La ex edila explicó los motivos de su alejamiento de las filas blancas

Cristina Pérez: "El Partido Nacional perdió el corazón"

Maldonado

Allí se reunían, por ejemplo, quienes luego conmocionaban la Plaza de San Fernando manifestando por la libertad de Wilson; allí también se reunieron los que dieron forma a la Concertación Programática Departamental. Ya en democracia también se reunieron, estupefactos, cuando Cristina denunció que habían intentado coimearla para que votara en la Junta la aprobación de un fraccionamiento. Allí se reunieron cuando rompieron con el primer intendente nacionalista reelecto y, también, cuando denunciaron por actos de corrupción al actual intendente.

Su primer acto de independencia partidaria se produjo en noviembre pasado, cuando Pérez fue la primera dirigente nacionalista del país en anunciar públicamente que en el balotaje desobedecería lo resuelto por el Directorio de su Partido y votaría por el Encuentro Progresista. Recordando tiempos lejanos los ciudadanos de Maldonado volvieron a ver juntas las banderas blancas y frenteamplistas: o de otra manera la cara del candidato municipal blanco Ricardo Alcorta junto a la cara del candidato presidencial encuentrista, Tabaré Vázquez.

La ex edila Cristina Pérez anunció públicamente su decisión de abandonar el Partido Nacional y adherir al Encuentro Progresista-Frente Amplio. Después, formalizó su ingreso a Alianza Progresista, sector encuentrista liderado por el senador Rodolfo Nin Novoa.

«Hace mucho tiempo que pensaba esta decisión, porque dentro del Partido Nacional ya no hay espacio para luchar por cuestiones de principio. A mí me gusta mucho la actividad política, entendida para servir a la gente no para acomodarse, y sólo tenía dos opciones: irme para mi casa o seguir trabajando en otro lugar.

Hace mucho tiempo que pienso y actúo en forma totalmente diferente a las mayorías blancas, tanto nacionales como departamentales, quienes no han dejado lugar para la discrepancia o acaso el mero intercambio de opiniones».

La ex edila agrega: «No sólo en el discurso, también en el programa el Encuentro tiene cantidad de cosas que Wilson quería para el país. Yo no sé si los blancos perdieron la memoria. Porque además somos todos uruguayos, tengo mucho respeto por quienes profesan la ideología comunista, así como la tengo por el Pepe Mujica, a quien además considero un referente».

Por su parte, la ahora ex militante nacionalista dijo: «He trabajado muchos años junto a la gente de la Lista 738 en Maldonado. Particularmente con Gastón Pereira y Raúl Castro, con los que compartíamos la bancada del Partido Nacional hasta 1994.

También durante un período fui compañera de Oscar de Los Santos, un excelente edil y persona, de quien tengo el mejor de los recuerdos porque estando en partidos diferentes tuvo conmigo una actitud que no la tuvo la dirección de mi partido, cuando viví aquellos horribles momentos del fraccionamiento La Juanita», dijo la novel integrante del EP.

Curiosamente, se integra a un sector donde uno de sus dirigentes fue su alumno de 6º año. «Raúl Castro fue alumno mío cuando ejercía el magisterio y tengo mucho cariño por él, ya que era excelente, de los pocos que lloraba para hacer las pruebas aún enfermo y siempre sacaba 10″, recuerda entre risas.

Al explicar su decisión, sostiene: «El Partido Nacional siempre había sido el defensor de los principios y las leyes, por eso elegí militar allí junto a Wilson. Pero de aquel partido no quedan más que nombres; las fechas se recuerdan para hacer gárgaras y nada más, pero las conductas no son las mismas.

Creo que los blancos se están identificando mucho con la Alianza, supongo que es por la figura de Nin Novoa, otro golpeado por el partido. Recuerdo que cuando se fue, nos dijeron cualquier cosa de él; con el tiempo nos fuimos dando cuenta que eran todas mentiras. Lamentablemente, cada vez que un blanco decide irse, los que se quedan tratan de limpiar su conciencia enchastrando a los que se van».

Pérez asegura que ahora está preparada para cualquier tipo de comentario. «Sé que van a decirme desde comunista a resentida, pasando por solterona o cualquier otra infamia que se les ocurra, porque, además, ya lo hicieron cuando denuncié por coimeros a otros integrantes del que era mi partido.

Pero no tienen altura moral para hacerme mella, primero tendrían que mirarse en el espejo con la frente en alto y ver la vergüenza que se siente al integrar un partido que terminó siendo propiedad de una familia o de una empresa y en el que, un día sí y otro también, tiene que ir alguno a la Justicia porque se quedó con algo del Estado».

«Ese no es el Partido que soñé, al que entregué mi vida, mis esperanzas, mis esfuerzos, que defendí contra viento y marea cuando uno sentía orgullo de decirse blanca. Pero hubo momentos recientes en que hasta sentí vergüenza de que la gente me identificara con eso», asegura con énfasis.

