Crónica fantasmal de una sesión insólita
Es una crónica de una sesión extraordinaria de la Cámara de Diputados que, no obstante haber sido citada con dos objetivos precisos, y habiendo funcionado con el mínimo de legisladores presentes, se levantó en tiempo récord sin ningún resultado estimulante. Para la ciudadanía, digo.
Claro que me desayuné prácticamente al final, quedando como un tonto en vísperas, seguro ganador del «Zanguango de oro», porque al principio hubo indicios de que las cosas podían producir, no digo entusiasmo, al menos entretenimiento.
Por ejemplo, Daniela Payssé (Asamblea Uruguay), única mujer que iluminó la sala, hizo irrupción con una chaqueta color ladrillo visto, con blusa y pantalón negros, se sentó en su banca, desparramó papeles e imaginé que, de inmediato y como siempre, se exhibiría muy participativa.
Al mismo tiempo, el coordinador de la bancada oficialista Jorge Orrico (Asamblea Uruguay), luciendo un traje beige que mejor hubiera dejado colgado en el ropero, como la guitarra de Contursi, emergió con su dinamismo habitual y se puso a charlar animadamente con los blancos.
Finalmente, Carlos Gamou, dando órdenes por celular en el tono con que Olmedo le respondía a Portales, caminó orondo aquí y allá con una chaqueta gris oscuro aterciopelada que hizo pensar en que sus gustos tal vez se hayan refinado más de lo que muchos imaginaron.
Entre los blancos lucieron la señorial calva de Pablo Abdala (Herrerismo -¡qué pista de aterrizaje para el Aedes aegyptii!-, el juvenil zapateo de Luis Lacalle Pou (Herrerismo), sin Peña a la vista, y la combinación de saco azul y pantalón beige de Gustavo Borsari (Herrerismo), acerca de la cual debería considerar el riesgo de que lo confundan con un acomodador de cine.
Y de los colorados sólo advertí a Daniel Bianchi (Lista 15), sobrio y sereno como si no fuera un soldado de Batlle, y a Germán Cardozo, cuya mirada soñadora y distraída me hizo pensar que su cuerpo estaba pero su espíritu había quedado en los paradisíacos lares puntaesteños.
Se inicia la… ¿ilusión óptica?
Con veintitantos legisladores en sala, el presidente Enrique Pintado, luciendo por primera vez en su nueva función una corbata que honraba el liderazgo transitorio de Peñarol, hizo leer el mensaje del Senado remitiendo un proyecto de Alvaro Delgado (Alianza Nacional) cuya ausencia del recinto debió haber sido premonitoria hasta para un abombado como yo-, un par de comunicaciones administrativas más y… ¡levantó la sesión!
El proyecto de Delgado, ya debatido intensamente en el Senado, pretende, mediante un complejo entramado de decisiones tributarias, disminuir la carga impositiva de los combustibles para bajar el precio del gasoil. Como no estaban los cincuenta legisladores necesarios para considerar el proyecto en esta sesión, el texto pasó a comisión y, tal vez, sea considerado en otro plenario la semana próxima. En la duda, rezar.
¿Y el tema central? Se debía designar románticamente como «Isla de las palomas» al liceo rural de La Paloma, departamento de Durazno. Otra frustración. No hubo paciencia y los legisladores, sin romanticismo pero con esa rapidez que se usa para aprovechar ofertas en el súper, dejaron la sala vacía.
Y a mí con mi propio vacío.
Menos mal que ocurrieron dos hechos que me despertaron del letargo en que los rápidos y concluyentes hechos me habían sumido.
Primero se acercó Esteban Pérez (Espacio 609), dedicándome inmerecidos elogios por cómo se había divertido gracias a la crónica de una sesión anterior, en la que detallé el duelo dialéctico que sostuvo con Washington Abdala (Foro Batllista) acerca de quién y por qué debía o no abrazar a Bush. Su alegría, la de un hombre de bien y con sentido del humor, compensó mi precaria estabilidad vascular.
Y luego, ya frente a los ascensores, al saludar al diputado Lacalle Pou se me ocurrió interrogarle no fue mi día- por la salud de sus computadoras.
«Pregúntele a Peña», me contestó con una de esas caras que se ponen cuando se juega al truco y se ligan el dos y el cuatro de la muestra.
Una recomendación para Pintado: editar un folleto con la versión taquigráfica de esta sesión y titularlo «¿No habrá un error en alguna parte?». *
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