El senador de Sanguinetti dijo que "Uruguay vuelve a estar en la cumbre"

Encendido alegato de Fau por designación de Arbilla

El ex senador frenteamplista, ex michelinista, ex pegepista, agregó, en su encendida loa al colaboracionista civil de la tiranía, que «es la primera vez que un uruguayo ocupa un cargo de esta relevancia». Añadió más adelante que a las cumbres llegamos «a través de un periodista que, reitero, por primera vez le otorga ese orgullo al Uruguay».

No dice, el ahora senador colorado, que figura en el libro Guinness como el único senador en el mundo que fue electo con sólo 96 votos en el primer escrutinio, de los cuales 53 fueron anulados, que su afirmación es falsa, ya que el primer uruguayo que fue presidente de la SIP fue don Luis Franzini, elegido en 1951 en representación del diario El Día.

A la falsedad, el legislador sin sufragios, le sumó la agresión histórica a la memoria de ese gran demócrata y liberal que fue don Luis Franzini, enfrentado hasta las últimas consecuencias a la dictadura de Terra y a todos los autoritarismos de la época. «Comparar a un director de Prensa de la dictadura con un antidictatorial reconocido es un agravio a los demócratas», comentaron ayer en el ambulatorio del Senado testigos presenciales de la intervención del senador itinerante. Es de destacar –añadió otro testigo– que «uno de los estadios más importantes del país lleva su nombre, así como una plaza y una calle importante de Pocitos; esperemos que no ocurra lo mismo con el colaboracionista civil Danilo Arbilla, por lo menos hasta que no haya un nuevo golpe de Estado».

En su intervención el senador por azar intentó defender al colaboracionista civil diciendo que su cargo de director de Prensa y Difusión de la dictadura hasta 1975 –no fue hasta 1975 sino hasta 1976, año en que fue dejado cesante; existe en curso una investigación para revelar las causas del cese, que, por cierto, no fueron nada heroicas y que nada que ver tuvieron con la libertad de prensa– fue un cargo de carácter técnico.

Le faltó decir al senador multiuso que también el cargo de director de Prensa del III Reich, que asumió Joseph Goebbels, la mano derecha de Adolf Hitler, también era un cargo técnico.

Como también «técnica» fue la función del médico Joseph Mengele, o que todos los directores de Prensa de todas las dictaduras que en el mundo han sido, fueron técnicos y no esbirros de los tiranos.

Más adelante, el senador de breve apellido y breves votos, en su afán de enaltecer la figura del cómplice de una dictadura que asesinó y encarceló a periodistas y clausuró todos los diarios independientes, explicó que él trabajaba en el diario Hechos, «adonde llegó Arbilla con algunos garabatos que habia redactado y se le asignó la tarea de ayudante en la página gremial», a cargo de Héctor Rodríguez, «donde nació una amistad entre Héctor y Arbilla, que se mantuvo durante toda la vida, con un afecto y cariño y recuerdos recíprocos».

No aclaró el edil Yamandú Fau que los garabatos con que dice ingresó a Hechos, el periodista Arbilla, siguieron siendo garabatos durante toda su vida, al punto tal que cuando fue expulsado del diario de Michelini, el administrador Pedro Michelini le explicó al Comité de Empresa sindical –de los cuales hay tres testigos vivos– que «lo sacaban porque el periodista Arbilla no había dado la medida como periodista en Hechos».

Tampoco aclaró el locuaz senador trashumante que Arbilla fue, precisamente, jerarca de la dictadura militar en momentos en que el entrañable Héctor Rodríguez era salvajemente torturado por los motineros a quien Arbilla sirvió con devoción sin par.

Unir las figuras tan éticamente opuestas como las del héroe antidictatorial Héctor Rodríguez con la del cómplice dictatorial Danilo Arbilla, pareció a la izquierda, que escuchaba perpleja en el recinto, otro de los despropósitos de la intervención de Fau.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje