Peña quedó sin apoyo para presidir comisión
El diputado Jaime Trobo (Herrerismo) dijo «no» para que su colega Daniel Peña (Alianza) no tuviera el respaldo político y partidario imprescindible para ser designado presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara baja, el único órgano de labor legislativa que a esta altura del año sigue acéfalo.
Y nada es por casualidad. La tormenta política generada tras la furtiva incursión de Peña en la casilla de correos personal del diputado herrerista Luis Lacalle Pou, ocurrida el 7 de marzo, sigue aún sobre la cabeza de los legisladores blancos.
Ayer, la Comisión de Asuntos Internacionales tenía en agenda definir el cargo de presidente. Y es un punto que, como dijera un integrante de la comisión, el diputado forista Washington Abdala, no debería postergarse más y correspondería saldarlo a la brevedad «porque es un tema que repercutió en la sociedad».
Como el Herrerismo resolvió no promover al diputado aliancista al puesto de presidente, Peña estaba huérfano de apoyo y en consecuencia había que buscar quien lo respaldara. Fue así que la Alianza Nacional acordó con el diputado de Correntada Wilsonista Carlos Enciso, para que fuera éste quien finalmente propusiera a Peña al puesto de presidente.
Enciso, sin embargo, no integra la comisión en carácter de titular sino de delegado y por ende tiene las potestades acotadas.
Ante estas evasivas, el Frente Amplio con sus tres integrantes (Carlos Varela, Silvana Charlone y Ruben Martínez Huelmo) observaba impertérrito el escenario hasta que finalmente la bancada oficialista decidió posponer la definición del cargo por el término de una semana. Algunos integrantes de la comisión parlamentaria calificaron de «poco serio» que el Partido Nacional no pudiera saldar este traspié y debiera acudir a un delegado parlamentario para darle respaldo a un titular de la comisión.
Mientras todo esto ocurre, 24 horas antes en el seno del Directorio blanco se daba ingreso formal a una carta enviada por el diputado Lacalle Pou dirigida al presidente del órgano partidario, el senador Jorge Larrañaga, en la cual relata lo sucedido y propone dar por superado el acontecimiento que lo tuvo a él y a Peña como protagonistas. Aunque aclara: «dar por superado el hecho es una cosa, minimizarlo es otra».
De puño y letra
La carta en la que Lacalle Pou pretende dar por superado el incidente comienza suscribiendo todo lo aparecido oportunamente en este matutino. Como el caso sigue teniendo repercusiones, se entiende imprescindible transcribir textualmente el documento, que por estas horas está en manos de los integrantes del Honorable Directorio del Partido Nacional.
«De acuerdo a lo solicitado por el cuerpo que usted preside, es que le hago llegar estas líneas. No sin antes decir que pienso que las palabras del Dr. Correa en mi nombre fueron más que suficientes.
En primer término, ratifico lo sucedido con respecto a mi correo personal en relación a la violación del mismo por parte de Daniel Peña.
Relato brevemente los hechos: el día 7 de marzo utilizo la computadora de la bancada del Partido Nacional en la sala Dr. Luis Alberto de Herrera, y dejo mi casilla de correo abierta. Aproximadamente a las 19:30, ya en mi despacho, revisando mi correo, en los elementos enviados constato que todos mis correos han sido reenviados a la casilla de Peña (aún los conservo por si es necesario).
Acto seguido concurro a su despacho, donde constato que efectivamente el susodicho tenía mis correos en su mail y que ya había leído varios. Cuando fue increpado, acepta la situación vivida en la bancada pero inculpa al Sr. Carlos Torres y al Sr. Basur» (N. de R.: el primero de los nombrados es secretario de toda la bancada de Alianza Nacional. El segundo, del diputado aliancista Alvaro Lorenzo).
«Después de salir de su despacho llamo a los acusados y ambos niegan rotundamente los hechos. Esa noche me pongo en contacto con las autoridades partidarias y con las de mi sector por tratarse de un hecho grave.
En segundo lugar, no fue quien suscribe que informa a la prensa. Aunque sé que esta afirmación la creerá o no según quien la lea. Esa es mi palabra, y los que me conocen saben que es así. Es más, los medios nos trataron de contactar durante toda la mañana del 8 de marzo y no quisimos hacer declaraciones. Sí las hicimos luego de que Peña hiciera lo propio en Radio Carve.
En la tarde del 8 de marzo se acordó, a instancias del Herrerismo y con mi consentimiento, que alcanzarían las disculpas públicas del responsable, al Partido Nacional, al Herrerismo y a mi persona. Así se procedió, aunque en forma ambigua, pero dimos por superado el hecho. Cada uno sabe cómo actúa y la gente también.
Resalto la actitud del Presidente del Directorio y de Daniel Camy en todo este episodio así como la siempre presente vocación de unidad del senador Luis A. Heber. En tercer lugar, el martes 13, luego del tratamiento del tema por parte del Directorio, Peña insiste y sale a los medios de prensa (adjunto grabación) y deja un manto de dudas sobre varias personas, incluidos representantes nacionales y secretarios.
Asimismo, rechazo las afirmaciones que pretenden adjudicarnos afán de protagonismo; no lo hemos hecho ni lo haremos, entre otras cosas porque no lo queremos ni necesitamos. Quien conoce al Herrerismo debería saberlo. Por si acaso, lo aclaro.
Dar por superado el hecho es una cosa, minimizarlo es otra.
Finalmente, reitero que esta desagradable situación, en lo personal, ha quedado en el pasado y será rápidamente olvidada, porque cosas más importantes y positivas trataremos de hacer en pro de la Patria y del Partido Nacional. Se despide atentamente con estima, Luis Alberto Lacalle Pou». *
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