Pérez reconoce que su enfrentamiento en la interna partidaria estuvo íntimamente ligado a la lucha contra la corrupción. «El Partido Nacional siempre tuvo como lema el luchar por principios, no por cargos.

Pero desde que llegó al gobierno, tanto en lo nacional como en lo departamental, se fue deteriorando. En noviembre pasado me desvinculé del Partido en lo nacional cuando decidí dar mi voto a Tabaré Vázquez. En lo departamental me quedé trabajando con Alcorta porque lo considero un gran técnico. No es con él con quien tengo discrepancias, siento un gran afecto y respeto, pero creo que tampoco tiene espacio dentro del Partido Nacional. Es increíble porque 10.000 personas lo votaron –un tercio de los votos blancos de Maldonado– pero al resto del Partido eso no parece importarle. Antía prefirió hacer un acuerdo programático con los colorados y rechazar cualquier propuesta de Alcorta».

Asegura que no le ve ninguna salida a la situación del partido a nivel departamental.

«Además, después que asumió el nuevo gobierno, he observado el papel de los ediles blancos y, la verdad, no me gusta para nada el clima que hay dentro de esa bancada».

Explica: «Se trata de una sensación difícil de definir. Hay un clima raro, parecido al que había cuando estalló el asunto de La Juanita. Pasan cosas raras, hay un ambiente oscuro, denso.

Además hay ediles con actitudes muy arrogantes, impropias de un legislador departamental. Por eso no me siento identificada, ni siquiera para que esa gente me represente».

Sostiene: «Las personas que anteponen la conciencia y la moral no le sirven a los actuales dirigentes blancos. En este partido no tengo espacio».

La gota que desbordó el vaso «de la indignación» es el que ha pasado a denominarse popularmente como «Conradgate», ya que a su juicio «no sólo hubo abuso de funciones de los ex jerarcas municipales, sino también malversación de fondos públicos. Ahora andan casi todos los ediles blancos tratando de tapar algo que debe exponerse ante la luz pública. Es que ¿creerán en serio que este es el partido por el que Aparicio Saravia y Leandro Gómez dieron la vida?

«No hay organismos partidarios»

Para Pérez el Partido Nacional, como organización política, «no existe en Maldonado. La Convención se reúne una vez al año para cambiar autoridades; la Departamental no incide para nada; no hay organismos partidarios. Entonces gobierna el intendente, con sus obsecuentes y los funcionarios que lo ayudaron en la campaña electoral, quienes perciben un sueldo que pagamos todos».

Pero esto no lo dice sólo ahora. Tres días antes de la elecciones de mayo, como dirigente nacionalista realizó severas acusaciones contra Enrique Antía y varios de sus colaboradores en un programa radial. Enseguida recibió amenazas de juicio, que nunca se concretaron. Cinco meses
después asegura sin dudas que «mantiene todo lo dicho. La corrupción campea en Maldonado, amparada por quien en ese tiempo era candidato y ahora es gobierno».

Durante el último año, Pérez también perdió amigos con los que recorrió toda una vida. «Pero ellos optaron por renunciar a sus principios para acomodarse con un cargo. Lo lamento profundamente, pero no lo acepto».

A su juicio «el Partido Nacional perdió el corazón; porque la razón la dejó hace mucho tiempo. Ahora es el Partido de la repartija y los acomodos. Y la culpa la tiene la gente que usurpó la organización. Cuando Wilson vivía, él era el referente y el ejemplo a seguir para todos. El Partido no son esas frases que suelen pronunciarse, como dignidad arriba y regocijo abajo, también es la conducta del líder que lleva las banderas».

«Al país le vendría muy bien el resurgimiento nacionalista, no por el partido en sí sino que se necesitan organizaciones controladoras y luchadores de principios, pero ya no creo que ello ocurra en mucho tiempo con este partido.

Con todas las discrepancias que se pudieran tener, el votante nacionalista castigó en las internas a Juan Andrés Ramírez, un hombre de bien, sólo porque dijo la verdad; todo el país sabe que lo que dijo es verdad y eso se reflejó en la derrota histórica, no por culpa de Ramírez sino por estricta responsabilidad de (Luis Alberto) Lacalle, que con su familia se adueñó de todo. La gente quiso eso, yo no».

«Luchar por mejorar el país»

En cuanto a la posibilidad de regresar al nacionalismo, para el que caso de que se produjeran esos cambios, asegura que su decisión es irreversible. «Ya se la comuniqué a Ricardo Alcorta, al único que le debía una explicación. Ahora sólo espero tener un lugar donde exponer lo que pienso, que me escuchen y pueda escuchar y aprender de otros, y que podamos luchar por cuestiones de principio al lado de gente que estimo y respeto.

No vengo al Encuentro buscando un cargo, que no tienen ni me ofrecieron, vengo a hacer lo que hice toda la vida: luchar responsablemente para cambiar la vida de la gente y mejorar el país».

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