LA COLUMNA DE SHERLOCK : Los ojos y oídos de las paredes capturando el runrún de la noticia

Un síndrome uruguayo: la locura por el puesto público

­¿Qué nos está pasando a los uruguayos? ¿Será verdad que estamos enfermos de un síndrome, el del empleo público, que puede llevarnos a la muerte del país?

­¡Qué catastrófico está usted! A la muerte del país… ¡Es mucho, ¿no?!

­Y claro, esa cultura estatista que tienen algunos uruguayos es paralizante y se manifiesta ahora con singular virulencia, cuando se ha comenzado a despuntar una posible reforma del Estado.

­¿Qué quiere decir?

­No se enteró de cuál fue el objetivo finalista buscado con el conflicto en el call center de Antel, ningún otro que lograr que los trabajadores del mismo se convirtieran en mediocres funcionarios públicos.

­Será que temen que la reforma del Estado cierre las puertas al ingreso a la administración pública…

­Y, en la base del asunto, puede estar eso. Fíjese lo que pasa con los guardahilos de Antel, que están en una especie de conflicto y creo que en el fondo tratan de lograr lo mismo: ser funcionarios públicos, dejando de lado su condición de contratados, aunque el Directorio de la empresa pública en diversas resoluciones les dio todas las seguridades de estabilidad. ¿Sabe cuánto ganan estos señores guardahilos?

­Ni idea…

­Hay tres categorías, de más de 40 mil pesos, de más de 30 y de más de 25, de acuerdo a un tema de zonas. Además tienen sueldos similares a los que ganan los funcionarios de Antel. Pero igualmente se movilizan y tratan de presionar para lograr su objetivo. Y me olvidaba del rubro viáticos, que llega en algunos casos a los 15 mil pesos mensuales…

­No son olvidados por la vida, ¿verdad?

­Evidentemente… Por aquí tengo una lista de 11 páginas tamaño oficio con nombre, sueldos, compensaciones y descuentos, de lo que cobra cada uno de los 295 guardahilos que allí figuran, y le aseguro que no son, como dice usted, olvidados por la vida…

­¿Entonces qué pasa?

­ Me parece que viven el síndrome del empleo público, esa enfermedad que le describí antes. Además también le digo otra cosa… ¡Hay «manijas» políticas!

­No me diga… ¿De quién o de quiénes?

­Se ha visto a algunos políticos, como los diputados Gustavo Borsari, Pablo Abdala y Amorín Batlle, rondando el tema, opinando, y tratando de sacar beneficios de una situación conflictiva que no tiene mayor sentido.

-Siempre lo mismo…

-Ni qué hablar… *

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