"Sé que voy a un lugar difícil"
Afónica y afectada por una conjuntivitis en su ojo izquierdo; algo cansada, sobre todo por el sonido constante de sus teléfonos móvil y el de su hogar, la futura ministra del Interior, hoy diputada por el Partido Socialista, Daisy Tourné, nos recibió en su apartamento de la calle República.
Desde que el Presidente de la República le ofreció el cargo y Tourné aceptó se ha generado una ola de aprobación a nivel político, de todos los sectores, y de la gente. El viernes por la tarde, antes de ir al acto de rendición de cuentas de Tabaré Vázquez, mantuvo una reunión con el todavía ministro del Interior, José Díaz. No pudieron hablar demasiado, confesó, pero contó que lo más lindo que recibió fue el abrazo de su par, lo cual la reconforta; «sé que voy a un lugar difícil, pero sé que cuento con el aval incondicional de mis compañeros», dijo.
Daisy Tourné es una dirigente socialista, maestra y psicóloga social, actualmente es diputada por su partido y preside el Parlamento Latinoamericano sobre Armas y Seguridad Ciudadana.
En una entrevista de casi dos horas que concedió a LA REPUBLICA habló de todo, del rol de la Policía, de las cárceles, de la gestión y de los proyectos en dicho ministerio.
¿Qué fue lo primero que le pasó cuando el Presidente la llamó para ofrecerte el cargo de ministra del Interior?
José Díaz ya lo había anunciado, desde que puso un pie en el Ejecutivo, que su trabajo allí tenía un límite, fue muy claro y Vázquez comprendió que se quería ir. Yo recibí el llamado del secretario de Presidencia, Dr. Gonzalo Fernández, que me citaba a Suárez y Reyes, dije guau, acá o metí la pata feo, o querrán algún trabajo. Pero nunca se me pasó por la cabeza que me iban a nombrar ministra.
El presidente es muy ejecutivo y me dijo, así no más, sin anestesia, te ofrezco el Ministerio del Interior. Tabaré Vázquez tiene una concepción del equipo ministerial que yo comparto y que me parece una señal bien diferente. La pata política fuerte soy yo, la tarea técnica será llevada adelante por el actual jefe de Policía de Montevideo, Ricardo Bernal, un profesional de carrera y creo que esa designación es una viejísima reivindicación de la Policía.
¿Designación que puede traer un cambio en la carrera profesional del policía?
Claro, porque uno de nuestros grandes objetivos es la dignificación y profesionalización del policía.
Acá no hay ningún problema, nadie está atornillado en este gobierno, ni en los ministerios ni en ningún lado, los únicos que tenemos pleno derecho (lo puedo decir hasta hoy) somos los parlamentarios, el resto es todo movible.
Tabaré apostó al perfil de profundo conocimiento, convinado con capacidad técnica y fidelidad al proyecto. Creo que a pesar de tener distintos perfiles, coincidimos los tres en el proyecto global que queremos imprimirle al Ministerio del Interior, que tampoco es congelado ni cerrado, todo es dinámico, pero la orientación que ya delineó este gobierno es la que se va a seguir.
¿Una orientación distinta?
Sólo algunos ejemplos de eso; la transparencia. En este país no existía un Observatorio de la Criminalidad y los ciudadanos no tenían la menor idea de los números, creo que no los tenían ni los policías entre sí, sólo sabían lo que pasaba en su comisaría.
Otro cambio es el tratamiento que Díaz comenzó desde el trabajo social con su personal, y que pienso seguir teniendo. Un trabajo de respeto, de rendición de cuentas cuando se comete un grave error; a eso recién ahora se están acostumbrando, a un trato cordial, no vertical ni autoritario. Por primera vez se presenta un proyecto acerca de la seguridad pública, mientras que en los ejercicios anteriores y ante el incremento brutal sobre todo en la violencia en el delito, que no paró de crecer desde la democracia hasta ahora, sólo eran parches, penas, aumentos de penas y más gente presa.
En ese sentido existe en el sistema judicial un porcentaje importante de gente que está penada pero no procesada, ¿qué pasa con esas cifras?
