El presidente de EEUU firmó el viernes el envío de 8.200 soldados más y un financiamiento de US$ 3 mil millones

En viaje a Uruguay, Bush aprobó más soldados para Irak y Afganistán

Según la información de la prensa estadounidense, el presidente Bush decidió que 8.200 soldados se trasladen a los dos frentes de conflicto. Estos efectivos son adicionales a los 21.500 que ordenó movilizar en enero.

De acuerdo a lo publicado ayer por los medios estadounidenses, 4.700 soldados serán destinados a Irak. En su mayoría, brindarán apoyo a las fuerzas de combate y también ayudarán al control de prisioneros.

Además, otros 3.500 militares serán emplazados en Afganistán para «acelerar el entrenamiento de las fuerzas de seguridad locales». De esta manera, las tropas destinadas en Afganistán alcanzarán el mayor número de efectivos desde el inicio de la guerra contra las milicias talibán, en 2001.

Según el comunicado de la Casa Blanca, Bush le pidió a Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, más de U$S 3 mil millones para el financiamiento de los nuevos soldados y le propuso recortar otros gastos para compensar este nuevo desplazamiento de tropas.

Este anuncio implica que en un solo acto de gobierno, firmado en el Air Force One, sobre suelo latinoamericano, George W. Bush destinó a la guerra mil millones de dólares más que todo el plan de ayuda a Latinoamérica que había anunciado antes de emprender esta gira.

El 7 de marzo la Casa Blanca anunció que la gira de Bush se inscribía en la estrategia de promover «una agenda positiva» con la región y que implicaba la «multiplicación de la ayuda», que alcanzaría a 2 mil millones de dólares al año.

Esta ayuda estaría dirigida fundamentalmente a las áreas de salud y educación: aprendizaje de inglés; la creación de un centro de perfeccionamiento de la salud en Panamá; el viaje del barco hospital Comfort, buscando atender a 85 mil pacientes y realizar 1.500 operaciones quirúrgicas; inversión privada para la construcción de viviendas.

Bush llegó a comparar esta iniciativa con la Alianza para el Progreso, del presidente John F. Kennedy, hace 45 años.

Varios críticos, fundamentalmente norteamericanos, han señalado que la ayuda es «poca y llega tarde» y llamaron la atención acerca de que las áreas en las que se hace énfasis es donde Venezuela y Cuba han logrado un alto grado de colaboración: la educación y la salud.

Lo cierto es que todos estos debates pasan a segundo plano cuando Bush, en un solo decreto destinado a la guerra, gasta mil millones de dólares más que toda la ayuda que prometió darle a América Latina.

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