"El país productivo y el empleo son vitales para que no se nos siga yendo la juventud"
-En julio próximo se cumplen 45 años de la creación del Frente Izquierda de Liberación, el Fidel. Pero se ha decidido tomar a 2007 como «el año del aniversario». ¿Hay alguna razón especial?
-Sí. Primero, no es común que un sector político, y más un frente político, cumpla 45 años. Además, estamos muy orgullosos por la tarea realizada, que comenzó con aquellos grandes hombres como Bonavita, Aguirre González, Suárez Netto, Baliñas y tantos otros, que trazaron el camino de «la unidad sin exclusiones» para la acumulación de fuerzas. Entendimos que en momentos en que la situación cambió, ya que somos gobierno, porque más allá de algunos matices nos sentimos integrantes del gobierno, era conveniente designar a 2007 como el año del aniversario del Fidel. Uno de nuestros fundamentos esenciales, en estos 45 años, ha sido la coherencia y la lealtad. Porque la lealtad en política es impagable. Y lo hemos sido dentro de la 1001 y dentro del Frente Amplio. Han jugado para nosotros dos o tres elementos importantes: esa coherencia que dije, el tema de la unidad a nivel de la izquierda y entre los sectores políticos y sociales y, finalmente, el posicionamiento internacional. Cuando nació el Fidel planteó el combate a la oligarquía nativa, como se decía entonces, aunque ahora esa oligarquía ha ido cambiando, se ha ido mimetizando, y un rechazo absoluto al imperialismo norteamericano, que ha cometido tantas atrocidades en el mundo y las sigue cometiendo. Y luego la definición: «El Fidel expresa su definición socialista, que inspira y orienta nuestro accionar. En el plano teórico nos orientamos por las corrientes que tienen su expresión en las concepciones socialistas y avanzadas en el mundo, que confluyen hacia un nuevo tipo de organización liberada de toda forma de opresión, dignificando al ser humano y suprimiendo toda forma de explotación del hombre por el hombre».
-Antes de ir a los matices de que usted habló, le hago una pregunta que supongo bastante previsible. ¿Cuál es la relación actual con Partido Comunista?
-Primero, hay un gran respeto entre el Partido Comunista y el Frente Izquierda. Actuamos en forma independiente, más allá de que tratamos de acordar en las grandes líneas y tenemos un programa común en la interna de la subcoalición 1001 «Democracia Avanzada». Estamos en permanente diálogo y coordinación y en los últimos tiempos hemos coincidido en cosas muy importantes.
-¿Por ejemplo?
-El rechazo a un TLC con Estados Unidos. Primero porque en nuestra plataforma de subcoalición 1001 está establecido. Luego, porque el Congreso del Frente Amplio fue absolutamente claro: en la página 29 de la edición del Congreso «Héctor Rodríguez» se dice claramente «no al TLC en el marco del ALCA». Además, porque hay ciertos riesgos que la vida política y el relacionamiento internacional nos han demostrado que corren los pueblos subdesarrollados como el nuestro con esos acuerdos. Vea, por ejemplo, los problemas originados en México, con el tema de la cultura, de la propiedad intelectual, de los servicios. Bueno, ahí tuvimos y tenemos una coincidencia absoluta.
Otra coincidencia importante, no sólo con el Partido Comunista, sino con otros sectores políticos amigos, fue en torno al proyecto de la Reforma Tributaria. Ese proyecto estuvo siendo discutido alrededor de cinco meses en el Parlamento y en la Mesa Política. Y con más de un par de decenas de propuestas que realizamos con esos otros sectores logramos algunos cambios. No todos los que hubiéramos querido. Quedaron algunas cosas pendientes, para nosotros importantes, pero, bueno, está laudado.
-¿Entre esas cosas pendientes, o acerca de las cuales ustedes mantienen diferencias, está el haber considerado a las jubilaciones una renta?
-Ese tema estuvo planteado, sobre todo en cuanto a la aplicación de determinadas franjas. Un grupo de compañeros legisladores de distintos sectores planteamos ampliar las franjas para que el impacto entre los jubilados fuera menor. Y también pensamos en una segunda y hasta tercera franja para los asalariados, tanto públicos como privados. Y otra cosa que quedó pendiente, y no perdemos la esperanza de que en algún momento se elimine, es la aplicación del IVA a los préstamos sociales del Banco República. Es algo que entendemos va a impactar, porque ¿quiénes sacan los préstamos? Trabajadores, jubilados, capas medias bajas.
