Korzeniak fue amenazado dos veces a raíz del "caso Manzur"
Esta situación motivó que el senador Korzeniak pusiera el asunto en conocimiento del ministro del Interior, Guillermo Stirling, quien dispuso de inmediato la actuación profesional de un funcionario de su confianza.
Korzeniak confesó estos difíciles momentos que le tocó vivir al efectuar una exposición en la Cámara alta respecto al nazismo, su ideología y repercusiones en Uruguay.
«En oportunidad de un reportaje radial donde se me preguntaba sobre señas de identidad de la izquierda, hice referencia a su sentido de responsabilidad y afirmé –entre muchos ejemplos– que a pesar de tener la convicción de que el homicidio de una modelo había sido resultado de que un funcionario del Poder Ejecutivo quería silenciarla, yo digo que no había hecho la denuncia penal porque los elementos que podía aportar –absolutamente convincentes para mí– no estaban dispuestos a declarar ante un juez, por amenazas recibidas y algunas ya cumplidas», sostuvo. A raíz de esos dichos, confió: «Poco tiempo después, a pocas cuadras de mi domicilio y en la oscuridad de la madrugada, en la hora de mis caminatas matinales, tuve dos abordajes amenazantes». «En el primero, se me conminaba a no contarle cosas al juez, y en el segundo, pocos días después, a dos cuadras y media de mi casa, se me conminaba a que no me entrometiera como judío, en cosas que no debía entrometerme», reveló Korzeniak. «Ante ello, tal como ha hecho mi partido en numerosos casos de amenazas y atentados a sus locales, no dimos trascendencia pública al asunto». Recordó: «El hoy fallecido y todavía en reforma, no reparado en su honor, mi inolvidable amigo el coronel Montáñez siempre nos decía que cuando los atentados van a consumarse no suelen anunciarse». «De todos modos –aclaró el legislador socialista–, yo no tengo vocación ni de mártir ni de héroe pero tampoco de cobarde. Hice lo que hemos acordado hacer los socialistas: no dar lugar a escandalete por estas cosas. Puse el tema directamente en conocimiento, discreto y reservado, del ministro del Interior, el escribano Stirling, que, con la deferencia y la dirigencia que le es habitual, envió un excelente funcionario de su confianza, a quien le manejé –dialogamos en mi casa– tres hipótesis». En ese sentido, dijo que una de las hipótesis es «que se tratara en una de las dos oportunidades o en las dos de un par de despistados sueltos, algo locos. Otra, que se tratara de una amenaza más de las tantas que han rodeado el asesinato de la muchacha. La tercera, por el contenido del segundo mensaje amenazante, de que fueran producto de militantes nazis. Como uno de los personajes era maduro, casi se me descartaba esta posibilidad, ya que las informaciones que tenía la Policía u otras reparticiones indicaban que los nazis uruguayos más o menos activos son muy jóvenes. La reciente detención de uno de sus presuntos jefes que según la prensa y otros elementos tiene 54 años muestra que el asunto no es así, que da para más edad y da para más precaución».
«Cristi era nazi»
«Uruguay padeció una dictadura desde 1973 a 1985 y durante su transcurso mostraron su ideología nazi algunos de sus propulsores que por suerte, así lo espero, carecen hoy de incidencia. Me consta que varios de los golpistas eran nazis, otros eran meramente golpistas y ambiciosos», indicó. Korzeniak dijo conocer «grotescos casos» en que «un preso era castigado por su condición de izquierda o de subversivo pero además por castigos adicionales por su condición de judío», y aludió al caso de un militante de la lista 99 preso en el departamento de Rocha. Según Korzeniak, «el general Cristi era nazi. No tenía ambiciones políticas personales. Era un profesional de las Fuerzas Armadas pero con ideología nazi. Su propuesta era un país que tuviera un régimen político tal como Adolfo Hitler lo había concebido. El libro ‘Mi lucha’ era su libro de cabecera, escondido bajo la democracia y que salía a luz cuando vino la dictadura». Korzeniak también criticó al ex presidente Juan María Bordaberry.
«El que se casó en Uruguay»
Al hacer referencia a la teoría «Del espacio vital», de Adolfo Hitler, comentó que la misma estaba fundada «en el derecho de Alemania de invadir Europa y si podía de quedarse con el mundo. Así la raza aria cuidaría su perfección evitando toda contaminación con las razas inferiores, sobre todo con la raza de los judíos, negros, los gitanos, y los alpinos, como decían los teóricos del nazismo alemán, entre los cuales estaba ‘El Angel de la Muerte’, el doctor Mengele, el que se casó en Colonia, en Uruguay, por segunda vez». «El tema del racismo se trata de una plaga ideológica muy típica del nazismo» que trasciende a todas las ideologías, agregó el senador socialista, quien sintetizó ello en una frase: «Todo nazi es racista pero puede haber racistas que no sean nazis».
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