Para monseñor Del Castillo, "pactos sociales son indispensables para el desarrollo" de la sociedad

«El desarrollo humano queda trancado si no se producen pactos sociales», sentenció monseñor Luis del Castillo, obispo de Melo y Treinta y Tres y secretario general de la Conferencia Episcopal Uruguaya.

El prelado advirtió que no sólo es necesario enunciar propuestas comunes, «también se debe buscar acuerdos para llevarlas a la práctica», aclaró.

El jerarca católico también fue invitado por el Encuentro Progresista-Frente Amplio a disertar el próximo viernes en los talleres de «actualización ideológica» impulsados por su presidente, Tabaré Vázquez.

En dicha jornada se expondrán los temas «Globalización y Regionalización» y «Pacto Social para hacer compatible el crecimiento económico y el progreso humano en un modelo de desarrollo sostenible», los que forman parte de una serie de paneles cuyo propósito es ejecutar una revisión ideológica en este lema partidario.

Los invitados suelen ser «referentes sociales» independientes al Encuentro Progresista y cuyos aportes de ideas servirán para una posterior discusión interna entre los miembros del partido.

El obispo de Melo afirmó que para que se produzca cualquier desarrollo humano es indispensable la realización de pactos sociales. Aclaró que existe una mayor conciencia sobre que los avances no deben registrarse solamente en el orden económico y pensar que existen nuevos conceptos de pactos sociales.

Monseñor Del Castillo dijo que recurrirá a «abundantes materiales doctrinarios de la iglesia» a fin de sustentar sus afirmaciones, argumentando que los reiterados cambios experimentados en la realidad social del siglo XX implica una búsqueda alternativa para lograr la convergencia. El religioso explicó que las iglesias históricamente han cumplido la función de facilitar el acercamiento entre sectores que tenían como actitud no dialogar entre sí. Recordó que en muchas oportunidades la Iglesia fue llamada a terciar y puso como ejemplo, a la Comisión Para la Paz, que está presidida por el arzobispo de Montevideo, monseñor Nicolás Cotugno, o también estuvo presente en conflictos gremiales, como el caso de la cerrada empresa Cristalerías del Uruguay, en cuyo edificio se realizó una misa, o en el caso de diferencias entre estados, como la recordada mediación de un emisario del Papa entre Argentina y Chile en 1978.

El prelado acotó que la institución católica fue llamada a terciar en distintas conyunturas políticas y de carácter social. «Basta con repasar el accionar de la Iglesia en los problemas de límites entre Argentina y Chile, y en otros países de la región. Sin ir tan lejos, los católicos uruguayos tuvieron una participación activa para promover el entendimiento en los conflictos entre los sindicatos con empresarios y el gobierno, y de esa forma, llegar a un pacto social».

Consideró esencial el entendimiento entre las personas a fin de permitir el desarrollo humano.

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