-¿Y cree que eso puede corregirse?
-En esta instancia, no. Pero el compañero Astori fue sumamente claro en varias de esas discusiones, a veces arduas, que tuvimos, en el sentido de que éste es el principio de la reforma y en la medida que se vaya avanzando, se va a corregir todo lo que sea necesario. Así que estamos expectantes…
-Permítame una interrupción, acerca de otro asunto relevante. Muchos legisladores del Frente Alberto Couriel, Álvaro Vega y otros que me lo han dicho querían que la Reforma Tributaria aportara más a la financiación de la reforma de la salud. ¿Cuál es su opinión?
-La misma. Nosotros acompañamos, con el MPP y el Partido Socialista, que se asignaran partidas adecuadas para instrumentar el Sistema Nacional Integrado de Salud. Bueno, esa fue una de las arduas discusiones. Y una y otra vez el ministro Astori afirmó, y no tenemos por qué no creerle, que los recursos estarán. Incluso, se puso un artículo, medio programático, donde se establece que el Poder Ejecutivo otorgará los recursos necesarios. Nos hubiera gustado que se incluyese de forma específica, tal cual lo habíamos dicho con anterioridad a la presentación del proyecto. En una negociación, aun fraterna, y a veces compleja, se logran unas cosas y otras no.
-Ahora bien, ha comenzado un año parlamentario que todos creen será intenso, debido a los abundantes e importantes proyectos anunciados. Usted, con su experiencia, ¿advierte en la bancada oficialista la suficiente coherencia como para que no haya una suerte de tapón en esta legislatura?
-La cosa pasa porque tenemos que seguir perfeccionando el relacionamiento con el Poder Ejecutivo, desde el presidente de la República hasta el último ministro. E inclusive con la propia fuerza política. Esto es de nunca terminar, siempre hay que ajustar, perfeccionar. Tuvimos una reunión en Atlántida, el 26 de febrero, que fue muy buena, y allí sacamos algunas conclusiones para mejorar esta situación. El viernes pasado acordamos con los ministros, luego de un planteo unánime de los legisladores, que aquellos grandes proyectos que tengan que ver, por ejemplo, con educación, salud, defensa, la Rendición de Cuentas, la reforma de la Aduana, etcétera, los podamos ver y analizar antes que entren al Parlamento. Así podemos opinar y si es posible realizar aportes, hacerlos antes también. ¿Para qué? Para beneficiar al proyecto, a la gente, al propio Poder Ejecutivo que recibe aportes con anticipación y, además, en algunos casos, para pagar el menor costo político entre la ciudadanía. Pasó con la Reforma Tributaria. No discutimos por discutir. Discutimos porque entendíamos que nuestros planteos eran justos. Y esto yo lo dije en una reunión que mantuvimos con el compañero Tabaré Vázquez allá por mediados de diciembre de 2006, en Suárez: se tiene que entender, de una vez por todas, por todos los integrantes del Poder Ejecutivo, sean ministerios, la OPP o entes autónomos, que cuando un legislador probadamente frenteamplista, como somos todos los de la bancada, plantea una modificación no lo hace para poner palos a la rueda. Lo hace para mejorar el proyecto en beneficio de todos.
-¿Y han hallado en el Poder Ejecutivo la receptividad esperada?
-Sí, sí. Hay una voluntad absoluta y es por eso que hicimos la reunión el viernes, que tuvo muy buenos resultados. Lo prime
ro que está por venir, que es el proyecto de Rendición de Cuentas 2006, esperamos verlo antes de que ingrese al Parlamento, más allá de que hemos hecho algunos avances y que hemos hablado con algunos compañeros del Poder Ejecutivo acerca de la reforma del Estado y otros proyectos.
-Hablando específicamente de la reforma de la salud, quiero mencionarle algo que me comentó recientemente Enrique Pintado, presidente de la Cámara de Diputados. Me dijo que, en términos generales, la cosa venía bien pero éste iba a ser un proceso mucho más largo de lo que la mayoría de la gente espera y, además, del proyecto que verdaderamente hace aparecer los recursos, que es el llamado Sistema Nacional Integrado de Salud, los legisladores todavía no conocían demasiado.