La seguridad no se puede pensar sólo con policías, porque le errás al bizcochazo y no logramos nada. Hay patas que tienen que articular su acción para que esto mejore, la Policía tiene que estar, pero también deben de estar todas las políticas sociales coordinadas y el rol del Poder Judicial que es vital.
El sistema no puede dar más, porque nunca le han dado los rubros que necesita y no da porque el proceso, como estaba pensado, no es lo que se necesita. El tema también se da en otras partes del mundo, ese proceso de gente sin condena que termina cumpliendo una cantidad de años que a veces excede la pena, se ve en muchos lados. Pero creo que acá hemos mejorado, estas reformas (Código de Proceso Pena y del Código Penal) que se están llevando adelante van a agilizar el sistema.
¿Se busca cambiar la imagen del policía como contralor de todo?
Esa cabeza ha sido largamente cultivada en el Uruguay, y hay que empezar a conversar con la población para entender estas cosas; la Policía está para prevenir el delito, para reprimirlo, esa es su función. No son asistentes sociales y a veces cumplen ese rol porque donde no entra un taxi, donde no entra una ambulancia, entra el patrullero. Está como muy depositado que de todo se tiene que hacer cargo la Policía.
Obviamente que hay funcionarios policiales brillantes, ocasionales y también hay de los que se portan mal o miran para otro lado y se hacen los chanchos rengos, todo eso hay que ir corrigiéndolo. Lo que no puede ser es que muchos que son muy buenos se lleven la imagen de algunos que son malos, o que no son eficientes.
¿La nueva Escuela de Policía inaugurada por el ministro apunta a formar policías profesionales?
Apunta ahí, y eso es lo que queremos. Estoy totalmente de acuerdo con que yo tengo que tener un grupo para delitos especiales para momentos difíciles, pero la formación es importante. El policía tiene que ser como el viejo guardia civil que conoce el barrio, que lo respeta y le van a pedir ayuda y para eso no tenemos que tener una formación represiva.
¿Tiene un perfil del actual policía comunitario?
Ese es nuestro objetivo y la gente tiene que tener claro que esto no se logra en tres segundos, es mucho trabajo. Creo que muchos policías están agradecidos a estos cambios, que los han entendido, veo el trato que tiene la Policía más joven; es completamente distinta su actitud, su forma de comunicarse, ese trato tan sencillo es otra imagen de policía y reconstruimos una cosa: la confianza perdida.
¿Cómo observa la situación en las cárceles uruguayas?
El planteo del ministro Díaz fue clarísimo, pero para quien está en la cárcel o tiene algún familiar en la cárcel, a pesar de que se ha tratado de mejorar, es un sistema vergonzoso. Primero, es verdad que quien está en una cárcel no es porque fue a misa, sino porque cometió un delito y debe retribuirle a la sociedad el daño que causó y en eso no hay discusión.
¿Cuál es el camino a seguir?
Es muy complicado, tenemos una ley de percepeción de las cárceles, está planteando un proceso de construcción de cárceles nuevas, de sacarlas del centro de las capitales del interior y que sean lugares donde los presos puedan trabajar en chacras, donde puedan cuidar animales, que tengan su propia comida, pero que además tengan su dinero. Hay mil alternativas para aplicar, pero que rehabiliten, no como ahora, que el ocio y el hacinamiento generan una universidad del delito.
La tendencia mundial no es tener a una gran cantidad de presos acumulados, todos mezclados;
la gente primaria que tuvo un accidente con el auto y que terriblemente mató a otra persona esté en la misma celda con un asesino compulsivo, son casos como tristes, ¿no? Todo eso tiene que ver con la seguridad ciudadana.
¿Qué le decía la derecha más conservadora de nuestro país a José Díaz?, este ministro se preocupa de los presos y no de la ciudadanía, pero los presos algún día van a salir a la calle, y si seguimos con la universidad de delito, los vamos a tener afuera volviendo a delinquir.
¿Se va a trabajar para que las cárceles no dependan más del Ministerio del Interior?
Es esa utopía que dice Eduardo Galeano; eso fue lo que se planteó y se apoya a muerte.
