De hacerse los desinformados a la falta de ética, sólo un mal paso
Qué feo lo ocurrido con el militante del 26 de Marzo, Gustavo García, que accidentalmente hirió a su esposa al escapársele un tiro de un revólver que portaba, lo que le sirvió para acusar al PIT CNT de ser responsable de un ataque «fascista». ¿No le parece?
Feo, es poco; fue espantoso, pero le diré que el tema políticamente es más grave, se lo aseguro, porque cuestiona la ética de una organización política integrante del Frente Amplio y propietaria de dos medios de prensa, cuyos dirigentes se olvidaron de que el objetivo del periodismo es manejarse siempre con la verdad, por lo menos acercarse a ella en círculos concéntricos.
¿Por qué me dice eso?
Por que ya es vox pópuli que a las 11 de la mañana del 1º de mayo (el accidente se había producido a la 6, aproximadamente), ya se sabía que había sido un accidente. Sin embargo la «manija» de los «ultras» siguió adelante, enganchando con el acto de la plaza 1º de Mayo y luego, sin reparos de ninguna especie, la flagrante mentira fue publicada al día siguiente en el diario «La Juventud». El 2 de mayo el dirigente Eduardo Rubio fue reporteado en la mañana por una radio y siguió diciendo lo mismo, pese a que desde la mañana del día anterior se sabía perfectamente cómo habían sido los hechos. A las 11 de la mañana del 1º de mayo la gente de La Española ya había informado a sus organizaciones políticas de todos los detalles.
¿También al 26 de Marzo?
Claro, todos sabían, pero prefirieron seguir creando el clima de la confrontación para, al día siguiente, hacer el papelón político periodístico más grande de los últimos tiempos.
¿Le parece?
Recuérdeme otro de esa magnitud… *
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