-Ese proyecto ingresó hace muy pocos días al Senado. Sólo lo he leído por arriba. Pero hay dos proyectos anteriores que deben votarse lo más rápidamente posible: la descentralización de ASSE, que es el inicio de la reforma, y el fondo que surge de la ampliación de Disse, con la incorporación al beneficio de 26.000 trabajadores públicos. Luego viene ese otro proyecto que acaba de entrar al Senado. Yo creo que se está buscando con los tres proyectos una auténtica descentralización, con participación del usuario y de los trabajadores, incluso dialogando con las mutualistas, con los operadores médicos. Es un proceso imprescindible y que se hizo en el Banco de Previsión Social, donde, claro, demoró veinticinco años, aunque al final se concretó. Hay que tomar en cuenta que a ese proceso, tanto el Partido Nacional como el Partido Colorado, inexplicablemente, se están oponiendo. Pero, bueno, haremos jugar las mayorías que tenemos para echarlo a andar. En términos generales, confío en que a comienzos del año que viene tendremos un avance muy importante.
-El diputado Vega, por su parte, me dijo que, al no obtener de la Reforma Tributaria lo que se había planteado, por ahora no era posible, integralmente, lograr el ideal de que cada uno aporte según lo que gane. Para él puede haber quien tenga ingresos millonarios e igual seguirá aportando una cuota mutual de mil doscientos pesos.
-No, no. Yo entiendo que no es así. Ignoro si hay alguna mala interpretación de mi parte. Puede ser… Pero se va a cobrar un porcentaje de acuerdo al salario. Si yo gano cuarenta mil pesos voy a pagar…
-¿Pero qué pasa fuera del salario registrable, por ejemplo con la gente que tiene ingresos muy altos que no son salariales ni jubilatorios?
-Yo creo que eso se va a compensar a través de diversas medidas del equipo económico y que involucran a la DGI, al BPS, etcétera. Por ahí está previsto buscar mecanismos que impidan lo que usted dice y que todo sea transparente, sobre todo la aplicación del porcentaje de aporte sobre los ingresos. Ahora, comparto que no va a ser sencillo. Pero la voluntad es ésa. Si después nos cuesta más o menos, veremos…
-Lo llevo a un tema reciente que marca la impronta presidencial, muy pragmática y muy ejecutiva. De forma inesperada, al menos para el ciudadano común, hubo cambios en un momento en que todo parecía ir sobre rieles, tanto en la DGI como en la OPP.
-Yo no puedo estar en el pensamiento del compañero presidente. Pero en cuanto a la renuncia de Zaidensztat, tengo entendido que fue una decisión personal. Yo esperaría seis, ocho meses, a ver dónde se va a parar Zaidensztat…
-¿Políticamente dice usted?
-Políticamente, sí. Aparentemente está en el Partido Colorado. ¿Pero cuáles son sus aspiraciones? Porque, mire usted, en este momento el director de la DGI sale impecable, con un aumento anual de la recaudación, con actitudes que todos aplaudimos y con una imagen pública muy favorable. Esto tiene que tener una explicación. Un hombre joven, con capacidad de trabajo demostrada, no creo que se vaya por cansancio. Yo tengo más años y no estoy cansado. Tiene que haber un hecho que lo haya llevado a tomar esa decisión.
-Se han mencionado ciertas discrepancias con el equipo económico. Una, su posición contraria al Impuesto a la Renta de las Personas Físicas; otra, sus diferencias con el BPS en cuanto a qué organismo debía tener la participación fundamental en la operativa y recaudación de la Reforma Tributaria; y finalmente, su opinión de que para julio todavía no estarían dadas las condiciones ideales para aplicar el nuevo sistema.
-No conozco los entretelones. Pero creo que más allá de eso…
-¿Sigue pensando en la cuestión política?
-Sí, yo creo que más allá de todo lo otro, que puede ser cierto, hay un posicionamiento político personal que lo ha llevado a renunciar ahora. En cuanto a si todo estará pronto o no para el primero de julio, no sé, no estoy en el tema. Pero me llama la atención de que todavía no esté pronta la reglamentación de la ley, estando prácticamente a fines de marzo. En fin, la capacidad del equipo económico demostrará que es posible… Y en cuanto a la sustitución del compañero Carlos Viera, un entrañable compañero, con una gran capacidad, todo indica que llegó el momento de que ocupe otro cargo… Creo que iría a un banco, tal vez al República. Y el Presidente, que tomó las riendas directas de la reforma del Estado, entendió que hay que darle una impronta política más que técnica y por eso habría designado a Enrique Rubio, otro excelente compañero, muy capaz, colocando a su lado, de todos modos, a un técnico, el contador Ramos.
