El diputado Peña, que espió el correo electrónico de Lacalle Pou, había hecho lo mismo en 2004 con Julio Lara

Directorio blanco analiza hoy el caso de espionaje político

Como se recordará, en aquel caso Peña había aprovechado un descuido de Lacalle Pou, quien había dejado su casilla de e-mails abierta, para leer los correos electrónicos del herrerista, tal como el mismo Peña lo reconociera 48 horas más tarde.

Lo ocurrido pegó muy fuerte en filas del nacionalismo.

Como un bumerán, ya que tras haber sido precisamente el sector político que más fuerte gritó pidiendo la expulsión del ex senador Leonardo Nicolini cuando tomó estado público la maniobra con los carnés de asistencia de Salud Pública ve ahora, días más tarde, que en sus mismas filas un integrante del sector blanco mayoritario está inmerso en un delicado caso de espionaje político que linda con lo delictivo, según calificaron dirigentes del Herrerismo.

«No es un tarado, es un delincuente», le habría dicho el damnificado Lacalle Pou al mismo presidente del Honorable Directorio, el senador Jorge Larrañaga, una vez conocido el hecho.

Lo sucedido la semana pasada será analizado hoy por el Directorio blanco en su sesión clásica de los lunes y no se descarta que el antecedente sea remitido hoy mismo a la comisión de ética partidaria.

La solicitud la promoverá la misma Alianza Nacional, el sector político del diputado Peña, según se pudo saber.

 

Más rápido que 1 Giga byte

El archivo político de Peña es, como fueron sus aclaraciones de la semana pasada, tortuoso. Voceros altamente creíbles confiaron días atrás a este diario que a mediados del año 2004, Peña se hizo para su provecho personal, de una información recogida en muchos años de labor de quien entonces era su compañero de ruta, el diputado Julio Lara.

Allí, en el disco duro de Lara, había nombres, teléfonos, direcciones, actividades y rutas políticas y partidarias del departamento de Canelones, área de influencia de Peña y de Lara.

Peña era entonces suplente y a la misma vez secretario de confianza de Julio Lara y en aquellos tiempos venía pensando íntima y secretamente alejarse hacia otro sector aunque siempre dentro del nacionalismo.

Sin embargo seguía compartiendo el despacho de Lara, teniendo libre acceso a toda la infraestructura del lugar.

A mediados del año 2004, meses antes de las internas partidarias y un día antes de concretarse su distanciamiento de Lara, la versión llegada a este diario asegura y certifica que Daniel Peña ingresó a altas horas de la noche al despacho de Lara en el edificio anexo del Palacio Legislativo, llevándose consigo el disco duro de la computadora con toda la información disponible -que era de Lara- la que luego desclasificó para sí.

Nunca, salvo hoy, se dieron a conocer los detalles íntimos del alejamiento de Peña del sector que lideraba el entonces diputado y hoy senador nacionalista Julio Lara. *

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