En 1997 un informe de la Cámara de Diputados fue aprobado por todos los partidos políticos, el objetivo era que las cárceles salieran de la órbita de este ministerio.
Está perfecto, el mismo tipo que te mete para adentro no puede ser que te recupere, tienen que ser otros los técnicos que te recuperen para que puedas volver a la sociedad.
¿Pasarían a la órbita del Ministerio de Educación y Cultura, se formaría otro instituto o va a jugar un rol fundamental el Centro Nacional de Rehabilitación?
Esta es una idea planteada por el ex diputado Daniel Díaz Maynard, que le dedicó al tema años de trabajo, y evidentemente tiene que caminar hacia un Instituto Nacional de Rehabilitación fuera del Ministerio del Interior. ¿Dónde? Ese es otro debate.
Hoy hay otra tendencia en el mundo a descentralizar, a hacer cárceles chicas, productivas, que sean verdaderos centros de rehabilitación y estoy convencida de que se debe transitar hacia un proyecto de penas alternativas para delitos menores, leyes que reparen a la personas con formas más efectivas que teniéndolas mirando el techo y rascándose la panza todo el día en una cárcel.
¿Cómo se coordina todo ese trabajo para que sea eficiente la gestión?
Para mí hay dos cosas fundamentales, como vieja maestra escuela que soy: uno la planificación y luego la gestión que debe ser evaluada y para eso tenés que coordinar. Yo no puedo trabajar este tema sola, le estaría mintiendo a la gente, sería una cara rota si salgo a hacer marketing con este tema, que es la tentación que hay. Tengo que hacer mi tarea en el ministerio, tener una gestión más eficiente, con más profesionalismo, una atención más rápida con la gente. Pero tenemos que coordinar con el Instituto del Niño y el Adolescente, con el Ministerio de Desarrollo Social, con el Poder Judicial, con el Ministerio de Economía y de Trabajo si le queremos dar seguridad a la gente.
¿Cuál es la urgencia?
Mi preocupación es la comunicación con la ciudadanía, me desvela ese tema. Porque ha sido manipulado, porque es un rubro que vende, el asesinato, la sangre que corre y no contribuye en nada, esto es un esfuerzo que tenemos que hacer todos. Los medios y la comunidad tienen un rol importante que jugar. Este tema es un eje fuerte que hay que profundizar y es donde yo me tengo fe. Porque hay que informar. Hay que trabajar con sinceridad. La gente no puede sentir que no le dan pelota, es fundamental ese nexo con la ciudadanía. Las grandes líneas de proyecto ya están todas trazadas, pero bueno, la vida es dinámica, es un equipo nuevo, nos sentaremos y veremos.
El Servicio Nacional de Inteligencia aún no tiene a nadie nominado para ocupar el cargo, ¿cómo se va a manejar?
Tremendo tema, el tema de la Inteligencia en la Policía. Un paisito chico no va a apostar a derribar los problemas que puede tener con armas porque nos caminan por arriba, la inteligencia es sustantiva con un fuerte control político, pero eso hay que discutirlo mucho, aprender y escuchar. Pero mi primera idea es sustantiva en un país y no podemos dejar de discutirla políticamente. Ninguno de estos temas de la seguridad, del manejo de ella, pueden ser temas exclusivos de la fuerzas del orden, ni del Ejército, ni de la Policía, son temas políticos que deben decidirse en clave política.
En el Ministerio de Defensa Azucena Berrutti, en el del Interior, usted. Son los dos aparatos del Estado donde nunca han liderado las mujeres, ¿cómo lo analiza?
-Me encanta, me encanta que el Presidente tenga esa cabeza abierta. Me encanta el desafío de que las mujeres uruguayas no sólo estemos en el gabinete sino estemos en lugares que son tradicionalmente masculinos. Eso es un signo político de una cabeza completamente diferente. Puede haber gente que esté pensando,»una mujer al frente de la Policía, están como locos». Yo siempre he dicho, lo repito y lo reafirmo, las mujeres somos capaces de todo, a veces con más eficacia y eficiencia que los varones, que han conducido el mundo hasta ahora y, a ver, los resultados no están muy ok que digamos. *
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