-Hablando del presidente Vázquez, precisamente. Usted sabe que hace un tiempo se tiró encima de la mesa el tema de la reforma constitucional, pero muy atado a la eventual reelección presidencial. Ahora las cosas parecen haber cambiando, y se habla de reforma constitucional pero no para resolver cuestiones electorales, aunque el debate se mantiene abierto. ¿Usted es reeleccionista?
-Yo no tengo prejuicios contra la reelección. De ninguna manera. Una cosa fue lo de Pacheco Areco, un hombre de derecha, que reprimió, que congeló salarios y hasta clausuró medios de comunicación. No tiene nada que ver con la situación actual. No tengo prejuicios, ya le digo, pero todavía no me expediría.
Lo que sí adelanto es que si el gobierno llega al segundo semestre de 2008, como yo espero, con una alta opinión pública favorable al Poder Ejecutivo y a la figura del Presidente de la República, de alrededor de un 60% como ahora, no veo por qué no podría ser reelecto el compañero Tabaré Vázquez. Yo no pondría inconvenientes. Pero, bueno, de todos modos vamos a esperar a cómo termina este año y qué pasa en los primeros seis meses del que viene.
-Si lo he entendido bien, usted no ve esto como una forma de resolver un supuesto problema de candidaturas en el Frente Amplio…
-¡Pero no, no! Por supuesto que el Frente Amplio tiene candidatos. Mire, yo puedo hacer mil historias ¿no? Por ejemplo, cuando no encontrábamos candidato para la Intendencia de Montevideo: se presentó Astori, luego renunció, fuimos a buscar a Arana y aceptó, antes habíamos considerado lo de Batalla, en fin…
Hay infinidad de candidatos. No quiero dar nombres. Hablemos de posibilidades, en general. Y no de las figuras que hoy están muy fuertes en el escenario político, sino de otras personalidades que hay en la fuerza política y que, por lo tanto, le dan una riqueza de valores que aleja por completo como problema a las candidaturas… Pero, vea, no pasa por ahí la cosa. Pasa porque la impronta de un presidente es muy importante. Si se dan las condiciones que yo manifesté, es conveniente que continúe esa impronta. Porque si viene otro presidente cambiará la forma de trabajar, el manejo de los ministros, la comunicación con la pobl
ación, en fin… Insisto: no tengo prejuicios, no lo descarto, pero quiero esperar.
-¿Usted cree que se está cumpliendo, en lo esencial al menos, con el programa de gobierno del Frente Amplio?
-Creo que en términos generales se está cumpliendo. Pero quizás alguno de nosotros desearía que se enfatice más en algunas áreas. Por ejemplo, en el tema del país productivo, del que recién el viernes supimos detalles de las cinco propuestas que presentó cada ministerio, por pedido del presidente, para ese proyecto y para el empleo, a principios de febrero.
El compromiso del compañero Tabaré Vázquez, en nombre de mi fuerza política, es para este año el país productivo y el empleo. Lamentablemente, cuando hizo su presentación ante la gente en la plaza Independencia, los tiempos no dieron para que leyera todo el discurso y faltaron las prioridades para 2007. Acá lo tengo, en este documento que es anexo al discurso: ahí está el país productivo y está el empleo.
De todos modos, tenemos que ser más concretos.
Hemos avanzado en la lucha contra el desempleo, llegamos a un 9.8% en el último trimestre.
Es importante. Hemos bajado la tasa de mortalidad infantil. También es importante. Pero en el tema del país productivo debemos acelerar.
La reforma del Estado está bien, vamos adelante, vamos a discutirla y la aprobaremos. Pero el país productivo y las fuentes de trabajo para los uruguayos son vitales. Nosotros, como Fidel, a principios del año pasado hicimos alguna propuesta a la fuerza política y quedó allí… No estamos reivindicando esa propuesta, sino que se atienda a la gente con trabajo digno, con salarios justos y con otro elemento que el presidente lo tiene muy claro, aunque tampoco lo leyó el otro día, que son las políticas para la juventud.
A mí me dolió tremendamente que se nos hayan ido 17.000 uruguayos en 2006. Y la única forma de que no se repita esa fuga de compatriotas es crear fuentes de trabajo. Es un enorme compromiso que tienen el Poder Ejecutivo y el Frente Amplio: instrumentar medidas a todo nivel para que nuestros muchachos permanezcan en el Uruguay y sean quienes nos sustituyan en el futuro. *
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