La columna de Sherlock
* El «Goyo» Alvarez y una de sus profundas obsesiones
La calle Misiones estaba algo distinta a lo acostumbrado. La Policía había colocado algunas cercas de metal como forma de resguardar el ingreso al edificio de los Juzgados de Instrucción allí existentes. Algunos grupos, no muy grandes, de avisados defensores de los derechos humanos, conversaban entre sí, esperando a quien sería el personaje central en el comienzo de la tarde.
Nada menos que el teniente general (r) Gregorio Alvarez, el «Goyo» que debía llegar al Juzgado a realizar trámites previos a su juicio, nombrar a su abogado defensor, etc. Sin duda, uno de los principales líderes golpistas y responsables de que el país se desbarrancara en un abismo de odio del que, todavía, no ha podido salir totalmente.
También había periodistas de casi todos los medios que querían registrar la nota, aun sabiendo que Alvarez en general no habla para la prensa, manteniendo siempre una actitud de soberbia que para algunos encubre su actual inseguridad, pues sabe que sus días de libertad están contados.
En un momento se detuvo un automóvil, bajaron algunos hombres y algunos de los presentes en el lugar observaron que uno de ellos era el controvertido militar. Ni corta ni perezosa la movilera de Canal 12, la bonita Fernanda Cabrera, corrió en primer lugar, abordando al recién llegado.
-General Alvarez, ¿qué tiene para decir?
El hombre, primero trató de rehuir a la periodista, esquivándola, pero ésta hábilmente se le puso adelante. También lo obstaculizaba el camarógrafo.
-General Alvarez. ¿Tiene algo para declarar? ¿Qué opina de este juicio?
El hombre la miró con su peor mirada oblicua, rehuyendo los bellos ojos de Fernanda y le dijo.
-Salga de acá, Fernanda Fasano.
En una frase el ex dictador había resumido una obsesión y el odio que mantiene desde hace muchos años. *
* Los tres periodistas amigos de Bush
-Así que en la recepción que el presidente de EEUU, George W. Bush, realizó el sábado en la residencia del Parque Batlle hubo periodistas invitados.
-¿Periodistas?
-Así son las cosas… Pero claro, se invitó a los periodistas de los medios que han realizado «favores», no a la prensa independiente y menos a la que hace periodismo crítico.
-¿Se imagina si esas exclusiones llegaran a oídos del The New York Times? ¿Cómo explicaría la Casa Blanca ese criterio abstruso para la distribución de invitaciones, ellos que siempre se llenan la boca con la enmienda constitucional que consagra la libertad de prensa y de pensamiento?
-Y bueno, así son las cosas. Una cosa es la letra muerta y otra distinta es la realidad.
-Bueno, pero dígame quiénes fueron invitados.
-¿Importará la rabia o el perro?
-Creo que las dos cosas, pero sabiendo lo segundo, nos daremos cuenta de la orientación que tuvieron las invitaciones.
-Le digo entonces: Fueron invitados Claudio Paolillo, director de Búsqueda, Julia Rodríguez Larreta, de El País y Jorge De Feo, de Canal 10.
-Eso es todo.
-Eso.
-La pucha, el tema es como para The New York Times, porque evidentemente una discriminación a la prensa, de esa magnitud, se debiera conocer. ¿Y de quién es la responsabilidad?
-Las fuentes consultadas le tiran el fardo al propio Presidente de EEUU, pero sobre eso déjeme ser escéptico. Esto tiene visos de tener alguna otra connotación que, en definitiva, no cambia la cosa.
-¿Le parece?
-Y la exclusión siempre fue la exclusión. *
* Una primicia periodística precipitó cambio en gabinete
-Decisiones trascendentes las del intendente Oscar De los Santos en Maldonado. ¿No le parece?
-Trascendentes y algo más apresuradas de lo que estaban pensadas.
-¿Por qué dice tal cosa?
-Es que De los Santos venía meditando algunos retoques en su secretaría, haciéndola más interfrentista, porque la situación de su secretario privado, Corleto, tenía que llegar a un punto final. No era posible seguir con él actuando cuando su renuncia la había presentado hace ya varios meses.
-¿Y?
-Los tiempos los tuvo que modificar rápidamente el intendente, porque el tema ganó los titulares de la prensa y, cuando esto ocurre, comienzan los dimes y diretes, los encuentros y desencuentros políticos y, si no se resuelve rápidamente, la situación se va desbarrancando o se deteriora y se hace impracticable.
-¿Los cambios fueron adelantados por la prensa?
-Claro, le leo textualmente lo que dice «El Mangangá», que es una columna de información política que aparece en la contratapa de La República del Este.
-Sí, ¿qué dice?
-«Lo peor es que muchos se habrán enterado de los cambios por la prensa, aunque le digo algo: en realidad la cosa se precipitó. El «Chancho» Legnani adelantó la noticia y armó flor de relajo, obligando al flaco a adelantar los acontecimientos. Lo bueno es que estos días vamos a tener para entretenernos».
-O sea que fue una primicia de LA REPUBLICA.
-Claro. *
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