El militar uruguayo sería sometido a una intervención quirúrgica luego de sufrir un trastorno cardíaco el martes

Cordero, internado en Instituto de Cardiología de Porto Alegre

El coronel retirado Manuel Cordero, detenido en Brasil para su extradición a la Argentina, fue internado el martes, bajo vigilancia de la Policía Federal, en el Instituto de Cardiología de Porto Alegre, donde podría ser sometido a una intervención en una vena femoral («puente de safena») luego de presentar problemas de orden cardíaco.

Cordero debía prestar declaraciones el viernes 16 de marzo a las 16 horas ante la jueza titular de la 2ª Vara Criminal Federal, Dra. Salise Monteiro Sanchotene, a quien había derivado el interrogatorio del militar el ministro del Supremo Tribunal Federal, Marco Aurelio de Mello, quien había ordenado su detención el pasado 26 de febrero.

El militar uruguayo, prófugo desde febrero de 2004 había evadido a la Justicia uruguaya donde tenía que enfrentar un juicio por «desacato con ofensa» que le inició el juez penal José Balcaldi, luego que Cordero lo acusara de ser un «informante» de la dictadura, en el marco de una serie de «chicanas» para evitar que el juez lo juzgara por un delito de «apología de la tortura».

Manuel Cordero también era requerido por el juez federal argentino Guillermo Montenegro, quien lo había procesado en ausencia por su participación en la coordinación represiva de las dictaduras del cono sur conocida como «Plan Cóndor», a través de la cual miles de opositores a los regímenes militares fueron torturados, asesinados o desaparecidos en la región.

 

Viejos males cardíacos

Los problemas cardíacos de Cordero ya habían sido tratados en la ciudad de San Pablo en 2004, cuando pidió refugio al gobierno de Brasil con el argumento de que en Uruguay era víctima de persecución ideológica por parte del gobierno del Frente Amplio, aunque todavía no se habían realizado las elecciones que finalmente ganó Tabaré Vázquez.

La enfermedad de Cordero hizo posponer por tiempo indeterminado la audiencia judicial en la que la jueza federal debía interrogar a Cordero sobre las acusaciones del juez Montenegro, quien subraya su participación en el centro clandestino de detención conocido como Automotores Orletti de Buenos Aires donde decenas de personas fueron desaparecidas.

El prófugo fue detenido luego de una paciente búsqueda del activista de derechos humanos brasileño Jair Krischke quien ya había ubicado a Cordero en febrero de 2005 en la ciudad de Santana do Livramento donde se encontraba oculto y con el pelo teñido. Entonces una filtración de Interpol a la prensa impidió su captura.

Ahora, la detención se produjo luego que el militar se presentara ante el consulado uruguayo en Livramento para firmar un documento que permitiera a sus familiares seguir cobrando su pensión como coronel retirado. La presencia de Cordero fue comunicada a la cancillería uruguaya que, en contacto con Krischke y el gobierno argentino, propició su captura.

 

Detenido en Porto Alegre

El coronel Cordero permaneció detenido hasta el martes en la sede de la Superintendencia de la Policía Federal de Rio Grande do Sul, ubicada en la avenida Ipiranga 1365, donde el militar prófugo compartió el celdario junto a criminales vinculados al tráfico de drogas y armas, el contrabando y la evasión de impuestos entre otros delitos federales.

Del arma de artillería, Juan Manuel Cordero Piacentini cumplió 69 años el pasado 15 de setiembre. Fue integrante del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) y el Servicio de Información y Defensa (SID), los dos principales centros represivos creados por la dictadura que gobernó Uruguay entre 1973 y 1985.

Utilizaba el alias de «303» como represor del centro de torturas «300 Carlos» ubicado en el Servicio de Material y Armamento a los fondos del Batallón de Infantería Mecanizada Nº 13.

En esa unidad militar, donde desaparecieron decenas de detenidos, fue encontrado en 2006 el cuerpo del escribano Fernando Miranda, asesinado en 1974.

Cordero también deberá enfrentar un pedido de extradición del juez penal uruguayo Luis Charles, quien procesó con prisión a otros ocho militares y policías a quienes encontró implicados en la desaparición en 1976 en Buenos Aires del militante del Partido por la Victoria del Pueblo Adalberto Soba. *

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