categorización de leasing operativo.
Y terminó vehementemente, golpeando la mesa y preguntando «¿El Poder Ejecutivo va a llamar a licitación, sí o no? ¿Se va a asociar o no? ¿La soberanía del país se defiende con un solo socio?». Irónicamente, hablando del azúcar que se exporta a EEUU porque el bloqueo le impide comprar azúcar cubano, se lamentó: «¡Pobre Sendic, terminó bloqueando a Cuba!».
El ministro respondió reiterando los conceptos expuestos y reafirmando la obvia intención del gobierno de llamar a licitación una vez concretado el acuerdo y anunció que la oposición y toda la población tendrán acceso a toda la información.
Luego el ingeniero Ponce de León abundó en detalles científicos y técnicos sobre puntos concretos del planteo de Abreu, detalles que soslayo porque son demasiado específicos y escapan a mi pobre intelecto.
Daniel Martínez, presidente de Ancap, explicó detalladamente los beneficios del acuerdo con Venezuela, entre ellos, la salud financiera de la empresa estatal merced a los plazos acordados y a los bajos intereses pactados.
El líder contodista Ruperto Long reiteró las inquietudes de su partido: si el socio de Ancap será seleccionado por una licitación pública internacional; y consideró que los encuentros entre gobierno y oposición no han sido suficientes. Para terminar, leyó partes del libro de Eleuterio Fernández sobre matriz energética donde éste afirma la necesidad de que la política energética sea diseñada mediante un acuerdo entre todos los partidos políticos. Aclaró, por las dudas, que no pretendía sembrar cizaña en el partido de gobierno.
Se pica la cosa
Pidió la palabra el herrerista Luis A. Heber, y todos los periodistas se frotaron las manos con la esperanza de que el debate, bastante soporífero hasta entonces por lo árido del tema, se picara un poquito. No nos equivocamos. Sutilmente, con esa sonrisa que uno no sabe bien si es irónica o ingenua, preguntó si el Ejecutivo no confía en su mayoría parlamentaria para enviar un proyecto de ley para habilitar la asociación de Ancap ya que no se requieren mayorías especiales. Lo hizo con ese vozarrón que administra correctamente para apoyar sus dardos verbales. Pero lo inesperado fue que la emprendió con el ministro Lepra por su vínculo con Texaco. «Fue gerente de Texaco y ahora Ancap quiere hacer negocio con esa petrolera… y como la oposición está para desconfiar, me pregunto por qué tenemos que comprar Texaco».
Michelini, ni lerdo ni perezoso, puso los puntos sobre las íes aclarando con su estilo más político que técnico las cuestiones que desvelan a los blancos. Pero no perdió la oportunidad para salir en encendida defensa de don Jorge Lepra. «Quien pretenda mancillar el buen nombre del ministro habrá de vérselas conmigo. ¿Queda claro?», concluyó con energía. Andá llevando; menos mal que se abolió la ley de duelos…
Antes de que Heber respondiera, Susana Dalmás enfrió un tanto la cosa al proponer que la comisión correspondiente del Senado se aboque a dise
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