La marcha radical contra Bush también criticó al gobierno de Tabaré Vázquez
La citada marcha tenía prevista su partida a las 19.00 horas, como finalmente ocurrió, pero previo a ella, ya la tranquilidad de los vecinos y comerciantes de la zona de partida –las adyacencias del monumento de los Desaparecidos, ubicado en la esquina de avenida Rivera y Jackson– se vio afectada con anterioridad, cuando en señal de protesta por la visita del primer mandatario del país del norte, un grupo de los más radicales (Fogoneros, de Uruguay, y del grupo Quebracho, de Argentina) realizó una quema de cubiertas en la intersección de la Avenida 18 de Julio y Pablo de María. Inmediatamente una cortina de humo negro cubrió nuestra principal arteria.
Esa instancia fue aprovechada para que se dieran las primeras pintadas, siendo blanco de las mismas la sucursal del Banco Comercial de 18 y Arenal Grande: «¿Pueblo o banqueros? ¡¡¡Fuera Bush!!!».
Paralelamente, la gente –de todas las edades– comenzaba a aglomerarse en el lugar de concentración, registrándose la llegada de las personas a pie, en autos, camiones, todos portando banderas del Partido Comunista Revolucionario, del Movimiento 26 de Marzo, del Partido de los Trabajadores (PT), de Venezuela, Bolivia, o pancartas con consignas contrarias a Bush y al presidente de la República, Tabaré Vázquez.
También había un par de muñecos vestidos de novio, el de Bush, y de novia, el de Vázquez. Este último lucía irónicamente embarazado, y tenía en su abdomen una inscripción que decía que estaba esperando dar a luz al Tifa.
Sobre las 18.30 horas, se dio lectura a cartas enviadas por parte de varias de las organizaciones convocantes, así como de otras de nuestro país o del extranjero, las que también repudiaban la visita del presidente estadounidense y se solidarizaban con los motivos de esta marcha.
Luego, realizaron sus discursos algunos de los representantes de organizaciones de Argentina que fueron invitadas a participar de la movida antiimperialista. Por el improvisado estrado, ubicado sobre la parte trasera de un camión, pasaron, entre otros, integrantes del grupo Quebracho, de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), ambos ‘del otro lado del río’, los que defenestraron la visita de Bush y al mismo tiempo dieron especial énfasis a que en su país en vez de que recibieran al «degenerado asesino», iban ser visitados por «el comandante Chávez».
Finalizados estos pequeños discursos introductorios, y siendo casi las 19.00 horas, comenzó a moverse la gente y a ubicarse con sus pancartas y banderas sobre la calle Jackson para empezar la marcha. Comenzaron los cánticos contrarios a Bush y a Vázquez, e inclusive se escuchó a varios de los manifestantes decir: «Ahora sí empieza una marcha de verdad, no la de los ‘otros’ pitucos».
Las aproximadamente ocho mil personas tomaron rápidamente la avenida 18 de Julio, llevando al frente a los invitados y a los principales integrantes de los grupos convocantes de nuestro país. Al llegar frente a la sede central de la Universidad de la República realizaron la primera parada. Allí leyeron sus protestas contra la visita y sobre los reclamos de cada una de sus organizaciones, representantes de AEBU y de la FEUU.
Hasta ese momento todo corría con normalidad y tranquilidad, pero al llegar a la esquina de 18 y Gaboto, donde se encuentra un local de la cadena de restoranes de comida rápida McDonald’s -comercio muy identificado con «el imperio»-, dos de los ‘moderados’ organizadores se pararon frente del mismo y decían a la prensa que allí se concentraba: «Hoy acá no hay foto. No va a pasar nada». Pero, tan sólo un par de minutos después de eso, una joven integrante del grupo denominado «Fogoneros», con su rostro tapado, pintó en la fachada del local que estaba cerrado y con sus luces apagadas, «Revolución necesita pan» y «El pueblo no invita a asesinos».
Cuando todo indicaba que no pasaría de eso, otra joven se aproximó y estampó: «Enfrentar al imperio». Tras ella vino otro «fogonero» y con un palo partió uno de los vidrios del local, desatando que detrás de él surgieran otras que con los bríos renovados apedrearon seguidamente el comercio, destrozando casi la totalidad de los vidrios del mismo, no sin antes provocarse una escaramuza entre los marchantes ‘pacíficos’, que gritaban «eso es lo que quieren ellos», y los ‘radicales’ que no permitían que los censuraran, y vivaban «así se hace».
Luego de unos minutos de idas y venidas, en los que se registraron las primeras agresiones verbales e incluso alguna física contra periodistas y fotógrafos, se calmó la situación y volvió a reinar esa «tensa calma», no sin antes que los ‘pacíficos’ juntaran y tiraran en los contenedores de basuras las piedras y palos que los ‘radicales’ utilizaron para ejecutar sus actos.
Esto duró hasta que la marcha cruzó frente a 18 y Ejido, puesto que en ese lugar se encuentra otro local del «amigo» Ronald. Nuevas pintadas, ruptura de cristales y un nuevo enfrentamiento con la prensa. Allí uno de los «fogoneros» o de «Quebracho» golpearon a un colega fotógrafo, quien respondió a la misma, siendo casi víctima de un verdadero linchamiento, no salvándose de que le rompieran uno de los lentes de su cámara y que a otra colega le golpearan la mano, partiéndole en dos su herramienta de trabajo, en este caso, su cámara digital. Con cantos alusivos a la prensa, considerándola «mercenaria» y asegurando ellos «no los precisamos» continuó la marcha supuestamente con las ‘aguas calmadas’.
Pero una vez más se desató la ira y en esta oportunidad fue contra la sede de la iglesia evangélica «Pare de sufrir».
El frente de vidrio de la misma fue literalmente hecho añicos con palos y piedras. Los jóvenes violentos huyeron y la prensa fue nuevamente blanco de la violencia, sólo que esta vez por parte de la ‘seguridad’ de los pastores brasileños. Con una barra de metal y hasta exhibiendo un arma de fuego, los jóvenes devotos del «jabón de la descarga» buscaron en los periodistas, fotógrafos y camarógrafos, a los culpables de la situación.
Mientras se daba este hecho, la marcha logró finalizar como tenía previsto en la plaza Libertad (Cagancha), no sin antes realizarse pintadas agresivas hacia el canciller Reinaldo Gargano frente a la sede de la Cancillería (18 y Cuareim), además de dejar un ataúd con la leyenda: «Soberanía QEPD (Que en paz descanse) y allí se dio lectura a una proclama por parte de integrantes de la organización, entre los que se destacó la hija del asesinado durante la dictadura y militante comunista Ubagesner Chaves Sosa, Valentina.
El texto tuvo fuertes cuestionamientos a la «política belicista, inhumana y discriminatoria» de EEUU, al «contradictorio» discurso del Presidente Tabaré Vázquez y el «total repudio» al sistema capitalista, entre otras cosas.
Finalizado el mismo, se convocó a la gente a dispersarse, no sin antes realizarse una convocatoria para concentrarse nuevamente hoy a las 17.00 horas frente a la Universidad de la República, para luego marchar y realizar un acto en las proximidades de la residencia del embajador estadounidense en nuestro país, quien brindará una recepción a Bush sobre las 18.00 horas en su residencia del parque Batlle.
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