Fumigadores al Parlamento
Los fumigadores con su parafernalia y su instrumental ya se han vuelto parte del paisaje capitalino, tras hallarse mosquitos y larvas transmisoras del dengue en algunos barrios montevideanos.
Pero de verlos en las calles a toparse con ellos dentro del Palacio Legislativo hay un largo trecho. Un plantel completo de fumigadores recorrieron ayer a la tarde parte del edifico anexo del Palacio Legislativo rociando lugares estratégicos, como el restorán tercerizado del Poder Legislativo y el depósito de residuos.
No estaban liquidando mosquitos ni larvas, sino insectos de mayor porte. El restorán, que desde el pasado 1º de marzo está administrado por nuevos dueños, sigue infectado de cucarachas y esta alimaña, como se sabe, es dura de matar.
El producto utilizado para liquidar las cucarachas se llama Sipermetrina y, según los especialistas, es inocuo para la salud del ser humano. Aunque por precaución se debe esperar algún tiempo antes de volver a manipular elementos eventualmente rociados con el veneno.
Pero no sólo con cucarachas convive el hombre. El área de depósitos de residuos del anexo del edificio Artigas del Parlamento está inundado también pero de ratas.
Estos despreciables animalitos son, digamos, recién llegados al lugar. Hasta hace algún tiempo, el área de residuos del Parlamento únicamente estaba autorizada a albergar papeles y residuos secos pero ahora se suman restos de alimentos provenientes del restorán que, para las ratas, se transforma en un manjar.
Así que, cucarachas y ratas, pero sin fueros, se afincaron en el Poder Legislativo. *
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