El presidente de EEUU aseguró que "nunca le dio la espalda" a América Latina

Bush y Lula suscribieron acuerdo para la producción de combustible vegetal

El presidente Bush llegó el miércoles de noche al Aeropuerto Internacional de San Pablo, y se fue de la ciudad en la tarde de ayer, camino a Montevideo.

Durante su estadía en Brasil, los presidentes visitaron la Terminal Transpetrol de Petrobras de Guaruhlos, en San Pablo, que produce entre otras cosas combustible vegetal.

En la mañana, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, y el canciller brasileño, Celso Amorim, firmaron un acuerdo acerca de la producción de etanol, combustible producido a partir de vegetales. Es un pacto de cooperación tecnológica para producir el biocombustible, lo que implica reducir la dependencia del petróleo.

En una breve conferencia de prensa que brindaron ambos mandatarios, Bush dijo que este acuerdo permitirá diversificar el suministro de combustible y que de esta forma se cuida el medio ambiente. «Brasil y EEUU tienen la capacidad de ayudar a liderar el camino» para fomentar un cambio en la matriz energética internacional, dijo el presidente estadounidense. Asimismo, señaló otra de las ventajas que brinda a su país la producción de combustible vegetal: «Estoy muy a favor de promover nuevas tecnologías, para que el combustible se mantenga a precios moderados en nuestros países», afirmó Bush.

Según medios brasileños, el acuerdo firmado es vago en su contenido. Ambos países se comprometen a fomentar la investigación, exportar el consumo y la producción de etanol, principalmente a Centroamérica y el Caribe.

Fuera del documento quedó el reclamo de Brasil de que EEUU dejara sin efecto los aranceles aduaneros al etanol brasileño. «Los temas relacionados con el comercio nacional y tarifas deben ser tratados en otros foros multilaterales, regionales y bilaterales», señala el documento. Brasil exportó en 2006 3.500 millones de litros de etanol, por cada galón de biocombustible, Estados Unidos cobra 0,54 dólares de tarifas aduaneras. Ambos países producen el 70% del etanol mundial. Más del 80% de los vehículos nuevos vendidos en Brasil funcionan en base a etanol o gasolina, indistintamente.

Otro de los argumentos que motivan la producción de etanol es la protección al medio ambiente. Lula dijo que se generarán tecnologías que produzcan etanol «sin afectar el suministro de alimentos y sin dañar los bosques tropicales».

Bush fue consultado por la prensa acerca de la relación del gobierno estadounidense con los países de América Latina, a lo que contestó que su gobierno nunca ignoró los problemas y la pobreza del continente. «Esta descripción de los hechos según la cual nosotros hemos dado la espalda (a América Latina) no se sustenta por ningún hecho», dijo Bush. «Mi viaje pretende explicar lo más claramente que puedo, que nuestra nación es generosa y compasiva; que cuando vemos pobreza, nos importa», agregó el presidente.

Lula aseguró que las relaciones entre EEUU y Brasil pasan por un excelente momento y que van a continuar fortaleciéndose «en la medida en que se respete la soberanía de cada Estado». Agregó que EEUU es el «principal socio comercial individual e inversor» en Brasil.

Sin embargo, el presidente brasileño recordó a su par estadounidense que «todos los gobiernos sudamericanos son resultado de elecciones libres con amplia participación popular», y que todos «estamos en un proyecto de integración sudamericana: los países de la región asociaron su destino al Mercosur y a la Comunidad Sudamericana de Naciones», aclaró Lula.

Entre otras cosas, Bush se comprometió a colaborar en la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio, para llegar a acuerdos que impliquen la disminución de ciertos subsidios que EEUU brinda a sus productos agrícolas. Ambos presidentes declararon que impulsarán un acuerdo bilateral en este tema para que otros países se sumen. Bush señaló que el éxito de la Ronda de Doha es «clave» debido a que es «la herramienta contra la pobreza más efectiva que existe».

Posteriormente, Bush y su esposa Laura visitaron la ONG «Meninos (niños) de Morumbí», que estaba rodeada de manifestantes rechazando la visita del presidente. La jornada fue marcada por las protestas y por el despliegue de seguridad. Cuatro mil soldados, policías y agentes, brasileños y estadounidenses estaban a cargo de la seguridad del mandatario.

La próxima reunión de Lula y Bush será a fines de marzo en la residencia presidencial estadounidense de Camp David, donde no concurre ningún presidente sudamericano desde 1991.

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