En Canelones se juega la elección de mayo entre el EP y los colorados
La primera encuesta sobre intención de votos en el departamento de Canelones, publicada el pasado domingo en LA REPUBLICA, acaba de confirmar la superioridad electoral del Encuentro Progresista, a pesar de que el nivel de abstención es importante, llegando al 32%.
Según la última encuesta de Cifra, el Encuentro Progresista cuenta con el 33% de los votos, seguido del Partido Colorado con el 20%, el Partido Nacional en tercer lugar con el 14% y el Nuevo Espacio con el 1%.
Esta encuesta no es muy diferente a la última de la misma empresa, que se realizara antes de las elecciones nacionales del 31 de octubre pasado. En esa oportunidad el EP aparecía con el 32%, el Partido Colorado con el 27%, el Partido Nacional con el 22% y el Nuevo Espacio con el 4%. Finalmente el resultado en las urnas dijo: 40% para el Encuentro Progresista, 32% para el Partido Colorado, 21% para el Partido Nacional y 4% para el Nuevo Espacio.
La comparación de estos resultados permite senalar que es el Encuentro Progresista la fuerza política que parece haber conservado mayor cantidad de votos, en relación a esa última encuesta de octubre y al resultado de la primera vuelta.
A pesar de ello no hay elementos que permitan afirmar que en mayo se repita este ordenamiento, en la medida que el Partido Colorado aún no ha resuelto sus candidatos y que el Partido Nacional lo hizo sólo el pasado domingo. A la vez es imprevisible saber qué influencia tendrá el nuevo gobierno nacional y el ministro de Transporte y Obras Públicas, Lucio Cáceres.
También habrá que ver cuál es el peso específico que tendrán en la campana los doctores Tabaré Vázquez y Julio María Sanguinetti, quienes desde hace tiempo esperan encontrarse frente a frente (sin descartar que tercie el doctor Luis Alberto Lacalle).
Izquierda urbana, líder agrario
El Encuentro Progresista-Frente Amplio se mostró en el pasado mes de octubre como una fuerza con profundo anclaje urbano y metropolitano, ganando en las principales ciudades del departamento. En cambio, para estas elecciones departamentales presenta a un candidato –Angel Spinoglio– vinculado al sector agrario o rural, incluso con una imagen más identificada con esa zona que con los canarios de las ciudades y del casco urbano, por lo general asimilables a la cultura montevideana.
Otro dato significativo es que la casi totalidad de los diputados electos no sólo es proveniente de la zona urbana del departamento, sino de ciudades ubicadas en la Ruta 5.
Ramón Legnani opera en Santa Lucía y sus alrededores; Luis José Gallo Imperiale, en la capital canaria y su entorno; Roberto Conde influye en La Paz y Las Piedras y lo mismo ocurre con Edgar Bellomo y José Carlos Mahía. Todos sobre la Ruta 5, quedando por fuera de zonas clave como la Costa de Oro y Pando, también con comportamientos predominantes de tipo urbano. El único diputado electo con clara influencia en el sector rural es el ingeniero agrónomo Ernesto Agazzi.
El Encuentro también puede contar en las próximas jornadas con otros dos legisladores de apoyo: Víctor Rossi (electo diputado por Montevideo pero nacido en la ciudad de La Paz) y el senador electo José Mujica, quien tiene una fuerte influencia en las chacras y que realizara la última campana electoral en ese departamento.
Hasta la fecha los estudios sociológicos muestran que Canelones se ha ido culturalmente urbanizando, a pesar de la impronta rural que conserva en su gente. La presencia de computadoras, de abonados a la televisión cable, el alto número de teléfonos per cápita, la atracción por el turismo de mar y no de arroyo, el aumento del número de autos y de motos, estarían explicando no sólo el crecimiento del EP-FA en las zonas urbanas, sino también su alejamiento de la cultura típicamente rural.
Esta dicotomía entre el líder y candidato de talante agrario y los diputados con sensibilidad urbana puede ser el factor de crecimiento del Encuentro Progresista, pero también uno de sus puntos más flojos.
Los viejos partidos
El Partido Colorado, en cambio, muestra un mayor equilibrio con las candidaturas de Tabaré Hackenbruch y Eduardo Chiesa. Si bien el primero está más vinculado a lo urbano y el segundo a la temática agropecuaria, ambos tienen una imagen abarcadora de las dos realidades. A pesar de ello el Partido Colorado ha ido perdiendo fuerza en la Ruta 5 y ha concentrado su electorado en «los santorales», pero ha dado y dará la pelea en las grandes ciudades, intentando recuperar Pando y la capital canaria, a la vez que intentará acortar las distancias con el EP-FA en la Costa de Oro y la ciudad de Las Piedras.
Por su parte, el Partido Nacional presenta dos candidatos con imágenes más difusas. Julia Pou, si bien es una candidata de aparato y con una sensibilidad muy montevideana, tiene experiencia de trabajo gubernamental en zonas marginales canarias. En tanto que Yamandú Castro (una mezcla de fronterizo, oriundo de Cerro Largo, con montevideano) que no logró votos para ser electo diputado –cosa que sí pudo Pou–, está muy vinculado con los temas de seguridad, particularmente en la Costa de Oro y Pando, reivindicación prioritaria para la ciudadanía de ese departamento, que siente que el delito se traslada de Montevideo a Canelones, incluso en las zonas rurales.
Es cierto que las dos viejas colectividades políticas disputan franjas del electorado muy similares –gente de mayor edad, más apegada a la cultura rural, con fuertes sentimientos tradicionalistas–, lo que puede terminar favoreciendo a Angel Spinoglio, quien necesita para confirmar su ventaja sobre los colorados que el Partido Nacional tenga una mejor performance que en octubre de 1999.
Habrá que esperar para conocer la integración de las listas a ediles, donde el Encuentro Progresista puede abrir el abanico con nuevos líderes de zonas que por lo general le han sido esquivas. Pero de lo que no hay dudas es que la gran batalla se dará en la zona urbana de Canelones, donde los partidos tradicionales saldrán a recuperar votos, en tanto que el Encuentro buscará seguir avanzando.
En todos los casos el resultado de mayo estará condicionado a la capacidad que tengan los candidatos de hablarle al todo canario, donde la gestión de la Intendencia como institución será la pieza clave del debate. Da la impresión que una apuesta a «lo rural» o a «lo urbano» no es recomendable para ninguno de los contendientes y que el desafío será mostrarse como un buen gobernante de un departamento que transita económica y culturalmente entre Montevideo y el interior.
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