Brevísima sesión del Senado: sólo 45´
En mi corta vida de cronista parlamentario tuve oportunidad de asistir a sesiones breves cuya duración no fue más allá de tres horas. Pero confieso que nunca me había tocado informar de una sesión que no llegó a los tres cuartos de hora de duración.
Mi sorpresa empezó cuando poco antes de la hora fijada fui a la oficina correspondiente a hacerme del orden del día y de los repartidos correspondientes a los temas a tratar. Pues bien, el comunicado de prensa rezaba textualmente:
«La Cámara de Senadores se reunirá en sesión ordinaria mañana miércoles 18 de abril, a la hora 16, a fin de informarse de los asuntos entrados», y punto; no había ni un solo proyecto de ley a ser sometido a consideración del Cuerpo. Senteme de todos modos en mi puesto de trabajo, atento a la posibilidad de que hubiera surgido algún asunto trascendente incorporado a último momento en el orden del día. Estoicamente soporté la lectura tediosa de los famosos «asuntos entrados» (comunicados de organismos estatales, pedidos de informes, etcétera), lectura que integra la rutina, abre todas las sesiones del plenario e insume no más de quince minutos. Lo único destacable fue la anuencia solicitada por el Presidente de la República para ausentarse del país por más de 48 horas (por el próximo viaje a Oriente Medio) que los 19 senadores presentes aprobaron sin discutir. Luego de los pedidos de licencia don Rodolfo dio comienzo a la hora previa. ¿Previa a qué? pregunteme asombrado, puesto que ya se había agotado el orden del día… Pero en fin, usted vio cómo son las cosas, ¿no?
Arrancó, como siempre, don Gustavo Lapaz. El ex intendente sorianense se refirió al diferendo con la República Argentina. Luego fue el turno de Washington Abdala (que suple a Sanguinetti), quien usó la hora previa para referirse a un pedido de informes cursado a cuatro ministerios y vinculado con una investigación que está llevando a cabo él mismo relacionada con el fondo Bolívar-Artigas que Uruguay y Venezuela han constituido a instancias de ambos países con el objetivo de estructurar en la base del mismo un fideicomiso llevando adelante una serie de proyectos. Sostuvo Abdala que en Venezuela se han detectado irregularidades, casos de corrupción y acomodos que causaron la caída de algunos ministros.
Relató que tres negocios las casas prefabricadas, la exportación de ganado preñado y el software y asesoramiento en tecnología informática superan la banda de los U$S 100 millones. «En tal sentido, debemos decir que al igual que a «Brecha» y a otra gente, se nos plantea la interrogante de cómo se han distribuido estos fondos y por qué le ha tocado a algunos ingresar en el beneficio de la calificación mientras que otros no han tenido esa suerte». A continuación expresó su anhelo de que haya transparencia y que Uruguay no se parezca a una republiqueta bananera donde danzan los millones de dólares de aquí para allá.
Concluida la exposición de Abdala, y sin que ningún senador oficialista considerara pertinente responder, don Rodolfo levantó la sesión. *
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