Rompiendo la marcialidad
El presidente de la República, Tabaré Vázquez, pisó suelo chileno a las 10.27 hora local (una más en Uruguay), fue recibido por una guardia de honor y una alfombra roja. Antes, en el vuelo de Pluna PU2401, que compartieron empresarios, periodistas y autoridades nacionales, Vázquez al subir al avión saludó uno por uno a todos, especialmente a los periodistas.
Una hora después de llegar a Chile, los componentes de la delegación oficial, la ministra de Defensa, Azucena Berrutti; el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, el ministro de Relaciones Exteriores, Reinaldo Gargano; el ministro de Industria y Energía, Jorge Lepra; el coordinador de Políticas Macroeconómicas del Ministerio de Economía, Fernando Lorenzo y el asesor presidencial Ariel Bergamino; esperaban en la Plaza de la Ciudadanía, al pie del monumento a Bernardo O´Higgins.
Vázquez llegó sobre las 11.35 horas, en un Mercedes Benz negro, escoltado por una escuadra de 17 Lanceros a caballo.
Al pie del monumento, lo esperaban cuatro soldados con bayoneta calada y desplegada en la plaza, la banda militar.
Vázquez escuchó los himnos patrios de Chile y Uruguay, flanqueado por el Ministro de la Defensa de Chile, José Goñi y el Comandante de la Guarnición de Santiago, general Santa Elisa.
Todo era extremadamente marcial, ese tono era reforzado por los uniformes grises con vivos rojos, las botas negras de caña alta y los cascos estilo prusiano de los militares, incluso las ordenes sonaban a otra época.
El presidente Vázquez se encargó de romper con tanta marcialidad y al ser invitado a dirigirse a la cripta donde se guardan los restos del libertador chileno, se detuvo a estrechar la mano de varios curiosos y especialmente beso a una niña y a un niño, que entre sorprendidos y agradecidos le retribuyeron el gesto.
La distensión era notoria en la delegación uruguaya y hasta algún adusto militar chileno, con tan prusianas maneras, esbozó un principio de sonrisa. *
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