Nueva tragedia marítima: un muerto al hundirse embarcación en La Paloma

Rescate llegó tres horas después

Rocha

Algunos pescadores artesanales consultados en la noche de ayer, coincidían en resaltar que hubo «celeridad» en el operativo de la armada argumentando que el mismo se activó poco después de la llegada de la última embarcación al muelle del puerto de La Paloma.

Sin embargo, el operativo de rescate de la Armada se habría activado sobre las 22.00 horas, casi tres horas después de haberse producido el accidente. Las fuentes consultadas señalaron que se estaba en conocimiento del retraso que tendría la embarcación, pero luego de haberse registrado esta comunicación no hubo otro llamado de auxilio de parte de la chalana accidentada.

La falta de comunicación radial obedece a la sencilla razón de que luego del accidente no hubo medios con los cuales comunicar lo sucedido. Sobre las 21.00 horas, la última chalana que llegó al puerto –la que había mantenido contacto durante la jornada de pesca con la chalana de Decuadra– comunicó a la guardia su presunción de que había una embarcación en problemas, ya que no se encontraba aún en el muelle y se tenía conocimiento de que había registrado problemas en el motor, habiéndose activado en ese momento las comunicaciones para iniciar el operativo de búsqueda, en el que participaron además varias embarcaciones de pesca artesanal.

Una patrullera de la Armada y un helicóptero del arma, llegaron minutos antes de las 22.00 horas y lograron rescatar a Gabriel Olivera y el cuerpo ya sin vida del pescador Artigas Decuadra, de 70 años de edad.

La embarcación, poco después de irradiado su último mensaje, alrededor de las 18.30 horas, recibió el impacto de fuertes vientos que la desestabilizaron y terminó dándose vuelta y arrojando de cubierta a sus dos ocupantes.

Relato del sobreviviente

Los relatos del sobreviviente a Canal 9 de Rocha dan cuenta que permaneció a flote unas tres horas hasta ser rescatado, mientras que el propietario de la chalana estuvo junto a él aproximadamente una hora desde el accidente.

En esa hora de permanencia en el agua de los dos hombres, la voz de aliento estuvo siempre a cargo de Decuadra, quien se encargaba de mantener la tranquilidad en el difícil momento que estaban soportando los pescadores.

Con el paso de los minutos fueron menguando lentamenta las fuerzas del veterano y experimentado pescador quien ya no podía asirse a la chalana, siendo ayudado por Olivera en varias oportunidades hasta que fue arrastrado por una ola a una distancia en que su compañero no pudo retenerlo.

«Se había levantado viento, y en esa zona el oleaje era fuerte», coinciden en destacar algunos pescadores quienes describen las condiciones del mar como adversas para quienes pretendían soportar en el agua hasta ser rescatados.

Un pescador consultado por LA REPUBLICA, señala que las pequeñas embarcaciones con motor fuera de borda quedan prácticamente sin timón, cuando la máquina no responde.

Al acercarse a la zona de la rompiente –y si está cargada– es muy difícil mantener la embarcación en posición perpendicular a la ola siendo muy común que «se ponga de lado» transformándose en presa fácil del fuerte oleaje que hay en esa zona cercana a la playa. Se estima que el accidente se registró aproximadamente a una milla de la costa.

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