Los crímenes
Secuestro
Está confirmado que grupos operativos del Servicio de Información y Defensa (SID) y del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) integrados por efectivos militares y policiales operaron en Buenos Aires en 1976 y secuestraron a militantes del opositor Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), quienes desaparecieron luego de ser torturados en Automotores Orletti.
Traslado
Se ha constatado que un modo operativo de la dictadura en el marco de la coordinación del Plan Cóndor fue el traslado de prisioneros y que la mayoría de aquellos opositores del PVP fue traída en un primer vuelo el 23 de julio de 1976 y en un segundo vuelo el 5 de octubre del mismo año. Los primeros son testigos vivos de lo ocurrido; los segundos permanecen desaparecidos.
Extorsión
Existen elementos de prueba y testigos suficientes para afirmar que aquellos militantes del PVP fueron extorsionados por los represores de la dictadura. Se pidió dinero en un chantaje por los desaparecidos Gerardo Gatti y León Duarte. Se exigió dinero por la vida de las esposas e hijos de los también desaparecidos Adalberto Soba y Alberto Mechoso.
Robo
En los operativos represivos de 1976, la patota de la OCOA y la banda del argentino Aníbal Gordon robaron por valor de aproximadamente ocho millones de dólares, que repartieron en tercios. Con ese dinero los uruguayos compraron casas para centros de tortura, pusieron una inmobiliaria y construyeron edificios en un proyecto económico para «beneficio propio o de un tercero».
Apropiación
En el «paquete» del segundo vuelo también fue trasladada la joven argentina María Claudia García de Gelman embarazada a término.
Fue recluida en la sede del Servicio de Información y Defensa (SID) hasta que dio a luz en el hospital militar. La beba fue entregada a la familia de un policía y María Claudia llevada a la Base Valparaíso, para darle muerte y hacerla desaparecer.
Asesinato
Todos los pasajeros del segundo vuelo de Orletti fueron trasladados desde el aeropuerto en camiones del Ejército y, luego, llevados en el micro del Servicio de Material y Armamento (SMA) al centro de torturas «300 Carlos», adjunto al Batallón 13, donde se les conocía como «los del ómnibus». Allí permanecieron vivos un mes antes de ser ejecutados en forma masiva.
Enterramiento
Las víctimas del segundo vuelo habrían sido enterradas en una unidad militar. Es posible que en el llamado Campo de Vidiella, un campo de maniobras militares frente al Batallón de Paracaidistas Nº 14 de Toledo, donde también pudo ser enterrada María Claudia García de Gelman. La tumba del «ómnibus» estaría ubicada detrás de un polígono construido junto al arroyo Meirelles.
Profanación
Es posible que en 1984, poco antes de la asunción del presidente electo Julio María Sanguinetti, se haya pactado un operativo de exhumación de cadáveres para borrar las pruebas de desapariciones durante la dictadura.
El llamado Plan Zanahorias que se concretó en el Batallón 13; también pudo haberse intentado en el Campo de Vidiella, donde estarían los del segundo vuelo.
Encubrimiento
El «pacto de silencio» de quienes tienen información sobre estos casos constituye a la vez una tipificación delictiva en la medida en que su encubrimiento, bajo las normas y convenios vigentes sobre crímenes de lesa humanidad, también hace responsables del delito de desaparición forzada a los funcionarios del Estado que no aporten datos para su esclarecimiento. *
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